jueves, 22 de octubre de 2015

Entrada con sueño de 2011


Que fluya la conciencia y se desbarranque por ahí, empujando con ella, las imágenes del trayecto.

Imagina que este sueño estará por acabar ahora, cuando abra los ojos y encuentre las cortinas azules 

de la habitación. Sin embargo se va adentrando, cada vez más, por un camino en cuyo perímetro una

 vegetación espesa sofoca la determinación del caminante,

 obligándolo a continuar por el hilo de grava que lo lleva a 


un sitio desconocido.





Ahora reconoce el ruido de las suelas en el piso, el silbido de la respiración entrando y saliendo, el chasquido de las ramas, la vibración de las hojas. Hay algo allá.  El camino se ha angostado. Es una piedra blanca que brilla y refleja la luz de un día nublado. Sale agua por un hueco de la piedra, no parece estar libre de pestilencias y de los colores que le ofrece el paso del tiempo, hay coágulos violáceos.




Descansa junto a la piedra. La vegetación próxima parece comerse todo intento de penetración. Las ramas se ven fuertes e insondables. Pero en sueños...




De algo está seguro, el sueño no puede durar más de lo que el sol traza en el cielo y ya  asomó la luna. El agua de los brazos se mete adentro de la piel y corta. Está desnudo. 


Vuelve una y otra vez a esta tierra que al parecer le quedó 
de una película de la infancia.


Es una pésima película habitada de lugares comunes y 

musgos de terciopelo.



Que blasfemia de sueño¡ Tan malo y repleto de vapor como película clase B.



Lo ve caminar por la plaza que separa el cine de lo que era su casa, una construcción vieja de puertas altas y vidrios repartidos, una noche cualquiera de otoño, con el río a lo lejos que refleja las luces del pueblo al otro lado del agua.

2 comentarios:

María dijo...

Curioso viaje por el mundo de los sueños...y encima, de clase B...que de cuando en cuando se necesitan, para saber que todo termina bien...
Como siempre, un placer leerle, Cuaderno de Ribadabia.
Saludos

mario skan dijo...

Hola María: el cine clase B no lo miro pero cuando me engancho con una película no me sacan ni con un gancho.
Como siempre, nos leemos.
Saludos patagónicos no tan fríos, es que se viene el verano

De un paseo por los blogs

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