domingo, 26 de agosto de 2018

Lecturas no terminadas

 No sé si alguna vez dije algo sobre los textos de contratapa, últimamente me repito. Lo que si recuerdo es haber resaltado la exageración que se desprendía de la faja del libro Donde yo no estaba  de Marcelo Cohen en la que se leía  "la mejor novela argentina", bueno, quizá me equivoque. Nadie duda de  Cohen, es un golazo. 
En el libro de Sergio Chejfec Teoría del ascensor, editorial Entropía se lee en la  contratapa que el autor hace un recorrido por la obra de diferentes escritores, a saber: Saer, Mercedes Roffé y otros. Uno porque es curioso y busca en la web, en eso andaba cuando di con  un artículo que reseña ( a la prosa de Chejfec )  como hipertrofia textual, miro el horizonte. Mejor leo el libro. Cuando llego a  la parte en la que hace referencia a Mercedes Roffé me desvío y busco   textos de la poeta y otra vez: miro el horizonte. Leo poemas, escucho entrevistas. Debería leer más poesía. Anotado.
Me pierdo bastante con la lectura de Teoría del ascensor. La abandono por un tiempo. Ya vendrán tiempos en los que quiera incurrir en sus páginas. 
Me queda en la memoria eso de hipertrofia textual y la saco a colación como un fogonazo cuando leo la contratapa del libro de Ariana Harwicz Precoz ( Cuenco de Plata ) en la que se califica como gramática brutal al texto. No miro el horizonte voy directamente al libro que espera en el exhibidor de la biblioteca pública y venga para acá. Una vez en mi poder el texto de la escritora argentina residente en Francia comienza a entrar con dificultad. Las imágenes que genera mi aparato interpretativo son fragmentos de un panel roto. Es una sensación de armado todo el tiempo. Puede ser que el que escribió acerca de la gramática brutal haya acertado por aproximación. Busca, busca. En la memoria aparecen los textos de Libertad Demitrópulos pero no es. Tampoco se parece a Di Benedetto ni a Lamborghini, Vallejo . Es sello propio.
Precoz de Harwicz es una invitación a entrar en la vida de madre e hijo en un contexto de ruina en un territorio desfigurado. La vida que orillea el sistema. La mala vida, la otra vida. También la otra lectura que no terminé.
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viernes, 27 de julio de 2018

Comprados en un kiosco

Victoriano encara por el camino de chacra bajo un cielo color plomo como nunca antes había visto y soportado. Dice que es la mejor luz para tomar fotografías con la reflex. A mí me da igual, que no entiendo  y saco fotos con el celular sin encuadre ni nada. 
Después de la lluvia, el camino quedó lleno de ojos que reflejan el cielo y andamos con cuidado ( ¿ pues ? ),  se teme que caer en ellos no solo arruinaría nuestras botas de invierno de anchas suelas y cuero engrasado sino que repercutiría en la representación que tenemos del cielo  en el suelo.
Victoriano aclara, muy serio, que la cámara debe sujetarse de una manera determinada para que la foto no salga movida así que le hago una toma al gesto técnico a modo de tutorial para revisarla cuando lo necesite y también para dármelas de sabihondo aunque como dije antes no sé un pomo.
Vamos por un camino poblado de coirones ( el monte nativo a recuperado su  lugar tras el abandono de las chacras productivas, ) que nos conduce hasta un cuadro de perales vetustos.
Una buena foto en blanco y negro resaltaría  las formas duras de los troncos suavizado por las frutas que de lejos, o de cerca, en ese tono, parecen formas sujetas a las manos de un monstruo interplanetario, sentencia Vic. Biber hace una mueca y se acomoda sobre su pierna derecha y dispara con su reflex. En su mirada de  pobladas cejas dos chorros de luz salen disparados directamente a la atmósfera.
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   Hace poco  compré en un kiosco dos emblemáticos títulos de la obra de  Philip Kendric Dick. Sí, las compré porque quién no compra un Dick por pocos kopecs si en las librerías su precio se eleva por las nubes.  Mis  adquisiciones fueron: El hombre en el castillo con una imagen de tapa patética  y  la  gloriosa Ubik en una presentación  de bajo impacto paratextual. Pero nada impidió que ingresara al mundo regido por la física clásica y me sumergiera en las escenas degradadas por la entropía y luego resucitadas por un aerosol ( no vale adelantarse ). Porque, antes que nada, Ubik es una  evocación  a la publicidad  de principios del siglo XX. No hay imágenes en la novela como en La misteriosa llama de la reina Loana pero hay anuncios simulados de  época.  Primer encuentro del lector con Ubik, textos de venta. 


Glen Rucinter y su mejor empleado, Joe Chip junto con una pandilla de psíquicos viajan a la luna con la misión de contrarrestar el poderío psiónico que ejercen otros psíquicos espías sobre una empresa. Toda termina en una emboscada. Un hombre con apariencia de globo estalla dejando al menos a Rucinter en malas condiciones. Joe Chip se las ingenia para llevar el cuerpo de su jefe hasta Suiza para colocarlo como Disney con una salvedad: los cuerpos se encuentran en un estado de semivida  . 
Rápidamente: hay en Ubik: psíquicos de toda calaña; algo que no dije pero que está presente todo el tiempo: la comercialización absoluta de la vida cotidiana; mundos alternativos; drogas;  exposición breve de teorías científicas; vida, muerte y su intermedio; Dios: su tema favorito y un viaje contra reloj en pos de la permanencia en un mundo definido por imprecisas pistas. Hay una línea finita que se traspasa todo el tiempo, en fin, una novela entretenida que abarca el mundo Dick . 
Esta no fue una reseña sino una entrecortada impresión .
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jueves, 3 de agosto de 2017

UN LIBRO JAPONÉS

Hay escrituras que remiten a otras. La cadencia,  musicalidad , forma; algo   revela  el parentesco con otros textos. ¿ Leer a Levrero no despierta cierta reminiscencia a Kafka? ¿ Martini no se sitúa en un universo cortazariano ?



Aunque parezca descabellado, al leer  El gato que venía del cielo de  Takashi Hiraide ( Alfaguara ), algo me hacía ruido ¿qué era ? Pasaban las hojas, y,  más adentro estaba de la breve novela, más me llamaba, hasta que di con el parecido; era Chejfec y su sosegada prosa. 

Puse a consideración mi punto de vista a otra lectora de Hiraide y no me lanzó con nada porque a mano sólo había una mesa de 3x1m. Estás confundido, dijo y comenzó una  perorata acerca de la escritura del japonés y de la  lejanía con Chejfec. Sigo creyendo que tienen puntos en común, tal vez, el único contacto sea la parsimonia y la manera de avanzar en la trama que es nimia, invisible; una no-trama.
Escritura sin conflicto o donde el conflicto es la palabra y eso ¿ no sería poesía ? No hay manera de saberlo. Misterio.

¿Y qué dice Hiraide de los gatos ?  El único autor que leí, también japonés, que da la lata sobre los gatos es Murakami y lo hace de manera divertida. ¿Sería Hiraide capaz de emular a su compatriota? No tendría la obligación de hacerlo pero pregunto.

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 Escritores que se fotografiaron, bien dispuestos, con felinos: Borges, Cortázar, Lovecraft, García Márquez, Murakami, Hemingway, Capote, Cocteau, Bukowski, Joyce Carol Oates, Collette, María E. Walsh, Dick, Perec, Doris Lessing  y sigue.





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El escenario donde ocurre la historia con gato es una casa antigua con un jardín diseñado, un estanque donde fluye el agua, árboles y sus habitantes.
La casa está subdividida en dos. En una parte vive un matrimonio que se dedica a la edición de libros y a escribir artículos para revistas de corto tiraje. En la otra parte, vive una familia donde hay un niño.


El gato de Hiraide aparece una día cualquiera como suelen hacer los gatos sin dueños. No recuerdo si maúlla o hace ochos entre las piernas de las ocasionales  personas con las que hace contacto. Se instala en una casa donde hay un niño pero también visita a la pareja metiéndose en su casa, amasando sus alfombras, ocultándose en cajones de revistas o trapos. Una plena vida de gato que aparece para comer y dormir en rincones inusitados de la casa.
Algo de mágico tiene el gato que aparece y desaparece pero que deja indicios ¿ o es  una obsesión, un adorno? Una excusa para la introspección y así  escribir artículos sesudos en revistas de, ya lo dije, mientras , la vida transcurre.
La historia del gato se engorda con la descripción  del paso del tiempo relentizado. Breves cuadros, escenas, Polaroid, segmentos de un Vegas pro.
Y durante la lectura :

¿Por qué el narrador mecha con citas de Maquiavelo una simple historia de gatos ?
¿Es el jardín por antonomasia el espacio sagrado de las narraciones japonesas ? 
¿cómo se da la dualidad campo-ciudad en la historia nipona ? ¿o no se da ?
¿Es el lector de novelas japonesas un individuo preparado para recibir loto, tatami y flores de cerezo ? ¿o se espera que el estereotipo funcione para despertar el núcleo sentimental y con el las emociones florezcan ? 
¿estereotipo o tradición ?
El concepto de simpleza siempre presente en lo japonés : un jardín, un estanque y hojas de cerezo que caen. 
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Dijo la lectora del japonés: Hiraide compone un texto minimalista, como esos ideogramas trazados con pinceles de cerda de camello que tanto nombra Borges. Sí, en eso estamos de acuerdo. Particularmente, me agradó la pausa del narrador y de como colorea los cambios que se dan en el tiempo: la lluvia sobre las tejas, el viento que mueve las hojas del cerezo, la mariposa azul, la hierba y su aroma. 

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Pendiente: Sueño profundo, la parte de Banana Yashimoto.
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jueves, 19 de enero de 2017

El libro que se lee rápido

Cada vez que termino un libro de una sentada hago una marca en la pared, un palito, un ipa no querido. Creo que en mi vida leí tres o cuatro libros de una sentada-acostado, siempre es así, un buen libro te echa en la cama, con la almohada en la posición justa y de vez en vez, las cortinas que se inflaman, la luz  cambiante de la calle, el sonido del jardín, el vecindario se hace oir. No hay cono del silencio aunque uno esté en  "nivel de concentración  tipo Buda" , lo exterior, por ósmosis, ingresa , minando los compartimientos. Lectura de abajo y lectura de arriba.
Recuerdo el último libro que leí rápido, La muerte lenta de Luciana B. Sí, me parece que fue ese. También recuerdo que me pregunté si un libro que se lee rápido es bueno y la verdad, no sé qué dije, pero supongo que debe ser meritorio, tanto para el escritor como para el lector que, una vez leído el libro y tirarlo por la ventana, puede hacerse de otro ejemplar para repetir la conducta lanzadora. Lo enigmático del libro que no te suelta es esa voz que te invita a que sigas y sigas; apurando la comida, relegando la siesta, lavándote la cara para estar al 100%, esto en un nivel cotidiano, nada de aspavientos intelectuales, se trata de un libro común y corriente y no un contrato para ir a China a jugar al fútbol. Menudencias de la vida cotidiana, acompañado de mate, un vasito de whisky para apaciguar el calor, iba a escribir, ayudar a subir la empinada cuesta, sin embargo en esta novela no hay cuesta arriba. El camino está allanado, un poco inclinado hacia abajo. La velocidad de crucero precipitando las páginas. Y,  dale que corre, va como por un tubo hasta el final. En mí pedorra opinión, los libros veloces tienen una trama para develar, uno no puede leer El castillo o El ferdydurke con disposición : ¡oh, qué buen remate¡ porque sabemos que no es así, lo mejor de esos libros ( El castillo...) está en el medio, como el jamón crudo; bueno, y también al principio y al final y abras dónde abras  el libro, la magia sale como polillas eléctricas.
La novela que se lee rápido es del escritor argentino Pedro Mairal y el libro de marras es La uruguaya, editado por Emecé. Son pocas páginas ¿qué creían? 166 páginas de letra grande. Típico libro de:  hagan la letra pa´ viejos. No me puse los "para leer", tampoco tengo, por ahora, pero ya vendrán en estuche hermético y pulenta como trampa para ratas. Qué comparaciones faunísticas tengo hoy, mucho documental.
La cosa es más o menos así:
No recuerdo el nombre de él, ni de su mujer, su hijo y la uruguaya. Mejor así, sin adelantos, ninguno.
él: escritor
ella: su mujer, que lo está bancando económicamente desde un tiempo largo.
ellos dos: andan para la mona. Fricción y desgaste.
el hijo: todavía pequeño.
la uruguaya: veinteañera y linda.
Supongo que muchos habrán pensado: otra novela de escritores¡ qué plomo !
¿ Literatura del yo ? ( obvio que no es ) lo que sea, las novelas de estos muchachos siempre se las traen con citas, nombres de escritores, hojas, tipo de letras, etc. Nada de eso acá. No digo más.
Quisiera decir en un párrafo algo significativo sobre esta novela y la verdad, no me sale nada. Decir que el escritor debe viajar a Uruguay para cobrar un dinero y encontrarse con una chica no me parece justo, se puede leer en la contratapa. Decir que el tipo se ilusiona, se desbarranca y no se eleva jamás, también es decir demasiado aunque la intensidad varía, no hay patrón absoluto; procedo entonces a decir ( el último ) que La uruguaya es un libro de aventuras, en el amplio sentido de la palabra. Aventura que desemboca en sorpresas, culpas, engaños, confesión, reconciliación, una nueva visión de la vida.
Para más información, leer la contratapa.


Próximamente: dos libros japoneses.-

viernes, 18 de noviembre de 2016

TRES LECTURAS

Me preguntaba mientras caminaba de regreso a casa, algo de la calle me puso delante del interrogante: ¿ qué será del libro de Blake, tapa amarilla, del tamaño de un breviario de niño que toma la comunión, que olvidó Cata? Tantos carteles amarillos y la idea de que dios pertenece al mismo color, digo, pertenecer a esa frecuencia de luz y no ser un color porque sí. Pero Tata es grande y pertenece, o no, porque a él  le es indiferente formar parte de la  dialéctica imberbe  a la que recurro sólo para llenar renglones y agotar las cuadras que me separan de mi casa, allá, en la otra punta del pueblo.
Llego y voy directamente a la biblioteca en busca del volumen ¿ Dónde lo metí ?¿Esto  debería estar ordenado ? Autor inglés, signatura topográfica... pero bien, no estamos en una biblioteca.
 La busca lleva su tiempo y hurgar  en los estantes  me inspira, entonces decido hacer lo que hago cuando estoy al divino botón: desempolvar libros, registrarlos, ver si en su interior no dejé un vuelto para los puchos y cosas por el estilo.
 Encontré estos libros, algunos leídos otros sin terminar:

1.El traductor de Salvador Benesdra, Eterna Cadencia. 
Tras leer reseñas positivas, biografías del autor y panegíricos de todo tipo decidí comprarlo y encararlo. Un libro gordito con buena tipografía, en eso no falla Eterna Cadencia. ¿Qué cuesta entrarle? Mucho, hay que darle un changüí de 60 páginas como mínimo, vale la pena. La historia hace slalom, sube una cuesta, se arremolina, empuja al lector al límite de la incomprensión para luego meterlo en un bálsamo hasta que se pudre todo de nuevo y ...  hay un toco de situaciones que la vuelven densa, oscura y tan impactante qué no sé que bicho me picó que no pude continuar. 
Algunos elementos que aparecen en esta historia, considerada por varios autores, como LA NOVELA Argentina de los últimos 20 años :
-Hombre que trabaja en editorial progre es despedido.
-Lucha gremial, troskos y afines.
-Amor enfermizo con chica adventista.
-Una estadía en el Borda.
-Perversión.

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2-El mar de John Banville. 
Las historias de mar son un bajón siempre. Es el entorno, la arena, la sal. No importa la estación del año, la casa de mar siempre tiene historias tétricas para contar y si no las cuenta el presente, el recuerdo soterrado regresa arrasador.
Volver al pueblo costero, después de un tiempo, a visitar los fantasmas del pasado, no me digan que no, tiene mucho qué decir. 
Banville es un avezado escritor que maneja el registro melancólico al dedillo ( ¿existe ese registro ?).
El mar es una historia familiar, de niñez, iniciación, muerte de los seres queridos y por último, enfermedad y reparación de vínculos. Banville y su prosa encantadora.

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3- Río de las congojas de Libertad Demitrópulos, Fondo de Cultura Económica, 2014.
Leo en el prólogo  (escrito por Piglia) " En la literatura, se sabe, el efecto de verdad depende del lenguaje. " Lo cual es cierto.
 Las primeras líneas de la novela citada impactan y no es la tipografía ni nada por el estilo sino que  estamos ante una escritura que trata de correrse del molde convencional y convertir a la lectura en una experiencia lingüística de colorido y sonidos ajenos a lo normal; acostumbrados, quizá, a leer  novelas traducidas al castellano, donde el narrador se presenta prolijo, claro,  sin dejar dudas en el relato o sumido en una literatura nacional de corte costumbrista donde prima el qué ante el cómo decirlo.
Río de las congojas es primero un torniquete que ajusta y molesta hasta convertir el ceñido en una confortable posición en la que las palabras ( onde y otras estrafalarias y en desuso ) conforman un decorado de relucientes piezas que se desparraman en el jardín de un excéntrico.
Emparentada con  El entenado de Saer y Zama de Di Bennedetto, la novela de Demitrópulos no se viene con chiquitas.

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viernes, 25 de marzo de 2016

Repaso de lecturas


Cuento los cuadernos Rivadavia. Son como 19.  Desde el punto de masa infinita, pasando por la revolución libertadora hasta la asunción de MM.
El año pasado encontré una serie de cuadernos R. temáticos, con tapas de los años 30 y fechas emblemáticas. Estaban caros, compré dos solamente.
Ahora tengo un cuaderno de hojas rayadas, tapa celeste, réplica de los años 70?. Prefiero los de hojas lisas, tapas amarillas.
A mí me parece que Rivadavia fue medio garca, no sé Laprida, la otra marca de cuaderno, cómo se comportó en la historia argentina.
Durante un tiempo escribí en un cuaderno Gloria, una  lágrima de objeto de librería. Se ajan las hojas, se sueltan  las tapas y se vuelven hepáticos en menos de un año.
En esencia, el cuaderno Rivadavia pretende ser un diario de lectura, pero describirlo así es pretencioso.
volver a escribir sin borronear

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Repaso de lecturas.( extractos del QR )
 Estrella distante- Bolaño, Anagrama- libro magnífico aunque breve, 147 páginas de historias  donde desfilan, vuelan, trepan, huyen poetas descarados y asesinos. El golpe del 73 en Chile inicia un escenario de persecución, atrocidad y locura. Cualquier coincidencia con la historia argentina es casualidad castrense. La distorsión se da en todos los ámbitos y los que ahora gobiernan e intentan poner orden no hacen más que embrutecer.
Bien podría haberse llamado esta novela Historia de un hijo de puta pero sé que este tipo de títulos solo atrae a Pron y a su editor. Me atrevo a decir que por momentos el poeta mal bicho de ED presenta a sus asesinatos como  instalaciones y proclama a sus crímenes como  obras de arte ( nunca leí a De Quincey )
Novela de poetas que vuelan cazas de la segunda guerra mundial, lisiados, eruditos, detectives, muchas revistas literarias, itinerarios por países europeos, exilio, generales de la Revolución Rusa y la vendetta.

Y ahí estaba, en pleno verano leyendo al chileno, tumbado en la arena, cuando en un  paseo por la playa me topé con una lectora de Bolaño. Estaba sentada en una reposerita de esas que son como una ele chiquita que  encuentran equilibrio en un solo punto. Actué  como si me hubiera encontrado con un hincha de Boca; iba a tenderle la mano en señal ¿ señal de qué ? bueno, al menos decirle : que buena onda Arturo Belano y Ulises Lima! ( de los más salame ) en busca de  la poeta Tinajero por un México violento; quedé ahí, imaginando la escena: el hombre ridículo que intenta comunicar algo a la lectora-Bolaño. Le dije algo al pasar que no la asustó, porque la gente se asusta si un extraño se le para al lado y le sale con fritas. ¿Y vos quién sos ? ¿qué bicho te picó ? ¿acaso la gente no puede leer a Bolaño sin despertar curiosidad ? No podía hablar de la simultaneidad de lecturas. 
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 Después están los dos libros de William Goyen que imponen sus atmósferas cargadas de extrañeza.
 Goyen  coquetea con la rareza: mujeres barbudas, el abuelo saltimbanqui, el profesor enano que huye de las piedras de sus ocasionales alumnos a refugiarse en una casa de muñecas, el ermitaño que trepa a lo alto ¿ Qué buscan los personajes de Goyen ? ¿ Compasión ? ¿ Redención ? 
Goyen pone el foco de su narrativa como Arbus el objetivo de su cámara, en el costado inesperado de las personas. Arbus utilizando la técnica del flash, Goyen lanzando agua sobre la superficie para que aflore el salitre de sus conductas inopinadas.
Goyen amigo de Capote, admirado por Joyce Carol Oates y reflotado por editorial La compañía. 

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Imposible no entrarle al Murakami del verano. Estaba ahí,  en el quinto peldaño de la escalera, aguardando su tiempo de ser leído. Pero los cuentos de Murakami no son una premura. Urgente es correr al baño, llenar el tanque de nafta en Choele Choel, espantar los tábanos en el lago Guillelmo, salar el matambre que se cocina vuelta y vuelta.
Tuve la oportunidad de leer una reseña de Hombres sin mujeres en el blog de Pollo. aquí , como siempre, original y completa.
Samsa enamorado es el cuento que más llama la atención. Mucho se escribió sobre Gregorio Samsa y su metamorfosis, algunos llegaron a dibujar el insecto con la descripción del cuento original y se sabe que ¡ni parecido! a una cucaracha es el tal Gregor. En el libro de Morábito, El idioma materno, el autor da cuenta de la angustia que siente Samsa al no poder ir a trabajar con ese aspecto. Murakami invierte los términos, se pone un tanto goyenesco, ya no es un hombre bicho sino un bicho hombre que al despertar no sabe dónde está, quién es; tiene un apetito voraz, come con la mano y cosas afines que le sucederían a un bicho que se convierte en hombre de la noche a la mañana. El narrador idea una situación :  la visita de una cerrajera jorobada a la casa donde despertó el hombre reciente. Samsa, se supone que no conoce a las mujeres, se pone tieso es decir : llave, cerradura, campo semántico...
 No cuento más pero no es lo que parece.
El cuento Kino puede que se parezca al Murakami que conocemos. Hay elementos fantásticos hasta debajo de la cama. Hay una tía protectora, un hombre de pasado innombrable ( me parece que se me están mezclando los cuentos ¿ importa ? ) una mujer rara y la malicia que anda dando vueltas.
Mi recuerdo vago de los otros cuentos que conforman Hombres sin mujeres, Tusquets, 267 páginas, no me permite que avance.


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martes, 12 de enero de 2016

El idioma de Morábito y sus temas

El idioma materno de Fabio Morábito, editorial Gog & Magog y  de paso digo que Morábito ha sido mi descubrimiento 2015. 
No sé cuál es la política de las editoriales en cuestión de diseño pero la tapa de El idioma materno se parece a un libro de didáctica de la matemática. Prevalece el color azul-gris con marco rosado y las letras del título, Arial, están pintadas individualmente: la E amarillo, anaranjado y azul; la L celeste; y así, caprichosamente, hasta la O.

¿ Didáctica de la matemática ?



El texto de contratapa es toda una declaración de principios, una poética de Morábito.  Las reseñas suelen exagerar, subrayar, hacer hincapié, zalamerear; no obstante, Morábito sigue siendo sensacional. Crean.
 A los hechos de lectura voy a intentar remitirme.
Ya me había cacheteado Morábito con su libro de relatos La vida ordenada. En ellos se presenta la potencia de un estilo despojado de firuletes, el narrador va al grano, en un aparente viaje lineal. 

En El idioma materno el autor saca  chapa de poeta ( aclaro, leí pocas poesías de Morábito ) y entonces ¿ cómo sé que pone la credencial sobre el tapete ? porque lo vive diciendo. ¡Ey, acá!

El idioma materno reúne escritos breves, artículos de página y media que tratan de diversos tópicos que van desde la infancia, el ejercicio de la literatura, la pasión por la lectura y la reseña curiosa.
También encontramos la historia del hombre que leyó Ana Karenina sin querer hacerlo, como allanando el terreno; suele ocurrir con los clásicos, prepararse para ingresar y cuando menos  lo pensás o en el mismo momento de la lectura decís: no,  todavía no estoy leyendo Ana Karenina, es sólo una antesala.
Las vivencias de Morábito desprenden un halo de extrañeza
¿Es Pulgarcito un maldito cretino que se confabula con la madre para salvar su mini  pellejo? ¿Hasta dónde el hermano del medio no es el verdadero héroe de los cuentos tradicionales ? ¿ Por qué Kafka nombra con una sola letra a su personaje principal ? ¿ Siguen las olas del mar rompiendo en la costa cuando ya no hay veraneantes ?
Su temario continúa con historias de : Filoctetes, Paris, Troya, Vallejo, Dostoievski y más.
Ideal para las vacaciones o para cualquier momento, qué tanto¡

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El Verano parece un espacio en el que caben todos los libros . Uno elige y hace acopio de novelas, cuentos, poesía y hasta se atrevería con un ensayo. Sin embargo, a medida que los días corren y ¡ cómo corren los desgraciados! que amanece lunes (y no vas ni por la página 15) cuando el domingo te saluda orondo, por no decir que la vida se te pasa intentando leer En busca del tiempo perdido o Las mil y una noches o el que quieras, aunque no hay que escatimar en títulos, total...
Había trazado mi plan lector a mediados de noviembre. Uno de Fogwill, uno de King, El castillo ( que siempre dejo en la misma parte ), unos poemas y el que cayera del cielo.
Pero verano me hizo un guiño y me dejó leer,  en esos ratos de calor inclemente,  algo de Morábito, poemas de Bellessi y en espera:  Estrella distante de Bolaño, un libro de artículos de Villoro y el libro que venga.


De un paseo por los blogs

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