domingo, 1 de mayo de 2011

Ema en la pampa exuberante


 Cuando era chico  vivía cerca de una iglesia con dos torres altas cuyos campanarios dejaron de funcionar con el tiempo y en su lugar colocaron  grandes bocinas, se hablaba del lado oscuro de la luna. No se trataba del disco de Pink Floyd que ahora estoy escuchando y que me disparó el recuerdo, sino de los viajes espaciales con destino a la luna con tripulación humana.
Mucho antes, una perrita era lanzada a la buena de dios en una cápsula directo al satélite de Cyrano. Invento soviético, el de mandar animalitos a la luna, aunque la perrita no llegó a dar ningún paso su  gruñido silencioso se oyó en un viejo aparato a válvula ruso.

Del lado oscuro de la luna, ese hemisferio que, por obra de la rotación y revolución del satélite y de la tierra, nunca podemos ver desde los observatorios terrestres, se decía que los que alguna vez lo vieron se volvieron locos. Si chequeamos esa información comprobamos que es falsa pero en ese tiempo surtía efecto, era creíble.

¿ A qué tono venía la Ema de Aira con Layka, la perra rusa ?

La bucólica novela del hombre de Pringles no puede dejar de leerse hasta llegar al final. Lo que atrapa de ella es la narración  subyugante del francés refinado, el cacique Hual, el violento jefe del fortín de Azul y por su puesto, Ema, que primero es una y luego otra, como no podía ser de otro forma en ese continuo divagar que es la vida en la narrativa de Aira.
Si bien las historias de Aira están atravesadas por situaciones inverosímiles, todo el tiempo, el texto se aprecia por la singularidad y ritmo.
Ema la cautiva comienza con una expedición de soldados con destino a un fortín . La vida en la campaña es dura. La tropa brutalizada por las condiciones materiales de la vida en el desierto  asquean al francés que al final termina relacionado con una de las mujeres que acompañan a la tropa que, misteriosamente, cuanto más cerca de Azul se hallan más arcaico se convierte el paisaje: árboles frondosos, húmedos; florecillas malvas y violetas jalonan las grandes extensiones de llanura poblada por una fauna de otro planeta en número y exotismo. Capítulo aparte es lo referido a la caza de vizcachas de parte de la soldadesca que luego, sin reparo culinario alguno, a las crías, le practican un hueco en el cráneo para chupar la sustancia de sangre y leche.
Otro nudo importante en la narración es la descripción de las tolderías y sus costumbres sociales. Ema hace un alto en la mañana para mandar a una chicas a comprar bizcochos en el almacén de la esquina, el noble indio Hual aburrido y pasado de somníferos se va a la isla de Carhué en busca de divertimento.
Las costumbres hippies de los indios sorprenden a cada párrafo.


Ema la cautiva, 1981, una gran novela para el deleite.
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Como un buen usuario de la web reclamó su foto en uno de los post de este blog decidí no colocar más ilustraciones sin antes nombrar la fuente. 
Por esta razón copio la costumbre de Ever: la fotografía de las tapas de los libros.
En esta oportunidad los libros de Aira están: primero en el abedul y en la base de un cerezo del jardín de casa.

6 comentarios:

e. r. dijo...

Qué buenas fotos, Mario!
Sobre Aira: así mismo eran los indios en la liebre (que por cierto es, creo, la novela clave...), así que puedo perfectamente imaginarme la novela: quiero decir: puedo perfectamente imaginarla, porque no varía mucho este hombre entre libro y libro... Canto catastro es envidiable. ¿Cómo conseguiste ese libro? Hasta ahora los que la leyeron constituía un cónclave excluyente.
En fin,
saludos!

ericz dijo...

¿y esa edición? nunca la vi, yo tengo la original de la UB. Es más, nunca vi en una librería de Argentina Ema la cautiva, una de las mejores novelas argentinas. ¿Qué pasa con los editores argentinos?

Valeria dijo...

Uh, cuantas cosas en común... la mención de esa iglesia... me parece que la conozco, jaja. Y los libros de Aira, justo que yo lo vengo a descubrir. Y el abedul. YO ten{ia uno hermoso y un jardinero loco lo cortó por la mitad. Lloré y me deprimí dos meses por ese árbol. En realidad todavía lo extraño.

Carolina dijo...

Será que busque a Ema, entonces. Saludos.

María dijo...

Ema...me llama mucho la atención. Por cierto, las fotos de libros colgados como hojas, me ha gustado mucho.
Saludos!!

mario skan dijo...

Al final cambié DEFINITIVAMENTE el libro de Bizzio por Ema la cautiva, gollaaazzzooo. saludos ever

ericz: según el sello la ex dueña del libro lo compró en Galerna, es la primera vez que veo un ejemplar de ema. saludos

Valeria: el abedul de casa tiene 10 años y no para de irse para arriba. saludos

Carolina: conociendo tus gustos este libro te va a gustar un toco, conseguilo. saludos

María: como lo conté en el post. ya no sube fotos de la web, el otro día me reclamaron derechos de autor. asi que por ahora, fotos de mi autoria. saludos

De un paseo por los blogs

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