domingo, 22 de noviembre de 2009

La casa de los conejos


La casa de los conejos. Laura Alcoba.Traducción: Leopoldo Brizuela. Editorial Edhasa. 134 páginas de letra generosa y capítulos cortos que ayudan a la lectura rápida y envolvente de la historia de una niña que vive en la clandestinidad con un grupo de Montoneros que imprimen Evita Montonera, en una imprenta de la ciudad de La Plata en los años del proceso.

Porque la memoria de un niño es esencialmente fotográfica, el libro se compone de breves instantáneas que van desde la visita a la cárcel, el requisamiento por parte de la mujer policía a la abuela de grandes tetas blancas, el mecanismo ingenioso montado, llamado embute, para ocultar la imprenta desde donde se cocina el periódico Evita Montonera, la carta robada de Poe traducida por Baudelaire , la vecina rubia muy linda y sus zapatos de tacón, los conejos de ojos escarlata, los infaltables episodios escolares y el silencio, muchos episodios sobre el silencio y la negación.

En la novela de Figueras, Kamchatka, huir, callar y ocultar eran las reglas básicas para sobrevivir y el llamado de alerta "Zafarrancho de guerra" era la luz verde para desmontar una vida provisoria y armar otra , en una casa sin objetos propios y sin historias personales.

La vida de Laura ( la narradora de La casa de los conejos), la niña de 7 años, transcurre en un ambiente similar pero con indicios de una guerra en la que sólo unos pocos tienen armas y la mayoría de la gente: del barrio, la escuela, no sabe que existe o no lo quiere decir. Cada compañero que llega a la casa de los conejos trae siempre un comentario desalentador de asesinatos en la calle o de secuestros callejeros. ¿En qué momento llegarán a la casa?

En la página 90 detuve la lectura y comencé a leer del final para atrás. Había algo en la trama que no me ayudaba a avanzar. Aplico varias veces este método y me da buenos resultados. Los últimos capítulos son los más esclarecedores y emotivos de la historia, pero esto lo decide cada lector, es sólo uno opinión.


Buscando información en la WEB di con un reportaje a la escritora muy singular. Ella apunta, en un momento, que la historia despertó varios recuerdos y creo que ese es el elemento principal de este libro: despertador de historias.


14 comentarios:

Andromeda dijo...

Hola, Mario.
La trama de esta obra es muy atrayente, sin duda. Curioso método de ir hacia atrás, algún día lo voy a aplicar.
No conocía a esta escritora, y eso que con frecuencia navego por Edhasa.
Voy a leer el reportaje, gracias.
¡Un saludo!

Ojaral dijo...

Mi viejo tiene la misma manía de leer para atrás, pero con el diario. Lo suyo con los libros es ejemplar, don Mario. Pocas veces (nunca) supe de alguien menos solemne con los libros. Desacralizar el fetiche cultural no es poco mérito, le aseguro. Mis respetos por eso, entre otras cosas.
Saludos!

Anónimo dijo...

Mario, como me interesa todo esa literatura que nos habla de lo que pasó en Argentina en aquellos años terribles.
No sé si lo encontraré en España, pero me lo apunto por si acaso.
Un saludo
Teresa

Carolina dijo...

Hola, Mario, no sabía que a esos años de Videla le llaman "el proceso". Suelen gustarme esas historias en las que se narran con recuerdos de la infancia o de la juventud momentos puntuales de la vida y del acontecer socio-político de un lugar o país. Hace unos meses vi "La edad de la peseta", una película cubana narrada por un niño. La historia se ubica unos pocos meses antes de la irrupción de Castro, y termina cuando el niño se va junto a su madre y padrastro a EEUU. Pudo haber sido una buena historia, pero tiene numerosas fallas. En fin, lo que quería decirte es que me gustó tu nota y me atrajo la novela. Ah, en cuanto a tu método de adelantarte para volver atrás nunca lo he hecho, pero ahora me has dado un dato.
Saludos

marichuy dijo...

Mario

Esta historia me suena cálida y grata, casi familiar. Será que las estrategias de las guerras, el activismo en la clandestinidad se parecen. Y lo más interesante, creo, es la mirada infantil, siempre libre de cualquier sesgo, que los adultos, es razón de nuestras filias y fobias socio-políticas, difícilmente podemos evitar.

Ya que tú has revelado tu secreto, me animo: yo suelo hacerlo mismo cuando la lectura es cansada. Y con el periódico, casi como el papá de Ojaral, voy de atrás para adelante; primero leo la Sección Cultural (la más grata) y hasta el último las notas de sociedad y política, casi siempre ingratas

Saludos

María dijo...

Mario, alguna que otra vez, confieso que he curioseado el final del libro, cuando sentía que no podía más...había algo (quizá yo misma), que me impedia avanzar...
Me llama la atención eso de "despertar historias".
Saludos!! Tengo lecturas atrasadas de su blog...voy a remediarlo de inmediato

e. r. dijo...

Hola, Mario!
Es lindo el título del libro. Y la historia, una especie de ana frank argentina.
Eso de leer para atrás, es buenísimo. El primero que leí así fue Los hijos del Limo, de OCtavio Paz, libro que llegó justo después de una lectura de instrucciones para subir una escalera de cortázar. ¿Cómo no seguir el impulso? Hay que decir, sin embargo, que varios libros han ido a parar por ahí luego de leer el final y un poco más, por ser pésimos.
La mayoría de los libros los leo por la mitad: 30, 40 páginas, y quedan por ahí; alguna vez, con suerte, leo el comienzo o el final, normalmente no.
Te mando un abrazo!
Saludos

mario skan dijo...

Andrómeda:cuando la trama es lineal el método de ir de atrás para adelante no tiene dificultades, es una buena historia.

Ojaral:está bueno que el final de la obra se de en la mitad del libro, es como cerrar dos postigos, además lo que uno leyó también genera hipótesis que pueden corroborarse con sólo pispear.

Teresa: se publicó primero en España con una gran campaña de marketing, creo que se trata de un libro hallable.

Carolina:proceso de reorganización nacional, ese es el nombre justo.Una etapa de mierda. Hay una película argentina que se llama Kamchatka que trata sobre este tema desde la visión de un niño. Es muy buena.

Marichuy: los niños no aplican filtros a sus recuerdo son directos, un cross a la mandíbula ( dice Onetti )los recuerdos infantiles son tan nítidos que parecen fantasmas hinchaguindas.


María: hay libros que despiertan recuerdos o te transportan a otros lugares. El de la casa de los conejos me volvió a la infancia.

er:me pasa muy seguido, de leer hasta la mitad. el otro día me lo apuntaba leox en un comentario. de igual manera creo que al leer las 40 o 50 paginas, es un tratamiento de estirpación del alma del texto, si no se deja atrapar, lo hará en las páginas finales. la lectura es toda una conquista.
abrazo


saludos a todos y gracias por pasar

mario skan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carolina dijo...

Sí, he visto Kamchatka, la protagonizan Ricardo Darín y Cecilia Roth, me gusta.
Saludos.

Anónimo dijo...

Mario, lo voy a buscar, el tema me interesa mucho. Yo viví en tu país desde el año 80 al 82 y esa etapa final de los militares y la guerra de las Malvinas las viví apasionadamente.
La película la ví y me transmitió ese miedo insufrible de la gente que se siente perseguida.
Veo mucho cine argentino y me gusta
Un saludo
Teresa

taparoja dijo...

buen título!
atrás para leer.
beso

Richard dijo...

¡Hola Mario! Me interesa el tema de este libro (de hecho, tengo dos o tres libros de no ficción sobre los montoneros pendientes)...y, por supuesto, también lo de leer para atrás. Pero, ¿cómo lo leerías un libro en árabe o hebreo con este método tuyo? ¿Hacia el final? ¡Un saludo!

mario skan dijo...

Richard: el problema de leer para atrás es que a veces hay un mensaje de otro plano, como diabólico, ja. Como se dice en el campo: esto es cosa de mandinga, che.

Teresa: no sabía que habías vivido en Argentina en el 82, una época que recuerdo lejana y con trenes, radares y soldados.

taparoja:situación inicial/medio/situación final. probar al revés.

Carolina: últimamente me gusta el cine argentino pero hace mucho que no miro.

saludos a todos

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