martes, 15 de junio de 2010

Última de Franzen

Mientras tomaba nota de la novela de Franzen me cayó una ficha tan evidente como la carta robada. ¿Acaso en la gran novela de EEUU, Moby Dick,  no hay un detallismo exagerado sobre temas  como   la caza de ballena, la tipología de los cachalotes, la densidad del esperma del cetáceo, la religión y costumbres del nativo amigo de  Ismael, Quiqueg, quien comparte una noche en una fonda con Ismael  ? Moby Dick es un tratado sobre arponería ( ¿se dice así? ) una interpretación de la Biblia. Entonces, no debería asombrarme, es la cuota de  tradición literaria que  legó el señor Melville.
  
Pienso en la emoción suicida del capitán Ahab al  enfrentar  al taimado cachalote como un indicador en la graduación de intensidad, pocas novelas logran alcanzar dicho umbral.

Tengo que escribirlo: terminé con Las correcciones de Jonathan Franzen, novela de saldo que desmitifica que libro que se halla en un cajón es malo.

Las correcciones es una novela política. Qué novela no lo es. Las correcciones propone desnudar a la gran vieja mojigata que lo único que le importa es qué van a decir los vecinos, qué lindo auto tiene y por qué se le ocurren mejores cosas que a mí. El narrador pone  sobre la mesa de disección a la familia Lambert, una sarta de desencajados que  buscan un sentido a sus vidas accidentadas.

Cada uno de los integrantes de la familia son presentados de a uno, en situación,  y no precisamente  muestran su costado divino: papá Lambert tiene Parkinson, se mea en los pantalones y delira con soretes voladores, además es un nazi suelto en las calles de un pueblo de medio oeste; mamá es una Sra. preocupada por el dinero y   las apariencias como si ésta fuera  una campana de plástico que conserva el oxigeno  en una atmósfera viciada.  

El lector de Leox hubiera rechazado de plano  esta historia por considerarla inmoral y cancerígena contra  el espíritu de nación  yanky-derechosa

Los que leyeron Desayuno de campeones del genial Kurt Vonnegut Jr. recordarán las primeras páginas: una diatriba en contra del seudo patrioterismo de la clase gobernante del país ( léase Bush and company ) En Las correcciones el ánimo es el mismo y no decae . Logro del narrador:  mantener la intensidad en materia de paliza y sarcasmos. También es apropiado decir que, si se trata de describir a la clase acomodada que viaja en cruceros, invierte en la bolsa, trafican armas, estafan vía internet, las cualidades morales no hace falta  nombrarlas. El narrador encuentra la circunstancia precisa que lo dice todo.

Esta novela reúne varios tópicos : alta cocina, inversiones, descripción de cruceros, información sobre medicamentos promocionados como optimizadores del carácter, criminología, pena de muerte, delirio y enfermedades mentales propias de la vejez, homosexualidad, internet, descripción de las políticas monetarias del BM Y FMI como causales de hecatombes políticas y  cuánto más.
Usualmente no recomiendo novelas largas pero esta es una excepción

8 comentarios:

oesido dijo...

Pinta bien, salvo el "puntillismo" pero contra éste está el "pasapaginismo". Creo que el introducir en una novela disgresiones extensas sobre temas técnicos es antiliterario y desde luego está rechazado expresamente en el manual académico del buen escritor, canon 23, apartado E.1. Ya me sorprendió en su día como Victor Hugo, de pronto en Los Miserables hacía un apartado de 145 páginas explicando las guerras napoleónica, o la comuna de París ... y a partir de ahí vinieron otros. Un saludo.

marichuy dijo...

Mario

Pienso parecido al comentarista anterior, a veces de tanto abundar en detalles o tecnicismos como parte de una novela, se corre el riesgo de salirse un poco del tema (o distraer a los lectores), que no es el caso de la novela gringa que citas, pero que sí puede ocurrir con otras.

Sobre “Las correcciones”, creo que hacer una buena novela política requiere altas capacidades narrativas. Para mí gusto es uno de los géneros más complicados, porque una cosa es un mero panfleto novelado y otra bien distinta, una buena novela política.

Saludos

e. r. dijo...

Hola, Mario!
Nunca te contesté el mail! Soy un vago maleducado.
Tengo, por mi parte, muchas ganas de leer novelas largas, pero siempre me da paja; porque como leo principalmente en el tren y el subte, parado, entre un millar de malhumorados, no sé acomodar 3 kilos de papel así como así nomás.
En la mesa de luz, pocas veces tocada, estoy sigo con Balzac, La piel de Zapa. Cualquier revista le gana últimamente, así que quizá no me esté interesando mucho. Nombro a Balzac porque me hace pensar en eso de la descripción médica de una clase social, cargada de crítica social. Uniendo a Melville y Balzac, tendrías tu Frazen, ¿puede ser?
Te mando un abrazo. Si fuera por mí publicaría libros solo para mandartelos, así que fue un placer.
Saludos

María dijo...

Yo también demitifico eso de encontrar un libro en el fondo de estantaría y pensar que estaba allí por se malo.
Frazen es quien decía que C.S.Lewis era católico??
No conozco nada de él...pero Lewis era anglicano, después de haber sido ateo.
Intentaré hacerme con un volumen de ese hombre...tengo curiosidad.
Un saludo!!

mario skan dijo...

Oesido: tal vez el detalle no sea tan malo, hay que poner todo en la novela decía Virginia Woolf. Tengo pendiente esas novelas grossas como son Los miserables o guerra y paz. saludos

Marichuy: es una excelente novela, creo no tener el juicio demasiado tergiversado. El autor trabaja muy bien el tiempo, no sigue una linealidad, ni se pierde en flashback. Pero sobre todo lo que dice es entretenido que es lo que mantiene a la novela en tensión.saludos

e.r: no se haga problema con el mail, ya me contestó en los comentarios. Balzac, lei papa goriot, que desastre de familia codiciosa, repugnantes amantes del dinero. pero hay más Balzac para leer. saludos

María: el narrador indica a Lewis como un católico militante, tal vez se equivocó el traductor. Al único católico militante que conozco es Papini.
saludos

Leox dijo...

Cuando estudiaba periodismo, leí no recuerdo de que teórico de la comunicación , que los textos narrativos , hoy son mas pequeños , por ya no tienes que explicar muchas cosas , a diferencia de unos siglos atrás , donde no había comunicación audiovisual. De todas formas la clave siempre esta en la buena historia, por más 2.0 que sea el argumento

mario skan dijo...

Es probable que no deban explicarse muchas cosas pero el divague ahora pasa por otro lado, sino fijate en Pynchon o Laiseca y sus novelas de casi 1000 páginas.
saludos colega

Andromeda dijo...

Me encantó la referencia al libro de Melville; mira que me costó atravesar ese detallismo.
La novela de Franzen me parece irresistible, Mario; disfruto mucho con las obras que presentan la realidad sin tapujos, y que además están bien escritas.
¡Un saludo!!

De un paseo por los blogs

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