viernes, 2 de mayo de 2014

El alma se salva

 El viento que arrasa de Selva Almada, editorial MarDulce, es una novela breve que se lee de un saque y este no es un dato menor porque siempre quiero terminar los libros que comienzo y hace un tiempo que fallo en este principio.
La historia se da en el chaco, en un lugar inhóspito, calor, polvo, bichos y al final una tormento de aquellas.
Los personajes son cuatro: un reverendo y su hija adolescente y por otro lado un mecánico y su criado-hijo también adolescente.Por esas cosas que sólo dios sabe el coche del reverendo va a parar a lo del gringo, un tipo parco que se da maña con los fierros. El taller es un conjunto de chasis desarmados y chatarra por doquier. Tapioca, su entenedo, es un muchacho que apenas suelta palabras, acostumbrado a la soledad de ese paraje donde cada muerte de obispo cae un cliente. La pareja visitante es todo lo contrario, una adolescente con los walk-man clavados en la sien, tiene sentimientos ambivalentes hacia su padre al que reprocha su chamullo cristiano y un asunto sin resolver. El reverendo, ya saben como son los reverendos de los libros.
Con un trasfondo de abandono, soledad y  vuelta a la infancia de parte de los mayores, la historia del reverendo, el gringo, Tapioca y Leni adquiere la potencia necesaria para liquidar la novela rápidamente. No sólo porque tiene un anzuelo importante sino porque el paisaje colabora en la creación de atmósferas opresivas, tormentas reparadoras,  calores estridentes de fuertes amarillos, resecos vientos traedores de bichos, lluvias purificadoras que hacen que los rostros chorreen el mismo agua que hace millones de años extinguió gran parte de la tierra ( me tomo el trabajo de ponerme religioso ).
En un momento de la narración uno de los personajes dice que últimamente su regreso a la infancia se da con mayor frecuencia, ese viaje, a la manera de Proust pero no tan sentido, es un elemento que juega un papel preponderante en El viento que arrasa.
Esta novela me recordó a dos que leí hace poco, una es Los living de Martín Caparrós, aunque es esa novela el pastor es un garca y la otra es la espectacular y siempre recomendada novela de Carlos Busqued Bajo este sol tremendo, historia situada en el chaco como esta, donde el clima es fundamental.
Recomiendo esta historia de salvación de almas y búsqueda de verdades.

6 comentarios:

Teresa dijo...

Solamente para decirte que mi blog cambió y como no quiero perder a nadie te pido que lo cambies.
www.loslibrosdeteresa.wordpress.com
Gracias, yo sigo leyéndote.
un abrazo
Teresa

Voz en off dijo...

Parece un poco triste, no?

mario skan dijo...

Hola Teresa: te saludo y paso por tu sitio.

Voz: no tanto. saludos

Andromeda dijo...

Qué buena reseña, Mario, la novela debe ser trepidante. Además me recordaste que quiero leer a Caparrós.
Estoy ahora precisamente con los viajes a la infancia de Proust en Por el camino de Swann.
¡Un saludo!

xXxGodyxXx dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mario skan dijo...

Si Andrómeda, de pronto se pusieron de moda las novelas que tocan el tema de los pastores truchos muy turros y de los correctos.
En cuanto a Proust hace siglos que intento terminar Por el camino...siempre me quedo en la página 30. saludos y te sigo en tw

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