domingo, 25 de julio de 2010

Potencia de fuego

El libro de Pynchon, El arco iris de gravedad, es un bombardeo de palabras, descripciones de mañanas, tarde y noches de un invierno londinense, de un mar de espuma congelada, histrionismo de amaneceres visto desde ventanas de hogares góticos y mucho diálogo sobre Pavlov, su teoría, los perros, la baba, el sistema binario en la toma de decisiones, las erecciones de Tyrone Slothrop, sus conquistas marcadas en un mapa de la capital del imperio y sus chicas.
La alemania nazi ha diseñado un cohete bestial, con la vicisitud de llegar en cualquier instante con estas característica: explota primero, zumba después. Hay un tipo que puede reconocer cuando estos v2 atraviesan el cielo para impactar en Londres, ese hombre lo indica con una erección pero esto es lo de menos, es  lo que aparece en la solapa de los libros, en la mayoría de las reseñas como ésta. Hay un listado de voces que se levantan como polvo desde la web para describir algo sobre esta obra enorme, nombro algunas:
Que la escena del inodoro, en la que Slothrop se sumerge en busca de una armónica y queda con el trasero hacia arriba presto a la verga de un negro en un club de mala muerte  fue inspiración para el filme Trainspotting.
Que la obra tiene un grado de parentesco con el joyce del Ulises, me pregunto si será por la prosa vertiginosa, la misma edición de Tusquets ( traducción de Valverde ) o  porque el ambiente es casi el mismo.
Yo le doy para adelante y a veces me pierdo en el camino, la lectura me dispara a áfrica, a una escena sadomasoquista, a la salida de una iglesia donde hay un coro que entona canciones con la voz de un jamaiquino, a un camino rural de un Londres desvastado donde una chica se quita la blusa y enseña sus tetas de aureolas rosadas y un camión repleto de soldados centroeuropeos comienza un éxtasis en la caja.
El pasaje de la chica, la vieja y Slothrop comiendo bombones es sublime. Las descripciones precisas, desbordantes, empalagosas.

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Lectura de El arco iris... hasta la página 220.
 Mason & Dixon está sobre el último estante de la biblioteca, ya tiene el cubre tapas puesto. El volumen de Saer El limonera real en la edición de Alianza me hace señas para que lo tome y lo deje sobre la mesa de noche, abro en dos al libro y noto que la letra es un poquito menos mezquina que la de Ada o el ardor que abandoné pero imagino que es un libro enorme . De vez en vez le pego una leída de unas 20 páginas a El pájaro que le da cuerda al mundo y me entero que la casa donde el capo de la historia va en busca de su gato es yeta porque un militar se voló la cabeza delante de un soldado yanky cuando éste le iba a preguntar qué gusto tiene la sal, a posteriori, en la misma casa vivió una actriz, muy desgraciada ella también. Intercalando historias en un espacio de una semana los libros parecen películas pero no está en la esencia del libro que se asemeje a un filme, la lectura crea un círculo de sensaciones que permanece y se mezcla con los recuerdos, divago.

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¿qué imagen que no sea un misil elevándose puede estar en una portada de El arco iris de gravedad ?
¿qué imagen que no sea una ojiva puede estar en una tapa de un libro de Pynchon ? Contraluz tiene una bomba  ¿Y los perros que hablan y leen ?

8 comentarios:

marichuy dijo...

Mario

Ese libro de Pynchon, por lo que cuentas, se me figuró como una mezcla de "Un mundo feliz" y "1984", con algo del film de Alfonso Cuarón "Children of men"

Se lee muy interesante, pero algo aterrador.

Saludos

Elumber dijo...

El mundo del exceso, Mario.
Salud!

mario skan dijo...

Hola Marichuy: no lei 1984 pero si un mundo feliz y creo que no se parece ni por las tapas, esta novela, El arco... es copiosa, excesiva como dice Elumber y disgresiva in extremis. Tiene algunos toques como de ciencia ficción pero leves, pincelazos.
saludos

Elumber: el exceso es todo este mamotreto de hojas que comienzan contando los experimentos con los perros y termina con un negro en alemania o la chica que sale del agua y es molestada por un pulpo desagradable y pegagoso, esta novela s maravillosa por donde se la lea. salud capo

María dijo...

La imagen que has puesto es sobrecogedora...como cualquier guerra.
Creo que de momento no leeré Arco Iris...no puedo leer historias muy desgarradoras...bastante tengo con mi trabajo.
De todos modos, tengo en cuenta a Pynchon y trataré de encontrar algo de lectura sobre él. Gracias por las recomendaciones. Las dos fotos muy buenas!!
Saludos!!

mario skan dijo...

Hola María: en sí la novela no tienen pasjes bélicos, es una historia bastantes delirante, con personajes fuera de lo común: espiritistas, personas que cambian de color, psicólogos pavlovianos, espías.
saludos

e. r. dijo...

Hola, Mario!
Yo ahora estoy con V. Resulta difícil comentar. Pynchon es un vicio...
Saludos

mario skan dijo...

Pynchon es el vicio de la extensión de páginas.
saludos

Andrómeda dijo...

A mí cada día me dan más ganas de leer estos excesos, no sé por qué no he podido encontrar obras de Pynchon... Me dicen que están descatalogadas, bla.. A ver si pronto hay suerte y consigo alguna.
Mientras tanto, me encuentro en plena batalla con Ulises; masoquista que es uno. xD
¡Saludos!

De un paseo por los blogs

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