miércoles, 24 de octubre de 2018

En lo que respecta a visitar librerías hace un toco que no voy a ninguna. Solo miro la vidriera y veo las novedades estratificadas en autoayuda, best seller y libro de moda según la serie ídem, en este caso la novela de Margaret Atwood El cuento de la criada publicado por Salamandra. No quiero preguntar el precio.  
Llevo en la mochila Desmonte de Gabriela Massuh, Adriana Hidalgo, segunda Edición. La novela fue publicada en 2007. Cualquier semejanza con el caso Maldonado es un error de ubicación espacial. 
Imagen tomada de Internet

 ¿Es dable publicar una opinión sobre el estado de la literatura actual a través de un personaje de novela o es solo un artificio para que la novela siga su derrotero ? Pero cuando se trata de Borges el lector pica. Tal es el caso en Desmonte. Si asoma Carlos Argentino Daneri lo hace también Beatriz Viterbo en todas las tomas posibles: Beatriz así, Beatriz asá...
Imagen tomada de Internet

Desmonte tiene dos lineas: periodista cultural encomendada a escribir un artículo para revista literaria. Tema: ¿quién es el nuevo Carlos Argentino Daneri de la literatura? Pero ella no quiere escribir sobre eso, tiene otros planes que caen en saco roto ya que no encuentra a nadie que quiera publicar sus artículos sobre vidas reales.
La segunda historia articula parte del conflicto y  trata sobre la resistencia de una comunidad kolla vs el Estado y una empresa canadiense que se apropia de tierras ancestrales. Quizá la zona más interesante de la novela mechado con datos fidedignos.Ambos relatos están entrelazados y si se quiere hay un tercer relato, especie de consola o gráfico que mide el estado de ánimo de la personaje. Ya olvidé si había uno o varios narradores.
Desmonte, no se sabe si de árboles o sentimientos, revela la pluma constructora de Massuh y una crítica a la literatura argentina actual.





2 comentarios:

María dijo...

Hacía mucho que no venía por aquí...No conozco el libro de Gabriela. Con Margaret Atwood no me atrevo. Me da miedo. Creo que su ficción podría ser real y eso me asusta. No la leo, porque quiero creer en un mundo mejor...aunque no estar ciega, claro. Prefiero un Tolkien, que no tiene nada que ver y cuenta cosas también feas y desagradables y llenas de fantasía, pero no me dan tantísimo miedo...
Y claro, me vuelvo a ¿Desmonte? Como bien dice, de árboles o de palabras?? Bueno, me quedo con parte de lo que me ha parecido entender, aunque no sé si le gustó. El olor a mandarina me confunde un poco y no sé si son los canadienses quienes quitaron a los indios parte de sus tierras o todas. Imagino que lo hicieron nuestros ancestros...los de "Europa"...Y lo lamento. También muy real, no? Bueno, tendré que leerlo o tal vez ojearlo...depende de lo que sienta al estar con las palabras del libro y de su autora.
Un abrazo desde el Otoño del hemisferio norte-medio.

mario skan dijo...

Impensada primavera estamos viviendo por estos lares. Sol, lluvias, por ahí frío y de pronto un calor fatal. Esto no estaba en los climogramas de antaño.
De Atwood no leí nada, la tengo pendiente. Me pasa lo mismo con Joan Didion. Tengo ejemplares a mamo pero siempre elijo a otras autoras.
Desmonte es un libro complejo de comentar porque tiene varias vetas para apreciar. Yo me detuve en las más visibles pero es un libro genial.
Un abrazo desde la patagonia primaveral.

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