viernes, 21 de agosto de 2009

El aspecto del libro



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El libro está forrado en tela, tiene más de quinientas páginas y le falta la cubierta, se la saqué para que no siga rompiéndose por la fricción que sufre en la mochila o sobre la mesa del estudio. El libro objeto es colorado y áspero al tacto, no tiene ilustración alguna. Lleva el nombre en el lomo: la guerra del fin del mundo, Mario Vargas Llosa, en letras blancas.
De papel satinado es la cubierta, en el frente, la imagen de un tipo con pinta de hippie: túnica, sandalias, aspecto hirsuto. Lleva bastón. En la contratapa: una reseña. Lo primero que se raja en este tipo de adornos es la solapa ya que algunos piensan que el verdadero motivo de su existencia es señalar páginas y no es así. Usualmente la solapa delantera lleva impresa la foto del autor y una breve biografía. La otra puede variar de acuerdo a la editorial. Si se trata de una colección, se nombran algunos títulos pertenecientes a la misma, de lo contrario, puede figurar: obra completa del autor o fragmentos de artículos de prensa que elogian la obra.
Los libros deteriorados transmiten al lector su condición de ultimados. A nadie le gusta leer un libro deshojado. Prefieren la pantalla de la PC o la hoja de una fotocopia a tener que sostener las páginas de un libro desarmado. De esto no me puedo quejar, el libro de Vargas Llosa posee una encuadernación impecable. La costura es invisible, la letra en su justa medida, el papel de tono mate de buen gramaje invita a ser pasado hacia delante sin necesidad de humedecer la yema de los dedos y caer víctima del veneno de un cura abochornado por la modernidad.
Curiosidad.....

Toda esta indagación sin sentido me llevó a pensar que el libro que uno lee, no sólo con la vista, sino también con las manos, el olfato y lo que inexorablemente se pone en juego al abrir los postigos de un libro es diverso y se ancla en el ideal que se fue construyendo con las buenas encuadernaciones y su contenido. Me dirijo por buena vía.

15 comentarios:

Andromeda dijo...

Buenísima entrada, Mariano; tu descripción refleja la maravilla del libro como tal, tema tan vigente ahora que los e-books proliferan.
Leamos también con el tacto y con el olfato (todo lo que podamos).

¡Un saludo!

e. r. dijo...

Hola, Mariano!
Efectivamente la encuadernación es impecable. Solo espero que disfrutes de su contenido tanto como lo disfruté yo. Me acuerdo que en las últimas 50 páginas paré y empecé a releer el libro, pues no quería que termine. O conselheiro es genial. Me acuerdo todavía del comienzo: Era tan flaco que parecía siempre de perfil... El libro este lo leí en una edición de Alfaguara, que tenía como tapa una marcha del MST. Vargas es un genio, en este libro al menos.
Saludos

marichuy dijo...

Mariano

Se nota que tú amas y conoces bien los libros; podrías describirlo igual con los ojos cerrados, dejando que el tacto fuera "tus ojos"

No sé porqué, pero me hiciste recordar a Jorge (el bibliotecario ciego de "El nombre dela rosa")

Me gustan los libros viejos, encuadernados en pasta dura de preferencia tela, papel grueso algo amarillento y con olor a añejamiento. Manías mías; el libro como fetiche.

"La guerra del fin del mundo", es quizá mi libro favorito de Vargas Llosa. Qué cosa más impresionante de historia (el tipo no es santo de mi devoción, debo admitirlo; pero como escritor, uff).

Me encantó el post

Un abrazo

Richard dijo...

Hola Mariano: ¡Qué buen post, como siempre! En cuanto a las estadísticas, mi copia de este libro llegó hace un par de semanas en una edición de Punto de Lectura de más de 900 páginas (mi biblioteca tenía otra copia, pero era tan "gastada" que decidí comprar el libro en línea). ¡Un saludo!

taparoja dijo...

objeto fetiche!

Ojaral dijo...

Llega un punto en que uno empieza a confundir su amor por la lectura con el amor por los libros. Y surge ese encantamiento con el objeto que es la razón de ser de los diseñadores y expertos en marketing. Incluso uno puede clasificar un libro según la encuadernación o el diseño de tapa, para no hablar del sello editorial. Y la verdad que corre riesgos de equivocarse. Pero bueno, lo que quería decir es que comparto ese fetichismo tuyo, que amo ciertas ediciones, épocas determinadas de algunos sellos, ciertas tipografías, ciertos olores ácidos de papeles en proceso de disolución. En fin, linda entrada, sí.
No leí el libro ese del que hablás. Es el que está basado en Los Sertones, de Euclides da Cunha? Por lo que dice Ever del Conselheiro creo que sí. Es una historia fascinante contada por Da Cunha, supongo que también por Bar Gayosa (una variación gastronómica de origen materno, completamente involuntaria, je)
Saludos!

Gww dijo...

Muy buena entrada, muchas veces recuerdo más el olor de algunos libros que su contenido.

Por cierto, creo que es mi novela preferida de Vargas Llosa (sé que no es la mejor pero es la que más me gusta), así que espero ver pronto un comentario.

Un abrazo.

María dijo...

Vargas Llosa, nunca he tenido mucho interés en este autor...quizá deba darle una oportunidad.
Preciosa entrada...mezcla entre el libro, como libro en sí, y como dice andromeda, no sólo leemos con la vista, también con el tacto y olfato.

Por cierto, allá por la ciudad milenaria de Istanbul, encontré un libro en turco de Thomas Bernhard. No le habría visto, sí días antes, no hubiese escrito sobre él. Curioso.
Saludos!!!

R. dijo...

Hola Mariano!

Parece que se nos viene tu reseña de La guerra del fin del mundo (es esta la foto de la portada del libro que estás leyendo?). Por ese motivo decidí buscar mi ejemplar de esa genial novela de Vargas Llosa: Es de la colección Literatura Contemporánea de la editorial Seix Barral. Impresa en 1985. Edición austera, pero legibles sus 528 páginas gomadas. Huele maravillosamente a libro guardado.

Saludos,
R.

mariano skan dijo...

Andrómeda: recuerdo mucho los libros que leí con fiebre y las lecturas que me aportaron más del exterior que del propio texto. Extraño.

e.r: Vargas en un genio pero un hijo de puta-dijo la profe de literatura- coincido con ella. Del mismo autor, me reí mucho con Pantaleón.


Marichuy: si Jorge, el bibliotecario ciego, un viejo choto, que envenenaba a los demás por curiosos. A él hago referencia. Dije choto porque era muy egoista. Esa novela,El nombre de la rosa, qué novela no?genial

Richard: Recientemente, en argentina, un diario acaba de publicar las obras completas de Vargas Llosa. Sacó un buen ejemplar de La guerra...con el sunto del post estuve indagando por la portada, hay varias y diferentes.

Taparoja:sipi, como la comida, el libro me entra por los ojos o al menos así es más fácil.

Ojaral:es verdad, como escribió Ever es un post: yo soy hincha de Mondadori. A mi en cambio me gusta anagrama, lo que no significa que las otras editoriales sean una cosa menor.En casa hay muchos libros de Seix Barral, tengo a Saer, Puig, castillo, Gelman, mire que curioso, hasta un Borges. También hay mucho Sudamericana, sobre todo Cotázar... en fin, los libros.

GWW: hola, me tomé el atrevimiento de enlazarlo.
Hasta ahora, mi libro preferido de VG es La tía Julia y el escribidor, pero no sé... puedo cambiar de opinión.

María: que bueno María tu viaje y toda la carga de imágenes y recuerdos que trendrás contigo.
Dale una oportunidad a Vargas Llosa, es un grosso, escribe muy bien.

Hola R: no tengo scaner, ya voy a subir la foto de la cubierta, es una edición del Círculo de Lectores del año 83.
Estoy leyéndola. La estructura de la novela es bastante compleja, eso es lo bueno de VG. No usa un molde para narrar sus historias. Totalmente diferente a La casa verde, o a Quién mató a Palomino..? o Pantaleón... El VG viejo es el que puso monocorde. Bueno, es un tema largo...

saludos a todos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Mariano:
Me ha encantado esta entrada (casi cuento). Ese detalle de encuestar a la gente y sus respuestas no se me habría ocurrido jamás, pero es tan significativo y revelador como estimulante para la imaginación. Y es cierto, odio leer las fotocopias, tanto que las encuaderno. Y odio las páginas sueltas de un libro, tanto que los reparo (incluso los de las bibliotecas públicas).
Un saludo!

Leox dijo...

Yo recuerdo y me gustan los libro de tapas rojas de aguilar.
Los libros Tor de grandes clásicos también , me gustan muchos , desde la tapa a las ilustraciones interiores.
Los libros que también , son muy buenos son los seix barral , de tapas blancas.
Ahora la pregunta es ¿Aguantaran el paso de los años , las encuadernaciones de los compactos anagramas?
saludos

mariano skan dijo...

Interrogante particular el asunto anagrama. creo que tiene una respuesta posible. si lees una sola vez el ejemplar anagrama puede que aguante un tiempo. ahora si lo felpeás mal, no dura nada.tengo en casa puig en seix barral con fotos de chicas holliwodenses y saer en el mismo sello con cuadros de Juan pablo renzi
saludos leox


te cuento lluis que busqué por cielo y tierra la novela de onetti "la vida breve" y cuando la encontré en una edición de sudamericana, era tan chiquita la letra y tan corto el tiempo que decidí fotocopiarla y agrandar la letra al mismo tiempo. pero no me gusta leer de troquelados. el ejemplar está ahí, esperando por decidirme, no me gustan las fotocopias.
saludos

Katrina Van Dassos dijo...

Ohhhh, me has tocado la fibra. Ya sabes el amor que profeso por los libros... te dejo un par de imágenes con mis aportaciones al mundo de la encuadernación:
http://photos-g.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc1/hs134.snc1/5732_256206890127_664100127_8571094_4029464_n.jpg

http://photos-h.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc1/hs134.snc1/5732_256206900127_664100127_8571095_3346032_n.jpg


Besos!

mariano skan dijo...

Muy buenos motivos. Libros tooneados, con tapas psico y Jimmy H por ahí? o vi cualquiera.
Qué laburo no? Me vendría bien un curso de encuadernaciín. Tengo varios libros deshojados.
saludos

De un paseo por los blogs

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