jueves, 11 de junio de 2015

Otra entrada de libros inconclusos

Lo usual  es reseñar  un libro leído ( completo ). No importa el tiempo de lectura transcurrido. Mason &  Dixon me llevó más de dos años de lectura intermitente, hasta que Humbert Humbert  me dio aliento para terminar el Pynchon editado por Tusquets, con  cubierta negra, caricatura de los dos muchachos que realizaron la demarcación : la famosa línea Mason y Dixon que sólo ellos, los yanquis, conocen.




Esta entrada quiere dar cuenta de algunas lecturas inconclusas.
Esto pasó  hace mucho tiempo, cuando la librería Yenny no tenía cafetería, ni sillones mullidos sino que se ubicaba en una curva insulsa de un hipermercado donde nadie se detenía a mirar los libros de Pynchon. En ese lugar vi la edición deluxe de "El arco iris de  gravedad" pero en esa época yo no era nadie y no tenía plata en el bolsillo que vendría a ser lo mismo : no tenía plata en el bolsillo y no era nadie, como dice Raúl parafraseando a Charly.
La primera vez que oí sobre Pynchon fue en un programa de cable. No se referían al libro de marras sino a "V", otra joya inconclusa que tengo en  edición económica. De "V" leí más de la mitad de la novela. Conozco algunas de las aventuras de Profane, Estencil, las ratas karatecas, los cocodrilos habitantes de las alcantarillas que dieron origen a las tortugas ninjas ( hipótesis de T. ). Es que las novelas del escritor sin rostro ( en un capítulo de Los Simpson, Pynchon aparece con una bolsa de papel en la cabeza ) son extensas, polifónicas y por ende, forma parte del gran collage de libros de lectura inconclusa.


 En la mesa de luz hay tantos libros apilados. Algunos ni siquiera son míos. Cruzaron  del lado de Biber y se instalaron junto al reloj de grandes números colorados. Veo: " La piedra filosofal" cuando Rowling salía en Emecé, el catálogo de no sé qué marca ( interesantes fotos ), "Sinsajo" remasterizado con Fortex, la Resl. 233/98 CPE. RN. , "Papaíto piernas largas" en la edición de Billiken, una receta de lemon pie, un rimel y el book de un CD de The Smiths que Biber adora :  algunos temas son Half a person , Cemetery gates ( esta última canción es genial ) etc.
En otro pilón de libros están mis inconclusos, los que esperan la maceración del tiempo y que los caminos que trazan las diferentes lecturas lo ubiquen en un lugar privilegiado. Está el voluminoso tomo de "El museo de la inocencia" de Pamuk que leí hasta que el muchacho acaudalado se encuentra con una prima. Para su sorpresa la chica le cae en gracia . Me adelanta la contratapa del voluminoso L. que después pasa lo que tiene que pasar : que la novia, que la madre, la fábrica que regentea .
Después, siguiendo la montaña de libros, en orden ascendente, "El corazón es un cazador solitario" de Carson McCullers, en una edición de Bruguera, colección Cinco Estrellas, bastante ajetreado,  que B. compró en el mercado de pulgas de Nqn por cuatro Kopec. Los libros también sufren desencuentros y casualidades austerianas. En una oportunidad había conseguido en dos tomos de bolsillo, este título, sin embargo,  misteriosamente el tomo I desapareció de la faz de la tierra y ahí está el tomo II, aguardando junto a Jane Eyre y Los alimentos terrestres, en uno de los estantes de melamina de casa. 
Siempre me pareció un título perfecto : "El corazón es un cazador solitario" como "Un tranvía llamado deseo" o "El invierno de nuestro descontento", en la que el lector anticipa mil hipótesis antes de abrir el libro pero confieso, nunca pude con el teatro. Decía del libro de McCullers, con ese título, antes me tomo dos  whiskys, me ambiento, predispongo mi talante al completo desamparo. Hay algo en ese libro que no va a andar del todo bien. Es como una película de terror, no se sabe cuando viene el alarido. A pesar de todos los recaudos, no pude superar las tres primeras páginas de la historia de los mudos Quedé en la que uno de los personajes hacía confituras y el otro grababa joyas. Estoy tranquilo porque sé que mis condicionamientos no son de índole psicológico sino físicos: el libro tiene una letra de mierda, chiquita, movediza, cagaditas de moscas ( como dice un personaje de "El nombre de la rosa" )
Forman parte del enorme collage de inconclusos : " Mujeres" de John Updike ( a préstamo de la biblioteca popular ) que abandoné porque no me atrapó y "Después del terremoto" de Murakami, leí el primer cuento y me fui al mazo.
¿Inconclusas lecturas que volverán  pasado un tiempo ? ¿ dos tiempos ? 
Updike y Murakami se fueron a la biblioteca pública, lugar al que pertenecen.

2 comentarios:

Pollo dijo...

Yo también me he sentido varias veces así, cuando no había dinero para los libros. A diferencia tuya, descubrí a Pynchon por ese capítulo de Los Simpsons, jajaja. ¿Harry Potter salía en Emecé? No sabía. Acabé "El corazón es un cazador solitario" pero ya olvidé casi todo, aunque si recuerdo la sensación de película de terror. También en edición Bruguera.

Curioso no recuerdo lo de la cagadita de mosca en "El nombre de la rosa", pero si en otra novela "Los geniecillos dominicales" de Julio Ramón Ribeyro.

saludos!

mario skan dijo...

Voy a tener que leer a J.L Ribeyro, pendiente total. Tengo algo del autor en archivos .doc o PDF que no es lo mismo que un libro pero... alivia la curiosidad. La edición de La cámara secreta que conseguí en una compra-venta de libros, está editada por Emecé. Tiene un diseño de tapa de Potter naif.
Al libro de McCullers lo tengo todavía en stand by. Por ahora tengo programada una lectura ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas ?

Saludos¡¡¡¡¡¡¡¡

De un paseo por los blogs

De un paseo por los blogs