lunes, 25 de mayo de 2015

Dos novelas para mayo


Imagen tomada de la red.

Sobre la mesa de noche el libro de Aira, Los fantasmas. 
Aira es un escritor-corredor libre que se escabulle por cualquier vericueto del camino de la trama: voy por ahí pero no. Mejor agarro por acá, aunque el camino seleccionado, el primero, era óptimo para dejar gran parte de la energía que, como todos sabemos, se transforma. Los fantasmas comienza con la inspección de un edificio en construcción, luego en el detalle de una familia chilena que vive en la obra por razones operativas. Los fantasmas vagabundean por la obra, andan de andamio en andamio, traspasan paredes, bajan  las escaleras todavía peligrosas. Todo esto ocurre en los primeros días del verano. En la horas eternas y calurosas, preámbulo de la noche buena. Aira tiene predilección por las fiestas navideñas. No es la primera vez que leo descripciones puntillosas de petardos, cielo estrellado, etc. La noche buena familiar va ganando protagonismo en la narración. Los personajes adquieren un relieve intelectual notable,  se comportan como Woody Allen en una de sus películas desatinadas. Sin embargo la cosa no termina ahí, falta el apoteósico final aireano, el cachetazo por excelencia que deja escapar la risa, de lo que no voy a dar pistas.
Otro filoso libro de Aira que se manda por la ventana del lector.
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 En paralelo a la lectura de Aira leía un libro de Joyce Carol Oates, lectura lenta que dejaba pasar las horas. Lo bondadoso del libro físico: las hojas de tono mate y en ellas, estampadas  letras oscuras. No hay luz que debilite esa impresión. No hay ángulo de incidencia que permita perder  la nitidez de las letras. Anduve un mes con el libro, de paseo. Cuando lo abría me encontraba en Sparta, el pueblo imaginado por Oates para que ocurra la sórdida historia de Krista Diehl, la chica rubia y Krull ( Aaron Kruller ), el chico mestizo.
Centrada en el asesinato de Zoe Kruller, mujer atractiva, cantante de folk, empleada de un bar lácteo y en la  vida de dos familias contrapuestas, una con atisbos de normalidad,  la otra inmersa en un entorno de prejuicios y violencia,  los protagonistas se enredadarán en una figura difusa a la que llaman amor. El plural se corresponde a dos parejas que casi se definen por carácter transitivo : padre de Krista Diehl con madre de Aaron K y  Krista vs krull, pero la última historia...
Hay un asesinato, hay sospechosos. El tiempo arruinará la vida de los dos presuntos asesinos. La culpa actuará como un virus de acción lenta. Al tiempo que se desnudarán los verdaderos cuerpos sociales.
Condimentos de Ave del paraíso: muerte, droga, sexo y folk. Hay un breve Breaking bad, yonkis, polis truchos, frustraciones artísticas, algo de ronroneo y una lectura apacible.




4 comentarios:

María dijo...

Ayer intenté dejar un comentario y no pude...parece que hoy tendré más suerte...De las dos novelas que citas, la que más me llama la atención es la de Cesar...Me gusta eso de que los personajes se comporten un tanto a lo Woody Allen...siempre he pensado que a él le visitan fantasmas.
Carol Oates, a pesar de ser una escritora que me tendría que gustar,...aún no nos hemos conocido lo suficiente...quizá en el futuro.
Buenas lecturas para una época de calor,
Saludos

mario skan dijo...

Hola María: muchas veces me pasa que ingreso un comentario en la caja de diálogo pero luego no lo subo porque me resulta pésimo o tiene errores. Eso antes no me sucedía, era un acto sencillo.
Lo bueno de Aira es que publica mucho y sus novelas son generalmente breves y disparatadas. De Carol Oates no puedo decir mucho pero lo que muestra en esta novela da motivos para una segunda entrada.
Te sigo leyendo.
saludos patagónicos.

Andromeda dijo...

El de Aira no lo he leído aunque debo decir que desde Cómo me hice monja busco leerle algo más; de hecho tuve un acercamiento a otra obra que no me gustó: Los dos payasos.
El de Oates lo leí hace tiempo, no está nada mal.
Muy buena entrada, siempre me han gustado mucho tus paseos con los libros.
¡Saludos!!

mario skan dijo...

Hola Andrómeda: Cómo me hice monja es un libro estupendo. En la edición que tengo viene con otro título también genial " La costurera y el viento ". Creo que es Beatriz Viterbo la editorial. "Airas" que valen la pena entrarle, en mi opinión, son El panfleto, Varamo, Ema, la cautiva y otros que me olvidé.
Estoy descubriendo a Joyce Carol Oate, la sensación que me deja es la de un clásico con mucha furia. Saludos

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