martes, 12 de enero de 2010

La guerra del cerdo


Con Diario de la guerra del cerdo, Bioy Casares nos entrega su cuarta novela. Tiene en común con El sueño de los héroes:Buenos Aires . El narrador nos muestra un itinerario de la ciudad amplio y un ambiente cotidiano simple: una casa de pensión estilo chorizo, con un pasillo largo y los baños al fondo donde se puede encontrar una piletas de cemento para lavar la ropa y los cuartos a los costados.

El argumento de la novela es claro: los viejos de la ciudad están siendo atacados, asesinados y hasta utilizan el secuestro para redituar. Es una guerra denominada la guerra contra el cerdo (¿ y por qué no chancho? se pregunta por ahí en la novela. También le ponen otro mote, búho )
Los agresores son los jóvenes. No hay una explicación clara del motivo.
La cotidianeidad de los "viejos" es casi una postal porteña: café, charla y truco. De pronto ésta se ve interrumpida por sucesos violentos: ataques a viejos en medio de la calle por patotas que esgrimen palos y fierros y la cancha de fútbol no es una excepción, una horda de jóvenes pisotean a un viejo. El ambiente se enrarece en el círculo de amigos, ahora ellos pueden morir asesinados por la turba joven.

La guerra del cerdo es narrada a través de las vivencias de Isidoro Vidal, habitante de una pensión junto a su hijo:Isidorito. Padre e hijo tienen un extraño vínculo en este ambiente beligerante.
Pero la guerra no ocupa en centro de la narración sino que asoma, de vez en vez, entre la historia de Vidal, que no se tiene por viejo aunque por momentos duda, por una parte su hijo y los ataques que recibe en la calle lo marca como posible víctima sin embargo el amor de una muchacha le pondrá enfrente un dilema.

Vidal es un héroe de aventuras. No tiene un caballo ni vehículo, no se desplaza en elefante ni a camello, su andar es a pie y hasta puede estar sin probar bocado dos días. No saca de un morral de cuero galletas ni mastica carne seca sentado en la tierra. Aunque si tuviera que recurrir a la yesca para encender fuego lo haría. Prepara mate y mastica pan, a veces recurre a una barra de chocolate. Se mueve por una ciudad que aparente ser la misma de siempre, recorre calles, cementerios, bares, hospitales, talleres mecánicos ( verdaderos centros sociales ). Camina bajo la lluvia con temor a enfermarse.

Hay un aspecto de la escritura de Bioy que me fascina: su manera de narrar, de utilizar las palabras y armar las oraciones, cito:"Aprovechó para afeitarse, el agua que sobró de los mates. Con aplicada lentitud..." cap. XLVIII, pag. 215.


No sé si esta historia es una parábola o un sueño al que hay que interpretar. Es un gran libro de aventuras donde se hallan reflexiones acerca del heroísmo, la vejez y el amor entre otro tópicos.
Buena lectura de verano...otoño, invierno y primavera.


7 comentarios:

marichuy dijo...

Mario

Desde el título, suena magnífico.

Ese hombre, Vidal, sí que parece un héroe en el más amplio sentido del término… incluido el fantástico: casi que vive del aire.

Se antoja leer a este Bioy de aventuras.

(desde que leí el comment de Ever diciendo que cómo era posible que toda la gloria se la llevara Borges y nada le quedara a Bioy Casares, no me he podido quitar de la cabeza esa idea).

Saludos

Strika dijo...

Hola, Mario:

Gracias por las reseñas. Bioy es un autor que tengo pendiente de profundizar. Sólo leí La invención de Morel que me pareció estupenda. Desde entonces, tengo ganas de leer más de él, así que buscaré este par de libros que recomiendas.

Un saludo y espero que el 2010 te esté pintando muy bien.

Juan Olmedo dijo...

Hola, he leído esta novela hace unos meses, es interesante, me ha situado en un mundo que no conocía y me permitió imaginarlo. La fragilidad y debilidad del viejo. El atropello del joven. Por lo pronto, sigo cuestionandome quienes eran los cerdos.

Un abrazo. Exelente reseña.

María dijo...

Mario, magnifica descripción del libro...me ha hecho recordar la "guerra" encubierta en la que vivimos...y como nos vamos deshaciendo de las personas más mayores, más viejas, con mayor experiencia...como la lentitud no tiene lugar en este mundo. La belleza por lo cotidiano...

No he leido nada de Bioy, como ya sabe,...pero estoy muy tentada a hacerlo.
Saludos!!

mario skan dijo...

Marichuy: el título es bastante particular ya que si hay un diario éste lo escribe un narrador que no es el cerdo, artilugios literarios. El libro es muy bueno. y en cuanto a la gloria que se llevo Borges creo que el tiempo le dará a Bioy su lugar.

Strika:pues si, no dejes de leer a este excelente escritor y formarte un gran opinión.Su lectura es amena y quedas con gusto a saber más de ese mundo.

Juan:injustamente llaman cerdo a los viejos pero si no es así el mote le quedaría de perlas a los atropellados jóvenes. Un librazo.
Bueno verte por acá.

María:me pasó que al estar leyendo la historia trazaba paralelos con la realidad actual que tenía varias similitudes. Esta novela fue escrita entre el 62 y el 68, el mundo giraba convulsionado.


saludos a todos

Andromeda dijo...

Hola, Mario, estoy segura de que esta novela me va a encantar: aventuras y misterio, vida cotidiana...
Como dices, esa ciudad aparenta ser la mismo, pero sus motores internos han cambiado. ¡Espero conseguirla!
saludos.

mario skan dijo...

Hola Andrómeda: todo lo escrito por Bioy es plausible de deleite.
Un gran inventor de mundos fantásticos.
saludos

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