jueves, 8 de abril de 2010

Algo de Lessing


El ejemplar de ediciones B tiene en la tapa la foto de dos mujeres sentadas en la arena, ambas de espaldas, con traje de baño enterizo, uno con bretel anudado. En sus cabezas llevan sombreros de paja, sentadas en la arena pareciera que miran el mar o un decorado que supone el mar.
El libro de Doris Lessing es Las abuelas, un descubrimiento personal luego de haber indagado, con resultados magros, el grueso ejemplar de bolsillo de uno de sus títulos resonantes "El cuaderno dorado".

Leo el primer relatos del ejemplar y por la noche tengo un sueño. Una mujer rubia se quita la malla deportiva delante del espejo de mi habitación. Está resuelta. Advierto que también estoy en mi propia habitación con la mujer rubia pero sé que es un sueño y me pregunto por qué los sueños siempre cometen el mismo error, saber que estamos soñando. Por la mañana repaso el material onírico y concluyo que si no hubiera sido por el primer relato de Lessing no hubiera soñado con la mujer de la malla. El relato se titula Las abuelas y es un complicado cuadro de relaciones peligrosas con fondo de mar, playa y reposeras. El narrador es displicente. No hay palabras para conmover ni agitar ánimos. Sólo muestra los hechos como una película sin diálogos. Pienso en la neutralidad del narrador, obviamente, al servicio de cierto efecto en el lector, el despojo de los adjetivos y de pasajes que explicitan situaciones de sentimientos cargados.


El segundo relato Victoria y los Staveney no me deparó ningún sueño y el narrador no se muestra tan eficaz con las palabras como en el 1º relato. Una niña negra de clase trabajadora pasa una noche en la casa de una familia burguesa progresista en Londres. Esa jornada de la infancia quedará tan grabada en su mente que toda una vida y la prolongación que puede tener un ser humano de la misma queda prendado de la familia Staveney. Relato de comparación podría decirse, o de exposición de las diferencias.
El tercer relato es casi borgeano. Al estilo El informe de Brodie o la Lotería de Babilonia. No se puede decir que el narrador huya de los efectos, es más, si trazamos un parangón con el cine, el relato El motivo parece una película de época. La historia sucede en un mundo inventado, sus reyes, ejércitos y brujos. Por ahora, el cuento que menos me agrada.

Pero me falta leer el último relato cuyo título es Un hijo del amor.

Quedé sorprendido. No porque dude de los premios Nobel ni de la calidad de Lessing sino de mis gustos.Ahora puedo decir que la colección Emecé grandes novelistas que estuvo en boga por los años 70 no estaba tan mala, de esa misma colección leí de Cheever Suburbio, traducción de Bullet Park.
Hay buenos rescates en el subsuelo de la biblioteca pública.





11 comentarios:

María dijo...

Leyendole una se da cuenta de qu hay que tener cuidado con lo que se lee, porque quizá luego te sueñes. Puede ser como ese primer sueño que tuvo o no...y ahí estariamos en un grave problema. Porque ya que se sueña...que al menos sea agradable.
Este libro de Lessing no lo tengo, pero me lo han recomendado mucho. En casa están: el cuaderno dorado y Made in England...tengo muchas ganas de hincarles el diente.
Comencé el cuaderno dorado, pero no me cautivó al principio y lo dejé. Pero tengo que darle otra opostunidad.
Saludos!!!

marichuy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
marichuy dijo...

Mario

Sentimientos encontrados con Doña Doris, yo leí "El sueño más dulce" y usted perdonará, pero no me gustó. Pero de este que comentas, "El cuaderno dorado", así como Marina, yo también he escuchado y leído buenos comentarios. No sé, quizá deba borrar mi anterior impresión.

Sobre los Nobel de Literatura, pasa como en todo: a veces atinan y otras de plano no; creo que en ocasiones más que premiar la obra en conjunto de un escritor, premian su persistencia.

(en cuanto a los Nobel de la Paz, uno llega a preguntarse si el que lo otorgó estaba bajo la influencia de alguna substancia psicotrópica cuando tomó esa decisión... nomás mire el Premio Nobel de la Paz a Obama, jeje).

Saludos

ericz dijo...

Voy por la página 600 de El cuaderno dorado, y recomiendo empezar con Lessing con alguna otra, especialmente La buena terrorista.

e. r. dijo...

Hola, Mario!
La colección de emecé grandes novelistas es indudablemente buenísima. Y hay también otra: GOyanarte, las ediciones chiquitas. Joyas tiene editadas, autores que quizá ahora no se recuerden pero que valen demasiado la pena leer.
Che, espero que hayas ido al lanzamiento así contás cómo fue!
Doris sigue esperando en algún estante con su buena terrorista...
tiene cara agraciada, de todas maneras, con quizá algo de margaret thatcher...
saludos

R. dijo...

¡Hola Mario!

Justamente a raíz del Nobel, de Doris Lessing me compré y leí 3 libros, más o menos cómodos, en Punto de Lectura: El cuaderno dorado, La buena terrorista y El quinto hijo. El segundo me gustó bastante, aunque para nada me identificara con sus protagonistas. El último simplemente se deja de leer. Su novela más afamada terminó sobrepasándome, pero vale la pena sumergirse en sus páginas. Luego vendrían dos títulos más, pero para el olvido.

Te cuento que de una mesa de saldos me llevé -y estoy leyendo- El rufián moldavo, de Edgardo Cozarinsky, compatriota tuyo. A ver cómo me va.

Saludos,
R.

julio e. dijo...

mario le escribo solo con la intencion de que pase por mi blog a compartir algunos comentarios. hemos coincidido en lo de leox y leerlo me ha animado a realizar tal invitacion.lo espero y acepto el riesgo de escuchar sus juicios. saludos

oesido dijo...

Hola Mario, segundo post en que me abres los ojos a gente con la que no había coincidido. De Fogwill no sabía ni su existencia. De Lessing, desconfiaba. R no anima mucho, en su comentario anterior. Estoy a medias con Bioy Casares del que leí tus post. Me cuestan las circunvalaciones mentales que frecuentan los de tu tierra.... Mi mente es más plana. Un saludo.

Teresa dijo...

Es una escritora interesante pero no fácil de leer.
Yo me leí La Grieta, una muy interesante historia.
Un saludo
Teresa

Andromeda dijo...

Leí El cuaderno dorado con algo de esfuerzo (por lo largo) pero de un tirón, y debo reconocer que me quedé con una grata impresión sobre la autora.
He pensado en continuar leyendo obras suyas pero hasta ahora no he comprado nada más.
Me queda claro que debo ir en busca de Las abuelas; con la descripción que haces más el elemento onírico se antoja incursionar en sus páginas de inmediato.
Bueno, yo espero no soñar precisamente con una rubia... ji ji
¡Un saludo!!

mario skan dijo...

Hola María tiene razón con respecto a la verosimilitud en los sueños, hay que soñar sin tapujos, ja. El cuarto cuento del libro de Lessing no me cautivó, pero puedo decir que algo de
Lessing, para comenzar disfruté. saludos

Marichuy: si los nobel de paz son iguales a los de literatura entonces es el antipremio, un chasco. Obama digno de un nobel? otro chiste. Bueno, la pregunta es si Oboma recibe un nobel entonces qué es un nobel. saludos

Hola Ericz, puede ser la que la buena terrorista esté publicada en emecé grandes novelistas? ya son varios que pintan esa novela como la mejor. saludos

Hola e.r cuentote que no pude ir al lanzamiento de tu coetáneo por razones de org fliar, de igual modo ahora sé que hay un colectivo cerca, no?
Doris tiene fotos de su juventud muy agraciadas.saludos

R: los premio nobel tienen su onda si no se los conoce, por ejemplo Herta M, qué escribirá, cómo la traducirán, y toda esas preguntas. Leíste un buen número de libro de Doris.saludos

Hola Julio, seguro que visitaré tu blog, soy asiduo navegante de la web y con invitación mucho mejor. saludos

Oesido: algo de razón tienes con respecto a la complejidad o rareza de algunas escritores argentinos. Algunos parecen competir quién es el más loquillo. Por eso Bioy es un grande, escribe sin grandes artificios y sus obras son geniales. saludos

Teresa: creo que todavía me falta mucho por conocer de Lessing. Del libro Las abuelas me entusiasmaron los dos primeros relatos, los siguientes... la dejé inconclusos, saludos

Andrómeda: cuando se habla de amor a 1º vista ceo que hablan de la impresión y eso es lo que me sucedió con Lessing, me causó una buena impresión y fue ese elemento el que luego me hizo soñar, dos puntos más para la escritora inglesa. Saludos

De un paseo por los blogs

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