sábado, 30 de marzo de 2013

Mundo y palabra Cohen

La tapa casi violeta del nuevo libro de Cohen: "Balada: Una historia del Delta Panorámico" me dispara una hipótesis anticipatoria con respecto a su lectura: libro de carreteras, aventuras y pasiones. Ese es mi burdo resumen. La contra tapa  explica el argumento hasta la mitad del libro.  Se comienza leyendo la historia distendido. Lugar: el Delta Panorámico. Personajes: Lerena y su antiguo analista y ex amante llamado Botileccue. Objetivo: la busca de una mujer llamada Munava para dar las gracias.


Alguna vez quise penetrar en el mundo Cohen que tanto me había sugestionado con los cuentos de El fin de lo mismo. Compré el volumen grueso de Donde yo no estaba, tan largo como inexplicablemente aburrido y luego conseguí un libro con dos  cuentos largos Hombres amables. Por último di con Inolvidables veladas. Hay algo que se saca en claro de Cohen: no se afilia a casa editorial: últimamente publica en Alfaguara e Interzona. La segunda  es que Cohen es un inventor de mundos compulsivo, inherente a su escritura que además se complementa con el aditamento que a esa invención de mundo, situado en una época futura, punk, siniestra, de pobres y ricos, con algo de catástrofe ecológica, un territorio que no es conocido sino que proviene de otro planeta tal vez, pero que comparte el lenguaje que nosotros podemos sonsacar por el contexto- Todo eso que mandé atrás, se le acopla a la invención de palabras: cafeto, cocheciño, pueser ( en realidad hablamos así ). Algunas palabras inventadas resultan de una transformación en la sílaba otras directamente son interpretadas por el contexto o el sonido.
Como toda literatura, la más jugada es la que se posiciona en un género ya sea porque es más fácil disparar contra él, cuánto se corrió del formato o si hay algo que se pueda innovar. Cohen escribe desde la literatura fantástica con aportes de la ciencia ficción. Como toda literatura de género hay lectores que son más propensos a rechazar la CF, el policial o la fantástica sacada de un caja de madera.
Cohen tiene la certeza de estar hablando sobre el  presente tras ese maquillaje de mundo nuevo como dice la canción de Riff. Pero me dejo de disquisiciones y voy al grano de Balada.

Narrada por un croto que vive en una villa del futuro. Sitio donde se congregan los desposeídos para recoger las sobras de comida entre chapas y cartones. No están solos los crotos, el gobierno los asiste con servicio de psicólogo: un tipo que tiene un consultorio en un espacio breve. Después está la contra parte, la chica exuberante de preciado cuerpo que, caida en desgracia, vuelve por asistencia emocional. Quién se la va a dar sino su antigua media naranja que es, obviamente el psicólogo del estado. De la relación amorosa no salio bien parado él. Se entiende, el rencor anda dando vueltas. Ella quiere que él la acompañe en un viaje para darle gracias a una mujer que le cantó la fija, en un ascensor, en un billete de lotería. Lerena, así se llama ella, ganó mucho dinero.

Siguiente paso de la novela corta: el viaje. Los dos protagonista parten en un cocheciño rumbo a un paradero que queda, sorteando algunos obstáculos,  tras montañas, valles y plantíos porque la mujer que quieren encontrar es especial: antigua cantante de baladas ahora devenida a gurú, santa, maestra, y no anda con chiquitas, tiene una organización y una fábrica.

Una vez que dan con dona Munava, la gran mujer, el asunto gira en cuestiones morales, éticas y podríamos decir filosóficas. Por un lado la mujer quiere enseñar con la acción, por otra con la coerción. Así las cosas hasta el final que no es final porque como bien dice el narrador " el regreso de un viaje no siempre  es un final. Tampoco es cierto que el único final sea la muerte. "

Entonces ¿en qué quedamos con Cohen ? Balada: Novela breve que se termina en un día. A mi me llevó un mes.  Digo de Balada, avanti con su lectura

10 comentarios:

Vero dijo...

Mario, Balada no es la última, sino Gongue, que es breve y una delicia de pe a pa. De las que nombrás, la que menos me gustó es Inolvidables veladas. ¡Qué pena que te haya aburrido Donde yo no estaba! A mí me parece una genialidad. Y entiendo que te hayas enganchado a partir de los cuentos de El fin de lo mismo, son excelentes. Saludos.

mario skan dijo...

Bueno, ando desinformado. Leí una reseña de Gongue en el blog de Ever.
Donde yo no estaba está "frizado", en cualquier momento lo encaro.
Además de libros tengo algunas traducciones de Cohen, la de Dos Passos muy buenas. saludos vero

Anónimo dijo...

A veces hay un disparador y a veces te disparan...a pesar de Cohen

Petinatta dijo...

Los disparadores también pueden ser disparates...a pesar de Cohen

mario skan dijo...

Hola Petinatta: con respecto a los tiros Cohen es francotirador como el que aparece en la película el soldado Ryan. Tengo un libro de cuentos increíbles de Cohen, cuando quiera, se lo presto. saludos

Anónimo dijo...

dadada sabra quien soy por la forma de llamarlo.

Anónimo dijo...

dadada sabra quien soy por la forma de llamarlo quisiera visitarlo con la escusa de verlo pero con la oculta intencion de robarle libros.por aqui todos nos encontramos bien.

mario skan dijo...

Primero de todo: prohibido jugar con casco y segundo: cuando quiera pase nomas que la biblioteca está a su disposición. saludos muy eikin

e. r. dijo...

HOla, Mario!
Pasaba por acá pero últimamente me da pereza saludar. Me están por prestar otro de COhen, y no sé. Vos que leíste más, ¿lo acepto? Sufrí con algunas cosas de él y me encantó Gongue. ¿Y si la experiencia resulta un espanto, o peor, una intranscendencia? Este que contás parece copado, pero ¿por qué tardaste un mes? Sigo con la idea de que si Cohen supera las 80 páginas la caga.
Saludos

mario skan dijo...

Hola Ever¡¡¡¡¡
Un libro de Cohen es como un Aira, siempre deben comenzarse y luego caer en batalla o llegar al final. Si te prestan el fin de lo mismo dale pal frente porque ese es un librazo. Pero no soy el más indicado para favorecer un Cohen. Tardé un mes porque le puse mucha onda para no abandonarlo. saludos

De un paseo por los blogs

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