lunes, 5 de julio de 2010

Una vuelta a Mason y Dixon

 Tengo un cuaderno Rivadavia de 50 hojas lisas que hoy por la mañana saqué de la mochila para escribir , pegar unos tickets y  boletas de libros comprados recientemente.
La última entrada tiene fecha 18/06 y todavía leía Mason y Dixon. Hoy continúo con él y la tardanza se debe a que lo leo en la biblioteca, cuando los ánimos se calman y sólo se escuchan los pasos por el pasillo.
Leer a Pynchon me coloca en una posición extraña, por momentos me dan ganas de abandonar el libro como lo hice otrora pero las mini-historias que va tejiendo el libro me llevan a un mundo donde el narrador, en apariencia circunspecto, se divierte a lo grande. Mezcla de libro de historia, manual de armería o cualquier cosa que Pynchon decida escribir, la historia de los dos científicos británicos en la nuevas tierras americanas es una comedia fantástica con elementos como el amor, las matanzas, el rigor científico, la historia narrada en medio de una taberna en la que nada se ve por el humo del tabaco, escena kafkiana por excelencia. Pynchon también se despacha contra los héroes nacionales, a esta altura de la historia sólo llevan el mote de piratas.


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Thoma Pynchon, Mason y Dixon, página 717. Algo más que la 3/4 parte del libro que narran las historias que sucedieron alrededor de los dos tipos contratados para trazar la línea que divide los estados de Pensilvania y Maryland, entre otros, una línea que es una herida por donde fluye la energía negativa según el feng shui que sigue los dichos del dragón del mundo porque hay otro feng shui como hay budismos. El interpretador de esta cuestiones es un chino en medio de los EEUU colonial,  perseguido por un temible jesuita cuyo cuartel general, metido en medio de la espesura del territorio canadiense, es una parte del libro que no puede dejar de leerse. Vale acotar que la narración sobre el padre jesuita, la chica que huye, el chino y su feng shui pertenecen a un libro que leen los sobrinos del reverendo Cherrycoke, narrador principal de las vivencias de Mason y  Dixon, es decir una historia adentro de ésta y así sucesivamente.



Involucrados en el mundo de la ciencia, Mason y Dixon, a veces suelen vérselas con cuestiones que escapan a ese discurso. Por ejemplo, en una huida de una casa orgiástica se llevan una bañera pesada gracias a los secretos del magnetismo, la pieza robada es para tener a una raya eléctrica. Ni que decir de la pata mecánica que caga y se ve involucrada emocionalmente con un señor chef apellidado Garland que en principio es perseguido por la pata de Vaucanson por ser el cocinero un gran hacedor de patos para los paladares refinados, pero tanto va el cántaro a la fuente que, el ave enamorase del chef y ahora lo sigue a todos lados, inclusive a esta tierra indómita y pasa a ser un ángel de la guarda, una pata enamorada o algo por el estilo. 

 En el año 1752 el calendario sufre la supresión de 11 días, en el mes de septiembre, Mason cae dentro de un vórtice, un círculo eterno que se repite situado en la tangente del tiempo. ¿Qué pasó en el tejido del tiempo ? Esos once días que van del 2 al 14 de septiembre es un tiempo perdido que, sin embargo, Mason vive en un mundo gótico capacitado para el vuelo si él lo deseara, avistando la luna siempre llena, un mundo de Van Helsing.

 Pynchon se vale de datos históricos para sustentar la ficción. Tenemos el diario de Mason y Dixon escrito por el primero, todo lo concerniente al tránsito de venus, observaciones que habían tomado los científicos ingleses en sudáfrica, la masacre de los muchachos de Paxton, la ley del Timbre impuesta por la Corona inglesa a la colonia de América, el pato de Vaucanson y sus autómatas, los golems, los aspectos técnicos de una carabina, etc. Pero está el otro escritor, el que juega con los formatos, las historias estilo mamushka, el erudito que se transforma.
seguiré leyendo-



9 comentarios:

marichuy dijo...

Mario

Ese Cuaderno de Rivadavia, sólo existe allá en la Argentina? Yo nunca he visto uno por acá, apenas lo conozco en fotos. ¿Que nos querrá decir la naturaleza cuando no podemos terminar de leer un libro (pero no por flojera, porque en ínterin nos leemos varios)?

Saludos

oesido dijo...

Una vez más el recuerdo de Pynchon como tarea pendiente; y una lectura más en fase de terminación. Estaba pensando para pasar el rato como llamarías a una posible obra de la que serías un excelente autor Mario: "Antología parcial e inconexa de lecturas inconclusas"? o "Introducción al estudio crítico de las mejores lecturas interrumpidas"? o quizá "Compendio de libros que es imprescindible empezar a leer, y aquellos que conviene o no acabar"? Quizás me ganes en cantidad pero a lo mejor no en perseverancia. LLevo 30 años leyendo Los hermanos Karamazov. Y parecido tiempo con La montaña mágica. Enfín, chorradas mías tras ver la primera semifinal del mundial de fútbol. saludos.

e. r. dijo...

Hola, Mario!
Yo ahora tengo un cuaderno rivadavia tapa dura, color verde. El de tapas blandas se acabó.
tengo muchas ganas de leer este pynchon. todavía me acuerdo que cuando llegué recién a buenos aires, vi un ejemplar nuevo en parque ¡rivadavia! y costa 50 pesos que tenía. y no lo compré, seguramente para tener de qué arrepentirme un buen rato, al menos hasta ahora. lo que sí, en otro parque, centenario, ayer me solté y adquirí "el hombre en el castillo", de dick, en minotauro. lo leí hace años, ya ni me acuerdo, así que en vez de relectura es un libro completamente nuevo. me acuerdo de pasajes y escenas, pero que las tenía como de otros autores. a la larga, supongo que el entrevero de historias que uno leyó va mezclándose, y hacemos sin querer un narrador pynchoniano cuando las relatamos.
saludos

mario skan dijo...

Marichuy: leo cansino este libro, me demoro, disfruto y paso por alto hojas cuando amerita, pero el libro Mason y Dixon es un lento aprendizaje y voy a terminarlo. Me espera, seguro que después de un tiempo prudencial de respiro, otro del mismo autor, un tantito más largo y pareciera, más picante: El arco iris de gravedad, con ese libro quizá esté la otra parte del año. Ja.saludos

Oesido: Lecturas inconclusas por razones ajenas al lector, see, y tocaste un tema sobre los clásicos que uno se obliga a leer y los tiene a mano pero da fiaca. Tengo en ese listado a La montaña mágica, Ana Karenina, la obra larga de Proust, ufff y más.saludos

e.r: el hombre en el castillo una novela extraña, sobre todo por la novela de la langosta y esos personajes que viven pensando en acostarse con la más linda del elenco, eso es realismo puro, ja. Después voy a pensar qué cosas se pierde uno si no lee a Pynchon, quizá no se pierda nada, porque ya lo vivió con otras lecturas.
En lo tocante a cuadernos Rivadavia, tengo un arsenal de por lo menos 5, tapa dura de 50 p, no puedo conseguir los de 100 p
saludos

oesido dijo...

Vivimos atados al último post. Un día enganché este blog y seguí su rueda. Pero hoy, sin motivo, deambulo por su pasado y empiezo a ver comnocidos comunes que no había visto antes: Auster, la ballena de Melville, el cuadro de Hooper que estoy usando de cabecera, el sobrino de Witgenstein, al ahora amigo común Levrero, el libro de V.M. que compré en la feria, a Irving, al buen soldado (que no logré terminar a pesar de su perfección formal) y a tantos otros. Todos frecuentamos parecidos barrios. Prometo volver hacia atrás con calma. Ah! y vi lo que es el puñetero cuaderno Rivadavia.

Gww dijo...

Este libro es como una muñeca rusa, sus historias parecen inagotables hasta el punto de hacer perder el hilo de la narracíón para luego retomarlo dejando exhausto al lector. Un desafío en toda regla, una estupenda lectura.

'Saludos¡ y feliz lectura.

Elumber dijo...

Aló Mario. Alguien dijo que a pynchon habría que leerlo dos veces de una sóla vez... y que Arco iris es el libro más abandonado en la historia. Exageración u humorada, creo que esto dice algo, respecto al libro por un lado, y a los modos de lecturas por el otro.
Aca dejo una dire donde se fala de los masonicos MAson & Dixon:
http://www.zonatomada.com.ar/

mario skan dijo...

Oesido: estoy seguro que escucharíamos los disco de Cohen y hubieramos visto el doparti de ayer de la furia como le dicen al seleccionado de Puyol y sus muchachos del toque.
saludos



Gww: las historias que narran son alucinantes, por momentos quedo colgado como por ejemplo las aventuras del torpedo Felipe? ya no recuerdo el nombre y esa fiesta tan extraña en la que se roban la bañera para tener como llevarse al bicho.
saludos


Elumber: a medida que termino esta historia caigo en la cuenta lo importante que es la pata del francés respecto a la linea demarcada el feng shui y las charlas de cosmogonía que tenía con los indias iroqueses o seneca. este libro, una masa.saludos

Andromeda dijo...

Qué buena reseña, Mario, creo que me gustaría empezar por este libro (si lo encuentro, claro), porque esa mezcla de elementos tan diversos y de historias dentro de la trama principal debe ser muy atractiva (lo de la pata está genial).
¡Saludos!

De un paseo por los blogs

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