miércoles, 15 de agosto de 2012

POR AHORA, LECTURAS PARCIALES

La posibilidad de adentrarme de lleno en la novela de Gamerro, Las islas, se dio una tarde invernal en la que por tv había una señora reaccionaria de boca fruncida con dificultades para pronunciar la R ( egue ). Es un libro importante en hojas éste, Las islas, 614 páginas.

La tapa del libro tiene un motivo infantil mientras que el texto de la contratapa está ubicado de manera transversal, esto se explica como una lluvia de letras que caen, por lo que debe leerse de derecha a izquierda pero principalmente hacia abajo.

Arranco con la lectura. Paso el capítulo 1 y 2 y voy por más. Parece que el escritor, en ese momento de la narración, hubiera hallado el estado de ánimo propicio para acribillar con palabras. Algo así como un Pynchon de las pampas. Similitudes apenas,  porque la historia del tatú cordobés, la maldición de los ingleses y el virrey Sobremonte, suena a cuento pynchoniano, a pato de Vaucanson, pero no adjudiquemos todas las maravillas al señor invisible, Gamero es un capo.

Pero la cuestión del entretenimiento es más fuerte en mi: me  agencio la 3ra. parte ( final) de la novela de Murakami 1Q84 y   me subordino a ella  por una noche. A la mañana siguiente pienso :  no debería ser tan baladí ( 0 deberìa  cambiar varias vocales ) y divido el tiempo de lectura en dos .

A 1Q84  la encuentra amena. Una historia que te sustrae por completo a la vez que, una serie de sentimientos encontrados da de lleno en la conciencia.

Dice una amiga, Murakami hace trampa en 1Q84. Para mi se trampea tiempo completo. ¿Y Gamerro...? también se va al carajo, pero eso es literatura, novela de cachetazo, piña a lo Cohen, lo de Gamerro, ¿no ?. Porque Murakami es un contador de historias,   procedimientos y técnicas de narración. ¿Hay algo más ? si, curiosidad por enterarme del final.

 La historia de 1Q84 es,  más o menos, un conjunto de cliches del manga: fuerzas ocultas, portales que se abren y cierran como válvulas coronarias, vehículos intra, seres que liberan su conciencia para deambular en otra dimensión y el amor como soporte del universo en equilibrio. La heroína y el héroe   en sintonía física espiritual, etc ultra oriental. Algo que por momentos es lastimero, tomo conceptos de Ever, pero adictivo. Murakami, como el salitre,  hace aparecer mis facultades de lector con sentimiento de culpa.

Mientras, en el universo paralelo de los libros, espera su turno Las islas, que por el momento me brindó un panorama propicio para el embiste y el sacudón de la modorra lineal.






2 comentarios:

Oesido dijo...

mmmmm a mí 1Q84 me dejó indiferente, más de lo mismo y todo muy de filosofía de baratillo. se mete en un callejón del que no sabe salir airoso. Adiós Murakami! me compré la segunda parte para completar la obra y saber como acaba, pero no fui capaz de llegar al final. Me quedo con Kafka en ... y El pájaro que da ...

mario skan dijo...

Estoy de acuerdo con vos acerca de la supremacía de Crónica del pájaro... en la relación a 1Q84, con Kafka en la orilla no tuve el gusto pero me llama la atención la novela que tiene en su título algo del pais de las maravillas. De una manera u otra Muraka atrae mi atención. saludos

De un paseo por los blogs

De un paseo por los blogs