Mostrando entradas con la etiqueta Gamerro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gamerro. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2014

Lectura de verano

 Hace poco terminé de leer Un yuppie en la columna del Che Guevara de Carlos Gamerro, novela que compone una trilogía junto con Las islas y La aventura de los bustos de Eva. Esta trilogía es imperdible, asi con todas las letras: desde el comienza de la historia en la década de los 90` pasando  por la guerra de Malvinas hasta quedarse buena parte en los 70`, abarcando casi 30 años de complicada historia argentina.





 El ocasional guerrillero  Ernesto Marroné que hace su tercera aparición ( es esta novela se comporta de manera muy hijodeputa ) esta vez va a lucir  uniforme oliva para incursionar con montoneros en el Delta. Marroné, hombre de negocios, lector acérrino de libros para ejecutivos de la talla de Como ganar amigos e influir en las personas( o algo por el estilo ) o El don quijote de las finanzas, se lanza a la aventura como por un tubo. No hay nada mejor que un libro de este género para los días de verano: que regalo son sus deliciosos diálogos literarios acerca del complicado Tres tristes  tigres, Cobra o su alucinante repercusión que le cae encima con 100 años de soledad. Marroné prometerá a su ocasional amante? alguna vez leer En busca del tiempo perdido ( y se lo verá cumplir su promesa en Las islas, metido en un baño ). La novela tiene un capítulo  titulado Adiós a Dale Carnegie en la que repasa sus lecturas isleñas como Ana Karenina, Papa Goriot, El aleph y otros con acotaciones interesantes. Marroné se convierte en el delta un guerrillero lector pero también escritor como el mismísimo Che.

No voy a dar pistas sobre su trama pero si voy a decir que Marroné tiene una misión que lo llevará a tomar contacto con la guerrilla, escribirá un diario, por momentos intentará ser  el  Che y resolverá la misión  de la manera más inaudita o no. 
 ---------------------------------------------------------------------

Pd: fui especialmente a esa librería cercana a las vías y la barda a buscar un ejemplar de Las islas de Gamerro que estaba en una mesa de usados pero era lógico, ya no estaba. Era un libro gordo editado por Norma en buen estado. El único sobreviviente de los usados es un libro de Antonio Lobo Antúnez que desconozco y que dejé en ese cajoncito. Luego, hurgueteando en sus estantes di con un ejemplar de Un yuppie en la columna del Che Guevara, presumo que el lector que adquirió Las islas encargó los otros dos tomos de la trilogía y éste quedó esperando. No me quejo, tengo los otros dos restantes.

-----------------------------------------------------------------------
La chica de la librería escuchaba una versión de Viajando hacia el este inocua.
------------------------------------------------------------------------
Los pibes del video tenía al mango un video de youtube de Haerts que, ayudado por la potente voz de la cantante nadie escuchaba un pedo.
-------------------------------------------------------------------------
Hace días que doy vueltas con Pájaro de celda de Kurt Vonnegut. Ya voy a terminarlo.







sábado, 15 de septiembre de 2012

De Islas y libros breves

Lo primero que leí de Auster fue La trilogía de New York. El amigo que me prestó ese libro y  tres novelas más del yanky estaba desconcertado. Le habían gustado todas pero con reparos, qué tipo de reparos, los índice de ventas. Hubiera sido más fácil tener un argumento en contra si El  cuaderno rojo hubiera estado entre esos tres libros.

Para comenzar El cuaderno rojo es un librito de 60 páginas, letra grande que narra en primera persona hechos de la vida de Auster que tienen un tinte casual de magnitudes novelescas, las llamadas coincidencias austerianas. Pero en si, el contenido del libro es poco, es un complemento para que los lectores acérrimos de Auster comprendan por qué este buen hombre escribe asuntos de tipos que se hacen pasar por detectives, sufren hambrunas en medio de parques multitudinarios, se enamoran de orientales copadas y freak.

Con Diario de invierno, Auster y su editor, aquí su figura alcanza proporciones pulentas, se embarcan en otra historia estilo biografía. No es un libro corto como el cuaderno rojo, éste ( Diario de invierno ) requiere paciencia.

Ya pasó el boom Auster pero sus libros son esperados con gran espectativa entre sus fans, parece más rockers que otro cosa,  pienso que es obra del marketing y de la mano de Herralde.

 
Antes del breve Auster había estado leyendo Las Islas de Carlos Gamerro. Como el título lo dice la historia se centra en la guerra de Malvinas. No es una novela bélica sino un policial que tiene como principal voz a un hacker ex combatiente cuya misión,encomendada por un poderoso empresario, es dilucidar un asesinato. El recorrido de Felipe ( hacker, ex combatiente ) por la red, los recuerdo de guerra y Buenos Aires son aventuras que pintan la década del 90, infame y obscena. Por momentos, cuando Felipe recorre Buenos Aires me mandó a los recuerdos de Adan Buenosayres, la mítica novela de Marechal, que se ancla en los años 20 del país.
Novela de largo aliento, 600 pág. Confieso que por momentos me salteé algunas páginas pero hay dos capítulos que me parecieron geniales. En  uno se narra, solapadamente, la batalla de malvinas y en otro, más sentimental, las huellas que dejó el conflicto.
Pero me quedo corto con esta lineas. Las Islas abarcan más, es pretenciosa y extiende sus tentáculos en muchas direcciones.
Un Clásico genial.


miércoles, 15 de agosto de 2012

POR AHORA, LECTURAS PARCIALES

La posibilidad de adentrarme de lleno en la novela de Gamerro, Las islas, se dio una tarde invernal en la que por tv había una señora reaccionaria de boca fruncida con dificultades para pronunciar la R ( egue ). Es un libro importante en hojas éste, Las islas, 614 páginas.

La tapa del libro tiene un motivo infantil mientras que el texto de la contratapa está ubicado de manera transversal, esto se explica como una lluvia de letras que caen, por lo que debe leerse de derecha a izquierda pero principalmente hacia abajo.

Arranco con la lectura. Paso el capítulo 1 y 2 y voy por más. Parece que el escritor, en ese momento de la narración, hubiera hallado el estado de ánimo propicio para acribillar con palabras. Algo así como un Pynchon de las pampas. Similitudes apenas,  porque la historia del tatú cordobés, la maldición de los ingleses y el virrey Sobremonte, suena a cuento pynchoniano, a pato de Vaucanson, pero no adjudiquemos todas las maravillas al señor invisible, Gamero es un capo.

Pero la cuestión del entretenimiento es más fuerte en mi: me  agencio la 3ra. parte ( final) de la novela de Murakami 1Q84 y   me subordino a ella  por una noche. A la mañana siguiente pienso :  no debería ser tan baladí ( 0 deberìa  cambiar varias vocales ) y divido el tiempo de lectura en dos .

A 1Q84  la encuentra amena. Una historia que te sustrae por completo a la vez que, una serie de sentimientos encontrados da de lleno en la conciencia.

Dice una amiga, Murakami hace trampa en 1Q84. Para mi se trampea tiempo completo. ¿Y Gamerro...? también se va al carajo, pero eso es literatura, novela de cachetazo, piña a lo Cohen, lo de Gamerro, ¿no ?. Porque Murakami es un contador de historias,   procedimientos y técnicas de narración. ¿Hay algo más ? si, curiosidad por enterarme del final.

 La historia de 1Q84 es,  más o menos, un conjunto de cliches del manga: fuerzas ocultas, portales que se abren y cierran como válvulas coronarias, vehículos intra, seres que liberan su conciencia para deambular en otra dimensión y el amor como soporte del universo en equilibrio. La heroína y el héroe   en sintonía física espiritual, etc ultra oriental. Algo que por momentos es lastimero, tomo conceptos de Ever, pero adictivo. Murakami, como el salitre,  hace aparecer mis facultades de lector con sentimiento de culpa.

Mientras, en el universo paralelo de los libros, espera su turno Las islas, que por el momento me brindó un panorama propicio para el embiste y el sacudón de la modorra lineal.






De un paseo por los blogs

De un paseo por los blogs