lunes, 7 de febrero de 2011

Dos cuentos, el limón y el viajero.

Los cuentos de Nabokov me sorprendieron la otra noche. Sí,  leí Lolita y algunos capítulos de Ada o el ardor, porque la letra del libro me mataba,  son pocas  las precisiones que pude obtener de su obra salvo que su detallismo, narrado de una manera única, es absoluto. De ahora en más voy a frecuentar sus cuentos. Es extraño encontrar un libro de cuentos en la que la mayoría de ellos te parecen sublimes, no todos, siempre hay un punto débil.

Cuando leí  continuidad de los parques de Cortázar advertí que los cuentos pueden ser perfectos. Esa sensación sumado a una especie de estado de gracia me ocurrió con la lectura de La veneziana. En ese texto no está presente la flor de Coleridge pero hay un limón que traen del otro lado: la realidad onírica., como prueba o escollo para el lector. Este recurso temático, el de traer de otro mundo un objeto ya sea adrede o de pedo, lo vi utilizado en un skecht de Benny Hill, en un relato de Borges, en un dibujito animado, etc. Los personajes de los cuentos de Nabokov están en un límite, no importa cuál, hablemos del arquetipo del límite, sus vidas pueden zozobrar, hundirse definitivamente o estallar de vida.
Dejo junto al reloj de números rojos el grueso tomo de los cuentos completos de Vladimir Nabokov, editorial Alfaguara, en la tapa el rostro de ensueño del maestro ruso.


 No terminé de leer El viajero del siglo. La abandoné en la página 300 y pico. Cerré el libro e inmediatamente lo abrí en el final. Chusmeé el último capítulo, me remonté dos capítulos más adentro todavía. Recién ahí tuve la certeza de que Neuman eligió un buen final. Nada de casorios, huidas ni matrimonio de traductores estrellas que viajan por europa entregando al mundillo literario lo mejor poesía. La idea de final feliz se destierra en la primera página.Me quedé con la intriga acerca de los asesinatos. Creo que habrá un segundo encuentro con este libro. Si hay que destacar algo del texto es que el autor ofrece una serie de capítulos que son poco habituales en una novela de apariencia clásica. Si la leen verán a que me refiero, sino simplemente den un vistazo al libraco.

Como última propuesta lectora,  tengo en la mochila de trabajo, envuelto en  nylon  el mamotreto de Pynchon: Contraluz. últimamente no me fue bien con los libros gruesos. Yo diría: un desastre. Pero no sé que voz me aconsejó: eeyy y por qué no pruebas con Pynchon, si lo tenés en la biblio, asoma su lomo negro brillante como traje de gatúbela y la bomba de la tapa es tan sugerente. Este señor Pynchon, tocado por algún díos del norte ,tiene una prosa llamativamente visual, que si habla de dinamita, hombres barbados subidos a un vagón más que repleto y hay un padre abandonado con su hija que toman fotos, las primeras fotos de la historia de la fotografía con máquina Kodak, me engancho. Llevo al libraco por entregas. Cuesta tenerlo entre las manos, en la cama, su peso es el de un melón escrito.

Habrá que leer entonces




7 comentarios:

María dijo...

Desde luego...habrá que leer. Me pasa a veces lo mismo...abandono un libro cuando ya he avanzado muchísimo y me voy a leer el final. Creo que tengo un poco de pesimista...como en la película de cuando Harry encontró a Sally que dice que él empieza los libros por el final...porque no vaya ser que se muera mientras lo lee...y...oh!! Se quede sin saber el final de libro...
En fin...creo que todos estamos sujetos a ese momento estelar de cada uno.
No conocía los cuentos de Nabokov pero desde luego voy a investigar. Lolita no lo llegué a leer. Quizá me pillo en una edad en la que no valoraba cómo estaba escrito y me quedé únicamente en el contenido...que no me gustaba.
Intentaré buscarlos.
Gracias y saludos!!

Andromeda dijo...

Hola, Mario, tengo el libro de Neuman entre los pendientes para comprar pero me has hecho dudar...

A mí también me espera pacientemente Contraluz, necesito encontrar el momento propicio porque ahora mismo sólo me concentro con textos muy breves. :/
¡Un saludo!!

Katrina Van Dassos dijo...

Tomo nota de lo de NAbkov. La verdad es que no sé por qué no he leído nada más de él, con lo que me gustó Lolita.
Un abrazo!

Leox dijo...

Es bella esa edición de los cuentos de Nabokov.
La edición de ada y el ardor que tienes es una anagrama rosada , si es esa la lectura es complicada por las letras son minúsculas?.

Yo con el viajero del siglo , no pude hasta la pagina 150 creo.

mario skan dijo...

María: no hay mejor medida que abandonar un libro cuando aburre o simplemente no interesa y claro, hay que investigar su final cómo sea. Nabokov es muy bueno. Tenés que echarle una miradita. saludos

Andrómeda:los cuentos y las novelas breves son gratificantes pero también deseo hallar esa novela larga que me parta el bocho y la mejor manera es embarcarme. Tengo pendiente las últimas 400 paginas de El arco iris de gravedad pero siento que es para más adelante. saludos

Katrina: también me quedé con Lolita y no busqué más nada durante largo tiempo. Los cuentos están maravillosamente escritos. saludos

Leox: no tengo la edición de Anagrama. Saco el libro en la biblioteca. No te miento, la letra es muy chiquita, imaginate un 6 en arial, de la compu. El libro de Neuman me resultaba extenso, si fuera mío lo agarro el año que viene, o a mitad de año.saludos colega

Maya dijo...

Son curiosas las lecturas que se hacen de diversos libros, como llegan a nuestras vidas y como se consumen o se dejan a medias, como van, vienen y regresan...

Los cuentos de nabokov son preciosos, en tre mis novelas favoritas están "Pálido fuego" y "La defensa". Son preciosas. Pynchon es una materia pendiente, pocos son los libros que llegan a México de él... ¡Saludos!

mario skan dijo...

Hola Maya: me perdí un ejemplar de Pálido fuego por desconocimientom. Pynchon es un mundo alucinante, deberías echarle una ojeada.
saludos

De un paseo por los blogs

De un paseo por los blogs