miércoles, 14 de abril de 2010

Laiseca, magos y gatos


Hace un tiempo compré el libro de Alberto Laiseca La mujer en la muralla, una historia china muy bien escrita que abandoné en la mitad del libro por cuestiones que no sabría explicitar. Siempre dije, Laiseca es un buen escritor y me puse a buscar sus reportajes, artículos y cuentos hasta que comenzó a aparecer en la tv por canal I-sat y le llegó la fama mala, no la mala fama, que es una especie de escarnio. La fama mala es la imagen especular que se hicieron algunos lectores tras su aparición en la tv, contra- imagen de la obra de Laiseca, cuya característica es ser copiosa y delirante. En I-sat veíamos a Laiseca actor que pitaba cigarrillos hasta que la braza se ponía al rojo. No desistí con la literatura de Laiseca.

Bien ponderado por Fogwill y Piglia, vacas sagradas de la literatura nacional, comencé a buscar en librerías ejemplares de Alberto Laiseca. "Matando enanos a garrotazos", "Aventuras de un novelista atonal", "La mujer en la muralla" títulos que habitaban los anaqueles, sin embargo, el libro descomunal de Laiseca es "Los Sorias" y brillaba por su ausencia hasta que apareció editado por Gárgola como un verdadero dispositivo para la construcción ( ladrillo ), con solapa de papel satinado . Compré el ejemplar de Los Sorias al módico precio de $90, ahora no sé cuál es su valor. La empleada de Musimundo lo metió en una bolsa, pesaba como un kilo de pan o una coca retornable llena. Cuando llegué a casa, ansioso de ojear el mamotreto, descubrí la calidad de las hojas, los editores pensaron bien, no podían utilizar un papel demasiado blanco pues sus 1000 y pico de páginas, podían cegar a cualquiera. Ni bien empecé a leer sabía que no iba a continuar, aún no era el momento de ese libro. Me ocurrió lo mismo con Mason & Dixon, un libro largo que leí la cuarta parte pero abandoné. Libros abandonados: qué problema o dicha? por lo menos nos dejan continuar con otros, no? ( Esto me parece que ya lo escribí )

El jardín de las máquinas parlantes editado en Planeta en la colección biblioteca del sur es una novela de 687 páginas y le ganó la pulseada al último relato del libro de Doris Lessing "El hijo del amor" del libro que con tanto entusiasmo había leído dos relatos largos al hilo.
El jardín de las máquinas parlantes es un tratado de magia de largo aliento. Cuenta sobre la condición mágica de los animales y por qué es necesario tener uno en la casa. Entonces le conté a Biber que el narrador se copaba con los animales porque contrarrestaban las malas ondas entonces ella me dijo: mi abuela decía lo mismo, nada mejor que un gato en la casa. Mi vieja cuenta que cuando murió un pariente de ella, muy querido, el gato se había comportado como un marmota, había roto el espejo del living y maullaba enloquecido.

El mundo se divide entre los que aman a los felinos y los que los odian. Soportar un gato tiene sus límites, por ejemplo, Biber sostiene que a los gatos hay que enseñarlos, es decir darle coordenadas para que se ubiquen en una casa con humanos, nada de caquita en la cocina ni en el cantero de flores que está a la salida del patio, si los gatos mearan a diez km de la casa, mejor. Biber enseña bien a los felinos, con el tiempo los gatos solo tienen ojos para ella.

 Las máquinas parlantes  están desde tiempos inmemoriales y están al servicio de los magos, a veces buenos otras malos, cosas del destino. Las máquinas pueden tener el tamaño de una usina o el de un Ipad. Laiseca despliega la imaginación largamente.

Otro post : ¿los gatos ?


12 comentarios:

oesido dijo...

Jo Mario, otro del que no sé nada. No sé que tal escribirá pero sus títulos son impactantes; lo de matar enanos a garrotazos, cuando menos intriga. De todos modos, cuando te leo el resumen del argumento de La máquina parlante o de La ciudad ausente de Piglia, mi primera intención es echar a correr. Donde quedaron aquellas historias de chico conoce chica, etc. Un saludo.

Leox dijo...

Yo de Laiseca , tengo esa imagen que tú señalas , del escritor medio maldito y loco , contando historias de terror y fumando.
Cuando estaba en Colegio a Isat lo venerábamos. Nos gustaba el cine y las secciones que daban.
Otro que aparecía en Isat es Alan Pauls creo.

Los gatos y los libros dan para un blog

La biblioteca planeta tiene joyas.

Gww dijo...

upendo post, parece ser otro descubrimiento que tengo pendiente y en este caso con un argumento muy interesante. Saludos.

Ojaral dijo...

Me acuerdo de Bébert, el gato de Céline, que anda por todas las grandes novelas del nazi ese, como un testigo mudo de las andanzas de su dueño en el peregrinaje que lo llevó hasta Dinamarca, la cárcel y la condena a muerte, más tarde conmutada. Incluso el bicho sobrevivió lo bastante como para salir en alguna foto, cuando Ferdinand ya vivía en Meudon. A qué viene esto? Ni idea, pero me acordé, porque me gustan los gatos, y disfruté mucho de ese párrafo que escribiste.
Saludos!

marichuy dijo...

Mario

Me encanta el título del libro, muy atractivo.

Yo habito en la mitad del mundo de los que aman a los felinos. A los felinos en general, en especial a los gatos y pumas (el puma es el símbolo de mi Alma Máter, la UNAM -bueno del equipo de fut, pero se ha convertido en el símbolo de la UNAM).

Los gatos son odiados por muchos, siento, porque tienen muchos rasgos de nosotros los humanos: egoístas, huraños, necesitados de cariño pero sólo cuando ellos lo deseen, y al mismo tiempo, amantes de la soledad.

Saludos

R. dijo...

¡Hola Mario!

Yo adoro a los gatos; creo que se nota en mi blog, ¿no? Ahora que lo pienso mejor, a Doris Lessing persistí en leerla debido a todas sus fotos que vi por internet donde se lucía con sus michis. Cómo olvidar otras fotos famosas de escritores con sus mininos (de Cortázar, Borges, Hemingway, etc.).

Actualmente estoy leyendo a otro amante de los gatos: Osvaldo Soriano (en espera uno que se titula Arqueros, ilusionistas y goleadores), quien dijo que un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo.

Me apunto a Laiseca.
Saludos,
R.

Richard dijo...

¡Hola Mario! Estaba anticipando otro post sobre Murakami con lo de los gatos, but tengo que confesar que prefiero los perros a los gatos (tengo muchos libros abandonados en la mitad esperándome tambien). ¡Saludos!

María dijo...

Muy buena reseña...ninguno de los libros que nombra conozco. Ampliar miras!! Tengo que dedicar más tiempo a otras lecturas...en fin...
En cuanto a los gatos, no soy muy amiga de ellos, pero es cierto que tengo muchas amigas que los tienen. Pero...la realidad, es que no llegan a gustarme. De momento habitamos dos seres humanos en casa. No sé si con el tiempo habrá animales.
Saludos!!

mario skan dijo...

Oesido: hay tradición en la literatura argentina por los argumentos raros, no lo dudo. ya te lo dije a esto o me parece ? puede decirte que los libros de Laiseca son muy claros . saludos

Leox: me gustan mucho los gatos y cada vez que me interno en el libro de Murakami El pájaro... me siento un adorador de gatos. Pauls hace mucho que asoma en la pantalla. saludos

Gww: cuánto deberíamos vivir para leer lo que hay no? tema para una larga reflexión. saludos

Ojaral: así que el señor Cèline era un amagatos, algo bueno además de su impactante literatura debía tener. Capo total, no se puede concebir a Miller sin este tipo ? o exagero.saludos

Marichuy:no había reparado en la similitud que tienen con los hombres. Los gatos son muy cálidos y llegan, para mi, por el tacto, suave. siempre huelo a los gatos, me gusto el olor, salvo que se hallan cagado, ja. saludos

R: Soriano cuando tuvo su época de furor editorial no lo leía, prejuicios, lo descubrí hace dos años, es un escritor genial para mi muy emparentado con la lit. yanky en sus formas, pero genial. te recomiendo Triste, solitario y final una prefiguración de Auster. Tu blog emana gatos, estupendo . saludos

Richard; tengo un perro llamado Gandolfo, mi hija de tres años lo llama Talolfo, no sé que es más difícil pronunciar.
Cuando chico me mordió un perro será por eso que los trato con cierta lejanía. saludos

María: tengo un amigo que ama a los perros, establece una conexión con el animal envidiable, el perro lo sigue para todos lado y es muy juguetón y obediente. Los gatos no te hacen caso, ja.saludos

Ojaral dijo...

Yo le hablo de Céline y ud me sale con Miller! Qué decepción. No me mezcle la hacienda, le ruego. Sin Céline no se conciben muchas cosas, por ejemplo Onetti, digo yo, a ver si levanto la punter{ia. :P
Saludos, don Mario!

mario skan dijo...

No se empaque Ojaral, Miller tiene lo suyo, y es un confeso cuasi imitador, mal, pero lo es.

saludos

Catch dijo...

Buen artículo. Por casualidad no lo tendrás escaneado para compartir? Aquí donde yo vivo nadie me consigue ese libro. Solamente he leído los tres primeros capítulos y siempre me quedo con ganas de leer la novela íntegra.

De un paseo por los blogs

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