martes, 17 de julio de 2012

Historia en reformatorio de mujeres

Fui a la biblioteca pública y en el exhibidor de siempre había dos libros de autores argentinos. Uno de Carlos Gamerro: Señor juez y otro de José P. Feimann: El cadáver imposible. Me traje los dos y los apilé sobre la mesita del velador. A la noche me hice del libro de Feimann. Lo leí en dos días, incluso el libro es la típica historia que se lee en horas pero, siempre hay peros.
Así las cosas, me dediqué a rumiar la novela. El cadáver imposible presenta a un narrador que le escribe a un editor que  se apresta a compilar una antología del cuento policial argentino. Dice el narrador, y esto me consta, que su intervención en el historial del cuento policial argentino va a ser memorable y por ende le manda, a través de la carta, la historia de Ana, un niña pequeña, rubia, de aspecto inocente. Anita, la coja,  vive una historia macabra desde su infancia que luego trasladará al reformatorio en el que está confinada por sus actos homicidas. Como bien nos cuenta el narrador que,  en todo momento interviene con una nota al pie, a la historia no le faltan muertos, sexo y descuartizamientos. Tampoco referencias del cine y  la literatura .


El cadáver imposible: parodia del policial. Ensayo del género llevado al extremo. Si todos  los muertos que aparecen en la novela hubieran revivido no sería Feimann sino Aira pero la posibilidad estuvo latente.
Recomendada para este invierno.

2 comentarios:

Oesido dijo...

El género de la parodia se acomoda muy bien al formato de la novela policial y hay divertidas novelas con este formato. Apunto. Y saludo.

mario skan dijo...

ES cierto. Eduardo Mendoza es un grosso para estos casos y las antiguas películas de W Allen también son muy graciosas. saludos

De un paseo por los blogs

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