jueves, 14 de agosto de 2014

ERA UN PUEBLO CON FÁBRICA Y PAMPA

Un milico de la revolución fusiladora tiene a la mujer más bella del pueblo en opinión de la muchachada( tiene es una palabra muy pretenciosa ). La mujer es copada no sólo por su belleza voluptuosa sino por su personalidad fuera de serie, avasallante y lo que se quiera incluir al listado de términos,   en un pueblo de provincia que creció a la vera del ferrocarril y una fábrica que se llama Glaxo.

La vida del pueblo es rutinaria: la barra de los muchachos que se encuentran en el bar. La ida al cine a ver una de pistoleros. Un viajecito  en tren a Buenos Aires. Salir de caza, pesca o andar a caballo por la pampa. La vida es  monótona. Hasta que un día la serie de sucesos aburridos se interrumpe, se triza por  circunstancias que el destino antepone y el muchacho de pueblo de esta novela breve,   se halla frente a la  mujer impresionante, distinta, con dueño ( bravo el trompa )que le da calce y lo aborda  . Si contara la  aventura  en el bar los muchachos no le creerían.Pero lo que parece una hazaña se convertirá en sentencia cuando el marido engañado intente dilucidar lo que una corazonada le dice.

Glaxo de Hernán Ronsino puso de relieve mis defectos de lector. Soy desatento y en este caso tuve que volver nuevamente sobre episodios para componer situaciones. 

De armado minucioso. Novela genial.

miércoles, 16 de julio de 2014

ALGO HA CAMBIADO

Imagen tomada de Internet



Hay libros que no te sueltan, no te largan por más que uno prefiera leer otro. No sé cómo se da ese fenómeno pero El común olvido de Sylvia Molloy editorial Norma colección la otra orilla es uno de ellos. Hace tiempo me había pasado la mismo con la novela de J. P. Feimann, La crítica de las armas,  que lo comencé a leer por la mitad un verano inclemente junto a la pileta del club y no la largué hasta el final.
No conocía nada de Molloy salvo que tiene el  mismo nombre que una obra de Beckett. Nada más. Una profesora de comunicación me preguntó si tenía su obra crítica. Nopo. 
El común olvido es la historia de Diego, un argentino que emigró hace 20 años junto a su madre a EEUU por cuestiones familiares, y regresa a baires a cumplir el último deseo de su madre muerta: que sus ceniza sean desparramadas en el río de la Plata. Sin embargo Diego siente que hay tantos baches en su memoria argentina que emprende una tibia busca de respuestas que lo llevarán a la verdad de varias cuestiones que él tenía irresueltas. Compartirá charlas con la familia paterna de ascendencia británica, recorrerá en el colectivo 60 un baires ajeno y desconocido. Conocerá a través de los amigos de su madre, a esa mujer que un día decidió partir a EEUU junto a él e instalarse en una casa a pintar.
 
Excelente novela que se desarrolla en Buenos Aires pero también meterá sus uñas en Nueva York y en el  París de la postguerra.

domingo, 1 de junio de 2014

Historia de amor casi no correspondido

Me preguntan qué libros de G. García Marquez leí y la verdad,  pocos. No recuerdo el argumento de 100 años de soledad pero si haberlo leído en una pieza de persianas bajas, un grabador Sony doble casetera, el disco Prive y nada más. Lo que si recuerdo es Relato de un náufrago y el de la muerte anunciada. Hubo un tiempo que no me interesó García Marquez, ni Cortázar ni Lezama Lima.
Por una cuestión de moda supongo, empecé a leer El amor en los tiempos del cólera y me atrapó, aunque  tardé casi un mes en terminar la historia de amor de Fermina Daza y el incansable Florentino Ariza, sus destinos con recovecos, la ciudad poblada de escribientes callejeros, caseríos miserables y el siempre olor a mar. 
Me pasa con esta novela que me quedan muchos recuerdos, como si la memoria de lectura estuviera colmada de  información y siempre puedo sacar un episodio, por ejemplo, el berretín de Florentino Ariza en querer recuperar un tesoro en el fondo del mar y las diez conquistas amatorias ( según el propio amador son como miles ) que lo mantendrán en forma para dar con su verdadero amor: la niña con postura de venada que lo saca de eje totalmente, un episodio que sucederá mil años después. 
Fermina Daza tomará dos decisiones importantes en su vida: la primera : cerrarle las puerta del corazón al famélico Florentino, pobre diablo enamorado. La segunda: casarse con el dr. Juvenal Urbino, capo total en todos los órdenes de la vida, que correrá la misma suerte que nuestro conocido amigo Ivan Ilich, tropezar en lo alto de una escalera.
Va y viene esta historia, a lo largo de 80 años, pero lo que puede decir don Florentino es "pero  antes de partir tuve tu amor", como dice el gran charly
 

viernes, 2 de mayo de 2014

El alma se salva

 El viento que arrasa de Selva Almada, editorial MarDulce, es una novela breve que se lee de un saque y este no es un dato menor porque siempre quiero terminar los libros que comienzo y hace un tiempo que fallo en este principio.
La historia se da en el chaco, en un lugar inhóspito, calor, polvo, bichos y al final una tormento de aquellas.
Los personajes son cuatro: un reverendo y su hija adolescente y por otro lado un mecánico y su criado-hijo también adolescente.Por esas cosas que sólo dios sabe el coche del reverendo va a parar a lo del gringo, un tipo parco que se da maña con los fierros. El taller es un conjunto de chasis desarmados y chatarra por doquier. Tapioca, su entenedo, es un muchacho que apenas suelta palabras, acostumbrado a la soledad de ese paraje donde cada muerte de obispo cae un cliente. La pareja visitante es todo lo contrario, una adolescente con los walk-man clavados en la sien, tiene sentimientos ambivalentes hacia su padre al que reprocha su chamullo cristiano y un asunto sin resolver. El reverendo, ya saben como son los reverendos de los libros.
Con un trasfondo de abandono, soledad y  vuelta a la infancia de parte de los mayores, la historia del reverendo, el gringo, Tapioca y Leni adquiere la potencia necesaria para liquidar la novela rápidamente. No sólo porque tiene un anzuelo importante sino porque el paisaje colabora en la creación de atmósferas opresivas, tormentas reparadoras,  calores estridentes de fuertes amarillos, resecos vientos traedores de bichos, lluvias purificadoras que hacen que los rostros chorreen el mismo agua que hace millones de años extinguió gran parte de la tierra ( me tomo el trabajo de ponerme religioso ).
En un momento de la narración uno de los personajes dice que últimamente su regreso a la infancia se da con mayor frecuencia, ese viaje, a la manera de Proust pero no tan sentido, es un elemento que juega un papel preponderante en El viento que arrasa.
Esta novela me recordó a dos que leí hace poco, una es Los living de Martín Caparrós, aunque es esa novela el pastor es un garca y la otra es la espectacular y siempre recomendada novela de Carlos Busqued Bajo este sol tremendo, historia situada en el chaco como esta, donde el clima es fundamental.
Recomiendo esta historia de salvación de almas y búsqueda de verdades.

sábado, 22 de marzo de 2014

Otro de Kawabata

Eguchi tiene 67 años y a diferencia de sus amigos y conocidos todavía es un hombre. Parece ser que sus amigos no funcionan y su búsqueda de recuerdos por la juventud perdida y la belleza que otrora asían se convirtió en un titulo cinematográfico: búsqueda implacable.No recuerdo el nombre del personaje que le pasa a Eguchi el dato de una casa que está al pie de un acantilado con rompientes donde le ofrecen un cuarto y una mujer dormida, inducida por tranquilizantes, para pasar la noche junto a la joven.

 
Imagen tomada de Internet



 Eguchi siente una curiosidad que raya con lo prohibido. No obstante y para saciar su implacable deseo, visita la casa. Comprueba que la chica con la que le toca dormir esa noche no alcanza los 20 años. Eguchi sabe que hay una regla de oro, no puede mantener relaciones con ella, solo debe mirar, tocar y lo que se plazca hacer. A él lo único que le sucede es un continuo despertar de recuerdos: una gotita de sangre en un seno, las flores de un cerezo, las hojas del arce tiradas en el piso, la historia triste de una de sus hijas.
Pasar la noche junto a una joven dormida le corroe la moral también el sueño.
Eguchi realiza varias visitas a la casa de las bellas durmientes. Todas le traen recuerdos que están vinculados con la naturaleza que circunda al cuarto, forrado con una tela color carmesí.
La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata, otro de sus incursiones por el erotismo y fantasía de un hombre en el otoño de su hombría.

sábado, 15 de febrero de 2014

Lo del parque

La señora leía el libro en el parque. Sentada en uno de los bancos construidos con listones de madera pintados de blanco, las grietas de la madera, los bichitos encajados en los huequitos, la mujer que leía en el parque y lo hacía en voz alta. En la primera vuelta advertí que se trataba de un libro de Sergio Chejfec por la tapa de los cisnes en el agua. En la segunda me propuse chusmear antes de dar la vuelta a la esquina, torcer la cabeza lo menos posible para no parecer insolente. La imagen de la mujer leyendo se movía como un cuadro cubista primero de frente, pero lejana. De perfil en la cercanía del sendero interior donde se hallaba el banco y luego de espalda, cuando yo miraba hacia las vías, la columna alta de tamarisco medio rojizos y el poniente. El hombre que corre en círculo a la mujer que lee a Chejfec en voz alta.
Yo conozco a la mujer que lee en el parque, vive cerca de mi casa además fue profesora de catalogación en la carrera de bibliotecario.  Reconozco que no es habitué de las bancas, los que andamos siempre nos saludamos en los diferentes senderos en lo que nos encontramos: la chica de cola de caballo que corre a buen ritmo, el abuelo con pantalones de gabardina y zapatillas blancas ( en un libro que leí hace poco el traductor hubiera colocado unos tenis blancos ) y los tipos de siempre que viven a dos cuadras a la redonda. Me pasa que tengo como hechos concatenados. No siempre fue así. Antes tenía presentimientos, sabía en qué hilo bajaba la araña del parral como en la novela de Levrero pero no soy místico. Me suceden coincidencias: por qué esa mujer leía a Chejfec si yo antes había estado chusmeando un artículo sobre su último libro La experiencia dramática? No tiene mucho que ver, pero quién lee a Chejfec en el parque. Y la vez que encontré un par de auriculares en una de los bancos del parque mientras elongaba las piernas y cuando llegué a casa Biber me dijo te llamó fulana dice si no viste su teléfono, no lo encuentra por ningún lado. Alguien encuentra un par de auriculares otra persona pierde un nokia castigado por el tiempo, hechos consecutivos y coincidentes. A veces pienso que propongo los hechos y suceden, soy un maldito mago pero debería haber podido hacer muchas cosas y no fueron. No se en qué cuaderno rivadavia escribí lo que me pasó con la gata. Una alumna me trajo en una cajita tres gatitos para que elija uno, nos quedamos con una gatita blanca y negra. En la nariz se le forman cuatro triángulos, ese es su seña particular. La gata era delgada y con los pelos como pegados al cuero. Ahora es un animal peludo y grueso como una bola, la gata gliguer y su espectacular cambio de forma. Biber me dijo una vez algo que yo también había pensado: esa gata se transformó en nuestro imaginario gatuno.

lunes, 27 de enero de 2014

Lecturas antes del verano

No fue lectura de verano sino de mediado septiembre o quizá antes. Yo venía de escuchar y luego leer las traducciones de unas canciones que me solicitaban atención para advertir que esas letras se basaban explícitamente en el factor críptico, en el videoclip con imágenes editadas con colores estridentes y mucha cámara lenta hacia atrás. Es la tendencia pensé. Así como ocurre en la música la literatura no escapa. Es por eso que hay veces que nos topamos con libros que son complejos de desentrañar como es el caso de Agape se paga, especie de historia de la pianola y demás hierbas circundantes. Otras veces nos  hallamos frente a la exploración de un objeto hasta su detalle ínfimo, como un agotamiento o una búsqueda exacerbada de lo obvio: descripción de una plaza o de un colectivo como es el caso del libro de Gandolfo.
Qué cosas pueden ocurrir arriba de un colectivo, qué imágenes copadas se nos presentan desde la butaca del lado de la ventana, habrá sitio para el enamoramiento, el encuentro con una mujer bella e inteligente pero no solo eso además que de bolilla. ¿ y qué tal está el tapizado, el cuero hará transpirar?. Menos mal que ahora el aire acondicionado es  un sonido más del ómnibus, un traqueteo novo. Una vez que nos instalamos en el cole, picado el boleto, sacamos el libro de la mochila, ese mamotreto de mil páginas del que perdimos el señalador. Otras veces preparamos el mp3 con un poco de Los cafres para que  las ondulaciones que suele tener el camino se integren al movimiento de la música sino nos predisponemos a escuchar el compilado que dejó alguien para escuchar y hay de todo hasta una versión del conocido himno de Sergio Denis Te quiero tanto pero con una variedad; te quiero tonto, muy divertida . A mi particularmente en los viajes me da por la música tranqui, con muchos colchones y melodías repetitivas como Bluebird off hapinnes, ahí ladeo la cabeza hacia la ventana y el paisaje por más que sea una letanía patagónica se torna un familiar en apuros pero que por dentro está solucionando el problema. No dejo que la depre avance, corto enseguida. Y entonces viene la película, trucha o de cd grabada con algo de dignidad digital, casi siempre una película ligera pero que no deja de ser un entretenido elemento para el sueño. Ah que sería todo sin la dualidad ...y las estaciones de servicio para comprar jugo baggio.
 
Imagen tomada de Internet.
De todo eso versa este libro de Envio Gandolfo pero estoy seguro que me olvido de algún tópico: viajes con lluvia ? por qué viajamos ? empresas de colectivos ?
Editado por Interzona, Ómnibus de Elvio Gandolfo.

De un paseo por los blogs

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