sábado 3 de marzo de 2012

Escrito en los 90

Velcro y yo de Martín Rejtman, Mondadori.
Me enteré googleando que Rejtman es cineasta y guionista. También escribe. Adquirió relevancia cuando publicó Rapado ( hay una película ). Me ponderaron en buenos términos  a este libro, Velcro y yo,  asi que lo pedí de prestado sin miramientos. Velcro y yo es un libro que contiene varios relatos. Todos están escrito en presente, dice un cronista que el tiempo presente es la forma en la que se escriben los guiones de cine.  La narración en presente funciona como una especie de movimiento continuo. No hay tiempo para mojar una masita en el submarino ni colgarse mirando la forma de la pintura del cielo raso. Todo es inmediatez. A eso le agregamos un par de tipos jóvenes. Algunos trabajan en lugares aburridos, otros estudian, los demás no hacen nada, tienen plata de antes. El narrador no se mete en la cabeza de los personajes, desconoce sus emociones intrínsecas, tal vez esté exagerando pero en la mayoría de los relatos la carga de ansiedad la mete el lector. Ese motor lleva a uno a devorar los relatos. Velcro y yo fue el 2° libro del año que leo en tiempo record. Agrego, está buena la letra de la impresión.
Todos las historias del libro suceden en Buenos Aires. Tira datos de calles y alturas. Nombre de bares pero eso es irrelevante. En un sólo relato los sucesos ocurren en Chicago, donde el personaje vaga por barrios bajos sin moversele un pelo. El narrador presenta los espacios sin apreciaciones de ningún tipo.
Cajeras de supermercados expertas y otras con problemas para aprender el oficio. Un padre preocupado por el futuro de sus hijas manda a una de ella a un internado. Un hermano en coma desata una epopeya de rollers y un Ford Fiesta que circula por el parque de Ezeiza.
Velcro y yo de los 90 posta

lunes 27 de febrero de 2012

El barrio y las arañas

Es miércoles y me prestan dos libros:  "Los lemmings y otros" de Fabián Casas ( acá no asoma la foto ) y "La máquina de pensar en Gladys" de Mario Levrero en la edición de la Eloisa Cartonera.
Sin dudar un segundo dejo de lado la lectura de 1984 ( Orwell ) que leía en ese momento aunque en la foto aparece la tapa del libro de Murakami 1Q84, del que voy leyendo recien sólo 145 páginas,  y me mando de cabeza sobre Los lemmings que, resulta tener una letra altamente perjudicial para mi astigmatismo, sin embargo leo el libro en el día. Hacía tiempo que no leia con tanta velocidad. Es un libro de relatos, tal vez ese sea el secreto de la rapidez. Leo el libro y lo devuelvo al toque. Creo que son cinco relatos o cuatro. Lo que tengo presente es que al final hay un apéndice con  monólogos interiores de dos personajes que aparecen al principio.
El primer relato cuenta sobre una barra de amigos, la escuela, el barrio y el primer amor. Si no fuera por el amor la enumeración parece un programa de la materia Cívica para 1º año de secundario.
El narrador nos va a relatar todas las vivencias de un grupo de pibes adolescentes que escuchan rock, se drogan con jarabe para la tos marca Talasa y piensan estrategias para conquistar chicas. La historia de la barra de amigos y sus andanzas continúa en El bosque pulenta, donde se narra la vida de un pibe que logra vincularse con los barras bravas, consume drogas duras hasta que desaparece del mapa del barrio. 
Los otros relatos se alejan de la infancia y juventud del narrador para meterse en la vida de persanas normales que habitan la ciudad de Baires a la que le suceden separaciones, pérdidas de mascotas, sueños, asesinatos de poetas y ya no recuerdo más.

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La máquina de pensar en Gladys de Levrero. No tengo mucho para decir de este libro de cuentos cortos. Por momentos sólo pienso en Kafka cuando leo a Levrero por ese estado de pasividad con el que toman las cosas sus personajes: una mujer obliga a un hombre a escuchar sus ejecuciones de piano, un tipo le pide la casa para acostarse con una opulenta dama mientras el dueño de la casa debe vagar por lugares siniestros. También asoman arañas en este libro, arañas acróbatas adiestradas por un oriental. El horror a las arañas de Levrero asoma sus patitas peludas. Hay muertos en un ropero, una máquina que ronronea en una casa común y silvestre. El mundo Levrero en 55 páginas.
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 Velcro y yo ...( después ).

jueves 16 de febrero de 2012

Lectura de fin de verano.

Le contaba a Biber que nunca había vista la película "Ghost; la sombra del amor", como se la conoce por estos lares. Ella me miró extrañada, no puede ser. Si vamos al caso, vos Biber nunca viste "Nueve semanas y media". No son película grossas, para nada, pero tienen sustancia, son referentes, no por su calidad en materia de cine, sino en lo que respecta a la época.
La tarde del 8 de febrero vi por 1° vez en ISAT Ghost y recordé al esposo espiritista de Moni que durante una pizeada alardeo que la vida era como la película de Patrick Swayze, cuál dije, "baile caliente" ? ( siempre en criollo  ) no, la otra, la del fantasma. De esto, hace como siete años.
Le conté al espiritista, para nada simpático (aquí se podría preguntar por qué a veces estamos con personas que están en otra frecuencia) que conocía a un profesor de historia que hacía vuelos astrales ( también recopilaba historias de brujos como las del tue tue, realizaba grabaciones en cementerios y otras cosas de chalado ) como los que leí en un libro de Richard Bach y según los dichos de una compañera de secundario, una noche se le había aparecido junto a su cama. guaauu¡¡¡¡¡ , esto si que es difícil de digerir¡¡¡¡ sin embargo ella mantenía sus trece: ese tipo se volatizaba para aprovechar la condición de gas y presentarse en el cuarto de la teenager turgente. Lo que no pudo advertir fue que la chica era supercanuta y lo sacó con fritas. Hasta acá mi propia historia de fantasma narrada por sus protagonistas.
Todo esto venía a que mientras miraba por vez primera Ghost se daba la noticia del alejamiento terrenal del flaco Spinetta.

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Este verano estuve en la playa. A la playa siempre se lleva un libro. Me cansé de ver lectores tumbados en la arena, en reposeras, donde se pudiera leer cómodamente. Vi tapas de libros de una antigua colección de los noventa, en casa tengo de esa colección: El perfume, La trama celeste, La insoportable levedad del ser y Juntacadáveres. El ejemplar de tapa negra, con una fotito de una chica fumando en el margen superior izquierdo lo llevaba adentro del canasto del mate. El libro de Fogwill, de ese estoy hablando, duró el primer día inmóvil pero ya la segunda jornada de playa comenzó a dispersar sus personajes. Vivir afuera de Fogwill editado por El ateneo resultó conmoverme tanto como Muchacha punk y Los pichiciegos. Cuando alguien dice  "me conmueve" lo primero que se quiere saber es qué es esa cosa que produce el efecto y yo digo que primero están esas palabras con las que hablan los personajes, la manera de decir que, si se exagera, parece una parodia o un gruñido. Después está lo otro: cuatro personas de distintos estratos sociales: un médico de la comunidad judía que realizó entrenamiento militar en Israel, se perfeccionó en Boston y tiene un ego como el de House; un tipo que no se sabe bien que hace pero tiene plata, lleva una buena vida, viste bien y sabe distinguir un gato de una loca descarriada; un veterano de la guerra de Malvinas en negocios turbios con la maldita policía, los evangélicos y quien le haga el aguante y una chica de barrio que dice tener la "pudrición total". Los marginales, los que viven afuera, están todo el día dados vueltas, buscando la manera de hacer dinero para no vivir como la "gilada" . 
En difinitiva leer Vivir afuera es encontrar el Fogwill más pulenta.

jueves 19 de enero de 2012

La virgen, Plop y la carreta

 Si de denuncias se trata el narrador de La virgen de los sicarios es experto . Vi la película también llamada La virgen de los sicarios hace varios años. Hoy compruebo que el libro, como siempre, es mejor ( hay excepciones con Kubrick).
La historia es simple: un hombre culto vuelve a su país, consigue un novio joven que, debajo de su puro materialismo snob, es un ángel exterminador que se carga a varios irrespetuosos callejeros que a continuación enumero: un tipo que pone la música al taco, un taxista con similares características, un policía y, la verdad es que me olvidé pero el caso es que mata a varios, así nomás, saca el bufoso y pum pum, su palabra es ley. El hombre culto no es que se horroriza, todo lo contrario, hace comentarios al estilo Micky Vainilla. Su primer amor luego de haber enviado al otro mundo a varios le toca su turno. No tarda nuestro narrador en conseguir un nuevo amor, también exterminador de gente ociosa y pasiva. En esta tónica pasa la triste historia del hombre culto y sus amores jóvenes sicarios que mueren tiroteados desde una moto.
Da para leerlo. Como dijo Leox, dinamita pura y tiros también.

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 Revisaba anaqueles de una librería en busca de un ejemplar para regalar. Buscaba un Auster o una cuentista yanki o canadiense pero se que papá noel arrasó con ellos. En la busca di con PLOP de Rafael Pinedo. Lo noté usado. Hacía mucho que lo buscaba, sin locura, pero lo buscaba. No dudé en tomarlo. Me llevé un libro para regalo y PLOP ( lo pongo en mayúscula porque es total e increíblemente genial, lo digo en serio ). Cuando compré ese libro lo único que conocía de él era que había sido galardonado por Casa de las Américas. No conocía en lo más mínimo su argumento. Hice bien en no buscar por Internet. El asunto es que lo compré, usado pero en buen estado y lo dejé para leer en el próximo turno: después de terminar La carretera de Cormac McCarthy.
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Me gusta contar cómo llegan los libros a mis manos. La carretera fue un préstamo recíproco: yo pasé El mundo según Garp de Irving y a cambio recibí el libro ganador del Pulitzer 2007 . Ni se me cruzó que tendría puntos de contacto con PLOP.
La compañera que me lo pasó  dijo que en la película ( the road ) el personaje del niño estaba desdibujado. No así en la novela donde despliega, a través de los diálogos con su padre, cualidades humanas aceptables en un mundo totalmente hecho güila.
 La historia sucede en un ambiente apocalíptico, post-destrucción. El mundo está en ruinas, quemado, inservible. Llueve mucho. El frío cala los huesos. La humanidad se reduce a individuos aislados harapientos, hordas de caníbales y personales "normales " desesperadas, timoratas que recorren la carretera en busca de alimento y refugio. Son pocos los que sobreviven a la carretera porque por ella vagan humanos feroces.
Un padre y su hijo andan por ella. El camino es arduo no exento de experiencias traumáticas. Transcurre la historia que es narrada con austeridad y párrafos cortos. Ya lo había dicho antes, los párrafos cortos dan la sensación de lectura rápida. Comparo la lectura de La carretera con la de Todos esos hermosos caballos y la diferencia es abismal lo que no quita que el primero ( La carretera sea un libro atrapante )  Digo poco del libro. Es una lectura de la periferia. ¿Qué sucedía mientras avanzaba con la historia del niño y su padre ? afuera caía granizo. Los vecinos tuvieron que tapar los coches con mantas y cubrirlos de plegarias. Primero las piedras caían solas como si un loco estuviera arrojando piedras en el vecindario. qué pasa ahí afuera preguntó Biber. Mientras, en la novela, el chico y el padre encontraban una cazuela con un humano dentro. Después recorrerían la playa. Desolada y gris. El padre revisaría un barco encallado. Una tormenta de la gran siete. Afuera y adentro de la novela. No en tiempos paralelos de lectura y realidad. Sino en esta ficción.
El libro de McCarthy es bueno. 
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PLOP es una novela  breve. Se lee de un tirón. Aunque me pasó: libros breves altamente densos sin posibilidad de entrarle por lado alguno.
PLOP comienza con una descripción de la desolación, el fin de la arquitectura, lluvia y barro. No hay plantas. Podría decirse que la humanidad está reconfigurándose. Desde el lado más brutal que puede traer el miedo, el horror y el poder.
El personaje es Plop, un hombre elemental de aprendizaje ligero.Tiene amigos: una chica inteligente y un grandulón. Plop fue criado por una vieja de la tribu, mujer astuta de poderes invisibles. Lo que ocurre en esta historia sucede en el ámbito de un grupo de sobrevivientes de una catástrofe que no se nombra pero que cada lector puede inferir. Hay rastros de la civilización: comida enlatada.
Parece ser que la forma breve es la mejor manera de narrar el fin de la humanidad civilizada.
PLOP es una gran novela. Capítulos cortos. Intensidad.

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Tres novelas que narran de cómo llegar a los círculos dantescos.

viernes 6 de enero de 2012

Pavo real en el patio

Se muere mi perro de viejito un caluroso día de noviembre. Quedamos tristes todos. Al poco tiempo la gata de la casa ocupa los espacios que otrora eran de Gandolfo. Primero se echa en el lugar habitual del perro luego husmea la cucha, sin miramientos. El juego de querer ser perro le dura unos días hasta que una mañana cualquiera aparece siendo ella misma, la gata que maulla al primero que se levanta para manguearle comida mientras se pasea entre las piernas haciendo ochos .
Dicen los chicos que Gandolfo anda por la casa, de noche para meterle pimienta a la historia. Primero es el mayor: alguien anda por ahí y no es Cortázar. El del medio: vi una cosa negra entre las sillas.La concreción del Gandolfo espiritual no me llegó aún.
Prendo un cigarrillo me lo voy a fumar afuera. El abedul se mece bravo ante un viento salvador que viene del sur. Vivida ausencia de Gandolfo.
Al día siguiente Biber me dice que en el patio anda un pavo.  Orondo se pasea por el patio de la casa, se encarama al paredón cuando siente peligro, eleva su cuerpo pesado con un aletear torpe para perderse tras los límites de los techos. Esto no es un afano de un cuento de Cheever que, por cierto, mete a un pavo en uno de sus cuentos. Creo que es el libro Catedral. Alguien se va a adueñar  del pavo. Dicho y echo. Cuando el pavo se dio cuenta que la casa tenia comunicación con el exterior y no solamente paredones que lo separaban de los patios traseros, saltó la reja verde y encaró para la calle. No lo volví a ver. Fin del pavo.
Algunas capturas del pavo: arriba del abedul, chusmeando la calle detrás del portón, retozando en el pasto alto.




Me enteré que el animal todavía anda suelto por los techos del barrio, ayy de los espíritus libres
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 Me tomo un tiempo para bajar las fotos de la cámara
Aprovecho para fotografiar la tapa de los otros libros que tengo pendiente de lectura. 
Creo que no voy a tener problemas para terminar con La carretera, ni con la La virgen de los sicarios.


 En ambos casos vi las películas.
La carretera se conforma de párrafos cortos y concisos.
La virgen...es la narración en primera persona de un escritor que vuelve a su país natal para contar las cosas que suceden en un país sin amor. Bueno, la cosa no es tan así. Hay un poco más de truculencia y acción. Asesinatos por doquier. Hace poco leí en el diarios que habían matado por la espalda a un pibito de 14 años, el asesino iba montado de acompañante en un moto. La novela de Cucurto tiene un prólogo o crítica de Beatriz Sarlo. El detalle del libro es que está firmado. Si Cucurto se vuelve grosso como Borges puedo decir que tengo una joya.



Ahora estoy leyendo La confesión de César Aira, Beatriz Viterbo, 2007, 127 páginas del más destilado y puro Aira que se puede hallar en el mercado. Y qué es ese Aira al que le caben esos epítetos: un narrador de historias con poca consideración con lo lineal, habitual, corriente o como lo nombran algunos críticos aburrido. Si, Aira puede ser muy aburrido, a veces hay que luchar contra el aburrimiento del gran escritor de Pringles y su sanata pero lo cuenta bien.
Entonces estoy en posición de decir que La confesión va a ser el primer libro que voy a terminar de leer en el 2012. Y le seguirá Vivir afuera de Fogwill, La carretera, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo ( lo dejé cuando Okada le da una paliza al tipo que se esconde adentro de una casa vieja )
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Verano inclemente este comienzo de 2012.

lunes 28 de noviembre de 2011

Una de Juan Forn y otra de Coetzee

El diario Página 12 acaba de publicar cinco libros del escritor argentino Juan Forn en formato económico. Oportunidad increíble para conocer la obra de un escritor del que no había leído nada y del que mucho había oído hablar. Si la memoria no me engaña Leox es un ferviente lector de Juan Forn.
De los cinco libros ( Pag/12 publicó : Corazón, Nadar de noche, El hombre que fue viernes, Puras mentiras y el que nombro ) elegí María Domecq. La novela  toma elementos de la vida del escritor con una pizca de ficción, algo de la historia grossa argentina reciente, otra pizca de guerra con el Paraguay, algunas voces de la semana trágica y más. Como un Pynchon que navega por la historia argentina,  Forn ( el narrador ) se arriesga a pensar que Madame Baterfly tuvo un romance con un pariente lejano y asi la cadena de sucesos, el efecto dominó, llega hasta Domecq.
La enfermedad está muy presente en la trama: una pancreatitis casi fulminante y el lupus que socava el cuerpo de una chica.
La novela de Juan Forn no es solo desopilante en su trama sino lo es también en su forma. Crónica, relato histórico, autobiografía, raconto, todo se mezcla en la novela.
Ni bien terminé María Domecq quise comenzar otra novela del mismo autor donde encontré elementos similares: datos autobiográficos del escritor,  pero no...
Elegí para la ocasión una novela de Coetzee, Hombre lento, que es más o menos, la historia de un hombre mayor que pierde una pierna y con ella gran parte de su vida se va al garete. Luego se enamora tontamente, pierde los estribos y es visitado por una mujer, Elizabeth Costello, terrible manipuladora, que llega para quedarse y quemarle la cabeza todo el tiempo al hombre lento y también al lector que, a esa altura de los acontecimientos se cree metido en una novela de Cervantes pero el Quijote no se escribió hace ya un tiempo ? ayyy de las bondades del Quijote¡¡¡¡¡¡
Eso me pasa cuando ocurre una cosa así en una novela. Uno no puede tragarse la píldora aguardando por el próximo episodio. El narrador ya te dijo, esperá, esto va más allá de una simple historia, hablemos de literatura. Entonces uno recuerda el título del libro de relatos de Carver De qué hablamos cuando hablamos de amor que, según dicen los diarios, todo lo bueno de Carver lo escribió un tipo con corbata que mandaba sus originales a la imprenta, y qué te parece Raymond si en vez de colocarle el insulso título ese le ponemos De qué hablamos...Bueno, con el tiempo Murakami también se afanó la idea de ¿ Carver o del tipo  de corbata ?

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Le hablé de Hombre lento a una profe amiga y ella me sacó a colación a Niebla de Unamuno. Por lo que me contó algo tenía que ver, en realidad, por lo que yo le conté sobre Hombre lento a ella se  le disparó el recuerdo de Niebla. Habrá que leer a Unamuno. Por mi parte yo desenterré de mi memoria lectora al caballero de la triste figura y también, un poquito,  a Paul Auster de la Trilogía de New York. Supongo que debe haber una técnica que hace que el texto se ponga rarito, nebuloso, con un guiño, etc.
Picado por la curiosidad me atosigué de Coetzee.
Ahora me aguarda Foe y Vida y época de Michael K.


La imagen está bajada de Internet. Es la edición de Emecé,  no es la versión que tuve entre manos.

Imagen bajada de Internet. Traducido por J. Calvo. Ahora, no entiendo por qué está el perro besuquero.

domingo 30 de octubre de 2011

Los amigos de París

Mucho de satisfacción tiene esto de leer una novela en un volumen cómodo. Mucho de placentero encontrarme nuevamente con una novela de Hemingway, mal traducida, of course, aunque no lea en el idioma original, no hay que ser un capo para darse cuenta que las frases suenan terribles al oído, hay una super abundancia  de "y" capaces de destruir cualquier ecosistema.
 Pasado el primer capítulo el ruido de la narración se hace costumbre.
París era una fiesta, dice por ahí el escritor, es una ficción por lo que no debería, el lector, forjarse imágenes erradas de los tipos que asoman en la historia: nombremos a Stein, a la que describe como una mujer ancha similar a una campesina que se dedica a coleccionar pinturas en vez de utilizar su ingenio artístico para combinar ropa. Fue ella quien los nombró la generación. Sin embargo Stein queda como una capa en relación al gran Scott Fitzgerald, al que presenta como un hombre mañoso, alcohólico y dominado por su esposa loca. No sabía que la mujer de F fuese orate o  caí en otras de las trampas de las  vidas noveladas.




Un amigo me dice que la novela de Stein "Autobiografía de Alice B. Toklas" es superior al libro de Hemingway pero sobre todo, la traducción no la arruina. Recordé la novela magra pero hechizante de Philip H. Dick "Confesiones de un artista de mierda ", para mi, uno de los libros más subyugantes que leí de él, a pesar de no ser el mejor, estuve dos días imaginando la casa que construyó en la colina, el caballo blanco y el grupo de locos que aguardaba por la invasión de no sé qué catzo.


También recordé ese apéndice de Las memorias de Adriano, traducido por Julio Cortázar, en la que la francesa cuenta o imagina, todo el itinerario que vivió con ese libro y como la consumió la fiebre mientras comenzaba la reescritura, en un tren, en la noche.


Que quede bien claro. Hemimgway le ponía toda la pila al proceso de escritura. Con horarios y rutinas contra el demonio de la hoja en blanco. Si no tienen nada que escribir piensa en una frase natural, de esas que se oyen todo el tiempo, Después todo fluye.


Puntos de contacto entre H y Buko. El hipódromo.
¿Y la librería de Silvia Beach ?

El volumen de las obras escogidas de Ernest Hemingway, editado por Planeta, Barcelona. Con su lomo rojo y papel biblia tiene más pero llego hasta acá.

De un paseo por los blogs

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