lunes, 11 de octubre de 2010

Como Kenzaburo Oé

En el cuento  de Julio Cortázar "El perseguidor",  Bird es un saxofonista que tiene problemas con las drogas y el tiempo. En la novela de Kenzaburo Oé,  Bird  es un profesor de escuela preparatoria que acaba de entererse que su esposa dio a luz a un bebé deforme, con el cráneo abombado y la piel tan roja como un langostino hervido. 

Desde el mismo momento que Bird se entera que su hijo es un monstruo consigue un boleto para su descenso al infierno. Una cuestión personal es una novela cargada de ignominia en la que fluyen sucesos estrafalarios: una mujer que se frota la vulva en la puerta de su habitación de hospital, un vómito oneroso en medio de una clase, una pelea con una patota en medio de una lluvia al mejor estilo manga. Lo que acabo de enumerar no son más que escenas que jalonan el grueso de la narración que es un anélido baboso que surca debajo de la tierra presto a engullirse al lector. Bird busca la ayuda de una antigua amiga de la universidad: Himiko, ella es una chica terrible que pasea de noche en un coche deportivo rojo en busca de su presa sexual. Himiko tiene poderes persuasivos y es flexible en materia de propuestas amatorias. Sin ella él caería en la bebida. Pero ¿cuál es el verdadero problema de Bird, su mujer  y su familia ? La monstruosidad del niño que con la cabeza vendada se parece a Apollinaire.

La atadura a un ser que vegetará toda la vida y con ella, la imposibilidad que lo perseguirá por siempre.Bird y su suegra deciden que el niño debe morir, que la ciencia con sus sanatorios impolutos y burocracia kafkiana decidan cómo debe morir. 
 Siempre creí que las novelas japonesas tenían que ver con los cerezos, la lluvia y la ceremonia del té. Cuando fui en busca de un libro de un escritor japonés di con uno de Kawabata pero lo dejé en el segundo capítulo. Murakami se repite mucho con sus chicas extrañas y tipos que intentan una superación personal metiéndose adentro de un pozo. Murakami no me disgusta pero  debería espaciar sus lecturas.
Kenzaburo Oé arremete desde la primera página, este es el cóctel: travestis, ninfómanas, borrachos,homosexuales, pandillas, intelectuales freak, lesbianas, asesinos, etc. Una cosa que me llamó la atención, quizá debido a la traducción, es el abuso de comparaciones, todo el tiempo dice "como esto o aquello" pero a quién le importa este detalle.

9 comentarios:

oesido dijo...

Empecé con Oé hace un mes. En mi caso la primera lectura fue El grito silencioso. Impresionante libro. Sobre el texto vuela un sentimiento de opresión, de angustia existencial que acongoja al lector. Tengo preparada Una cuestión personal, aunque parece que la temática se repite ... Murakami es adictivo pero creo que no deja poso... curiosamente los dos auotores se enlazan con el tema de los pozos. En El grito silencioso, su protagonista se introduce en un pozo negro al principio del libro y en una cámara de un sótano al final del mismo, manifestando la misma tendencia a las profundidades que el protagonista de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Esta simbología de la interioridad, la vuelta al útero materno y otras macanadas feudianas, se las enseñarán a los japos en la escuela?

Elumber dijo...

A propósito de Mario Verga Kallosa, le decía hoy a un amigo, que el último Nobel que leí, y que pienso leer es a Oe, y fue justamente su cuestión Personal. Tengo la misma impresión que vos. Toma la cuestión existencial de esa famosa pregunta sobre la angustia por el mismo rabo, y ese rabo es el hijo monstruo-mogólico, no down o diferente y toda esa hipocresia lingüistica para escaparle a la cosa.
Esta sociedad no acepta los monstruos que crea, y ese parece ser el dilema del personaje; o renuncia a esa cosa hijo o renuncia a la sociedad, y en ese dilema se descubre o reiventa a sí mismo, en la solidadidad con ese monstruo hijo.
No deja de tener un mensaje constructivo.
medio autobiográfica la cosa, me parece.
saludos

marichuy dijo...

No conozco a este autor japonés, que por lo que te leo es intenso y rompedor. Tan lejos de la melancolía y existencialismo algo light de Murakami, a quien, en efecto, los pozos le gustan: en Tokyo Blues, Naoko también se hunde en un pozo, imaginario pero más profundo que muchos físicos.

Saludos

mario skan dijo...

Tengo crónica del pájaro que da cuerda al mundo con el tipo metido en el pozo y ahí va, de a poco, con la lectura cansina. Me pareció, con esteprimera lectura, que Oé es más intenso y menos snob que Mirakami lo que no quita que las novelas de éste último se leen plácidamente.saludos

Parece que Kenzaburo se maquinó la novela mientras su mujer estaba embarazada pero ya sabían de la dificultad del bebé. Una maquinación tétrica y catártica. A Bird le importa un dope todo y en el último instante sa pone las pilas. saludos

mario skan dijo...

uuyy Marichuy, estábamos escribiendo al unísono. cuando envié enter estaba tu comentario.Es cierto lo que dices de Murakami y los pozos, Naoko se embute bien adentro y sale para el otro mundo. En Oé el asunto es mundano, pérfido, anti-sistema japones (de todo el mundo con las pilas puestas, todo deber ser diez.)Oé utiliza de manera copada la metáfora, es un librazo.saludos

laura dijo...

Empecé a leerlo y también noté que usa mucho las comparaciones y que son extrardinarias: "Tenía manos pequeñas y sucias, de dedos flacos, como las patas de un camaleón agarrándose a un arbusto"
Una escritora que también me fascina por sus comparaciones es Lorrie Moore

María dijo...

Anoto...aunque no creo que lo lea de momento...Para los tiempos que corren por mi vida, prefiero el té, los cerezos...pero lo anoto para cuando me entren ganas de pasar el rato con lecturas en las que están inmersos, "frikis", homosexuales, lebianas,...chicas que buscan en la noche...
Una lectura con un buen cocktel de seres humanos!!

mario skan dijo...

Hola Laura, anoto a la señorita Larrie Moore, será pariente de Roger.?

María, si un té con pastel de limón, o escones para disfrutar el día. En esos casos no hay mejor lectura que algún diario de escritor. saludos

Anónimo dijo...

http://hermanocerdo.anarchyweb.org/index.php/2010/09/kenzaburo-oe-y-el-deseo-social-de-las-pompas-de-jabon/

De un paseo por los blogs

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