Hace ya un tiempo que estoy con este libro y voy recién por la página 50. Se trata de Las islas de Carlos Gamerro y, como muchas veces me sucede, no entro en clima. Así que lo tengo todo el tiempo al lado mío. Para ver si en algún momento se abre a mi en todo su esplendor literario. No es la primera vez que me sucede. Con los libros de Pauls siempre es así. Un tiempo de aprestamiento. Sobado de solapa. Relectura de las primeras páginas. Conozco la dinámica. Mientras tanto me comporto como esos club de fútbol que buscan delanteros sabiendo que en el equipo hay delanteros de sobra pero no llegan a convencer a nadie. Fulano es bueno pero no hace goles.
En mi rutinaria visita a la bibliteca pública di con una inesperada venta de saldo. Tienen el depósito repleto de libros y algo hay que hacer con ellos. L me llama desde el depósito, está a dos metros bajo el nivel del suelo, la sala está alumbrada por tubos fluorescentes de dos metros de largo empotrados en el techo de viguetas. La puerta trasera del depósito está abierta por lo que entra una luz amarilla mezclada con el pasto quemado por las heladas, el pisoteo y meadas de perro. L preparó mate, sostiene un termo rojo pero en ningún momento me ofrece uno, es más, sube a la sala de atención al público y no vuelve. Reviso solo los estantes como debe ser cada vez que uno urga entre libro viejos, despanzurrados, de olor picante, polvorientos, incompletos, etc. En la primera linea de estantes que busco doy con un tomo de Los miserables, busco por ahi, el tomo 2, no anda por sitio alguno. Descartado. Inesperadamente doy con un libro de Ian McEwan impecable: Sábado. Voy a ser sincero, nunca pude terminar un libro del inglés pero el impecable estado del tomo lo convierte en una espectacular pieza para regalo. Sin embargo pienso, este McEwan me debe dar una oporunidad. Sigo urgando. Doy con Virginidad de Witold Gonbrowicz. De primera sospecho que más que una pieza literaria es una joyita. Así la conservo. Pero son dos joyas las que dan conmigo: Sexo y traición en Roberto Arlt de Masotta, asoma sus pocas páginas metido entre libro de tapa dura que nadie leerá por malos. Estoy exultante.
Termino la faena dando con un libro de Philip Roth: La visita al maestro. Busco en wikipedia, no aparece ese título dentro de las novelas. Por lo que leo en la contratapa es otra de las narraciones en las que aparece Zuckermann. En fin. Me llevo cuatro al precio de uno.
8 comentarios:
¡Es de lo mejorcito de Roth La visita al maestro! Lo leí dentro de Zuckerman encadenado, juntos con otras cuatro novelas cortas.
¡¡¡¡Quiero ir a ese lugar a revolver libros viejos!!!!!!!!!! Mi marido leyó "Sábado" y le gustó, pero cuando lo agarro yo para leerlo dice "no te va a gustar". (Tal vez no sea "mujeril", como dice Felipe de Mafalda)
¡Qué buena selección de libros mirados, Mario! :) Sólo he leído el de McEwan que no está nada mal.
Un saludo.
Vi ese ejemplar de Roth pero fue mucho antes de haber leido Pastoral americana. La visita al maestro en la rampa de lanzamiento. saludos Vero
Todavía sigue liquidando libros, no tan buenos pero siempre se halla algo, sobre todo ejemplares impecables. saludos Valeria
Andrómeda voy a animarme con Sábado cuando deje atrás unos pendientes y seguiré mirando,saludos
hola!
Paciencia, dale una chance a Gamerro, su trilogía es lo más desopilante que leí en el último tiempo, y Las Islas es una metáfora descarnada sobre el menemismo.
Espero te terminen entusiasmando las aventuras de Marroné y el tirano Sr Tamerlán, lo vas a disfrutar.
saludos,
Andrea
Bien ahí con los Roth y Gombrowicz!!!
A este último hasta ahora no lo he leído, por aquí no hay muchos de sus libros, pero allá es local
saludos!
ANdrea: si que le doy una chance a Gamerro. Es una novela copada pero por ahora detenida. Voy a terminarla.saliudos
Pollo: tiene un depósito esa biblio que es una joya. saludos
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