viernes, 12 de noviembre de 2010

De viaje

De un día para el otro  dejé de leer los libros que tenía a mano. Ocasionalmente, un cartón de subte y un papelito rectangular que promociona las bondades de blondas carnosas son mi nuevo material de lectura. Material que, por su parte,  reconfigura mi aparato lector en sus variables: tiempo, contenido e intensidad.
No es que ando negado con los libros sino alejado, los miro de lejos como quién dice,  inmutables, sobre la mesita de noche, en diferentes presentaciones están : Carver, Nabokov, Chejfec, un libro de relatos de viajes del cual leí un relato de Alice Munro titulado Miles city, Montana que consiguió meterme en un mundo hermético, sin fisuras, perfectamente habitado por una familia  canadiense que decide visitar los EEUU; esos pueblos de revista dominical en una jornada de verano inclemente. Sin embargo hay algo que no funciona en la vida "normal" y en la visión retrospectiva que nos presenta  la narradora, algo hace ruido con  y es precisamente ese como sí nada lo que va a condicionar todos lo hechos que acontecen que, como buen exponente del género  viajero, son varios. Miles City, Montana es un título en donde debería asomar un vaquero o una agraciada dama encorsetada. Nada de eso. Es la presentación de una niñez, de una familia y un divorcio con los consabidos suegros de puño sucio y delantal arrugado enfocado de manera sutil. Por momentos el relato pertenece al reino de lo atemporal o mejor dicho, los múltiples tiempos.
 ¿La función de los viajes es darle multiplicidad de alternativas a un tiempo concreto? Cuando no es un viaje sentimental lo es al centro de la noche. De la tierra a la luna, al fondo del océano, montado en una ballena o en un huevo.Solo o acompañado por un infierno yermo o al centro de cocodelphia, con una papa en el bolsillo. A veces, al viaje, simplemente, preferirían no hacerlo pero ese es otro cantar.

7 comentarios:

María dijo...

También yo paso momentos sin leer, o con menos motivación, además soy hiperlenta porque siempre prefiero estar danzando por la vida, a pesar de que las noches son, a veces, para los libros...Pero lo que cuentas de viajar...no sé...a mí, por ahora, todo viaje me ha entusiasmado. El libro de Montana, esta bien, entonces??
Saludos!!

mario skan dijo...

Hola María: a mi me encanta viajar, sólo escribía fruslerías sobre los viajes literarios.
Los viajes literarios a veces son no deseados entonces las malas experiencias se multiplican por mil.
El relato de Munro me gustó. Es más, estoy buscando una novela de ella pero acá en argentina salen un ojo de la cara.

saludos

oesido dijo...

Lo mejor de los viajes es volver a casa a ponerse las zapatillas y tumbarse encima del sofá viejo, aunque a algunos les pasa como a Ulises que cuando finalmente vuelven de Troya, menudo tomate se encuentran en casa. Por eso .... mejor no salir

Teresa dijo...

Me ha hecho reir Oesido, como casi siempre.
Estoy de acuerdo con eso de que lo mejor de un viaje es volver a casa.
Mira que me gusta viajar, y sigo aprendiendo mucho en cada viaje, pero cuando vuelvo a casa es un remanso de paz. Y vuelvo a pensar en viajar jejeje.
Un saludo Mario, miraré ese libro
Teresa

R. dijo...

¡Hola Mario!

Te cuento que durante septiembre y octubre he leído poco. Noviembre empecé con buen pie, pero durante un miniviaje estuve 0 lecturas (la verdad no las necesitaba), y ha sido a mi regreso que me entraron las ganas de devorarme los pendientes que me aguardan.
Ahora, hasta para salir a la esquina, lo hago con un libro bajo el brazo.

Saludos,
R.

oesido dijo...

Tu post Mario despertó mi curiosidad. La foto de Alice Munro con sus hijas, sugerente; paso cerca de un libro de relatos de Munro, barato, edicíón de bolsillo. Me lo llevo. Me leo el primer relato: EXCELENTE IMPRESIÓN. Ribeyro, Munro, Mansfield, últimos escritores de relatos conocidos.

mario skan dijo...

Oesido: el último viaje que hice tuvo como fundamento algo ogligatorio pero luego, reflexiono, y la verdad es que no estuvo tan mal. En cuanto a las vacaciones puedo decir que soy un bicho casero, me gusta el mar, su brisa y la sal pero al tiempo quiero abrazar mi almohada. sin embargo es extraño: siempre añoro con viajar:
Viste, Munro tiene su onda. que lleguen pronto esas ediciones baratas por estos lados.saludos

Hola Teresa: nunca había leído nada de Munro y desde el vamos presenta su faceta extraña, del que golpea primero y deja perplejo al lector, es actitud está buena. Encuentra maravillas en asuntos mundanos. saludos

Hola R. suena raro que no hayas leído nada en dos meses, es que a veces el tiempo es tan veloz que unos se sorprende. Yo tengo pendiente dos libros de Levrero para completar una trilogía que ahora no me acuerdo como se llama.
saludos

De un paseo por los blogs

De un paseo por los blogs