martes, 7 de julio de 2009


Al costado de la ruta 22 hay un eucalipto grande como un monstruo melenudo al que se le caen los dientes que nosotros utilizábamos, en la niñez, para jugar a la payana con cinco trompitos parejos. El árbol enorme se deshilacha como una tela barata y las cáscaras de su tronco tienen barba. Hay varios tipos de eucaliptos pero el que está en la ruta tiene de alto 25 metros y no exagero. Su tronco no es el de una secuoya sin embargo reina en la zona. En el patio de casa hay un abedul de hojas caducas que en invierno parece un clow raquítico, tiene vainas en las puntas de las ramas y de su tronco blanco se puede tironear una especie de papiro, es curioso.
La diferencia entre un árbol y el otro lo da su ubicación.
Refugio de zorzales y pechos colorados es el abedul.
Techo contra la lluvia y el sol : el eucalipto, bondadoso en su extensión.
Cuando voy camino a la parada del Ko-Ko, por el costado de la ruta, lo veo erguido entre un olmo y un sauce, y doy fe de la forma distinguida de su copa con respecto a la de sus pares vecinos, tiene caballera de mujer pero es fundamentalmente viril. Pienso que a Conti le debe haber pasado lo mismo con su álamo Carolina, encontrar tanto sentido, hallar el universo de pájaros y recuerdos, esos otros pájaros. Salvando diferencias no? Pero no pude dejar de pensar en su álamo mientras sopesaba las bondades del eucalipto. Otro tipo conocido que hablaba desde lo alto de un árbol es Forrest Gump, o el mismísimo Cósimo del barón rampante,también están los primeros hombres de Antes de Adán, lo novela breve de Jack London .
No busco más pero nombro la conferencia de árboles en el señor de los Anillos.

A veces la escritura de un post se dispara como un caballo desbocado porque de lo que iba a escribir en esta entrada era sobre la música folk, mi amiga Luisa cantante y los libros que me enseñaron algo para poder conversar con ella sobre temas allende al folk. Pero terminé escribiendo sobre el eucalipto que a diario veo en la parada, mi abedul blanco del patio trasero y el álamo Carolina de Conti.

PD: buscando una imagen de eucalipto en google encuentro un enlace a un libro que se llama Bajo el eucalipto, es decir, nada hay nuevo debajo de los árboles.

13 comentarios:

Carolina dijo...

Hola, Mariano, me encanta tu desorden. Entras a escribir sobre enanos y terminas escribiendo sobre estrellas fugaces o algo así :)

Andromeda dijo...

Te salen muy bien esos desvíos, Mariano, con tus descripciones me acabas de transportar a ciertos árboles y escenas pintorescas de mi niñez. :)

¡Un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Mariano:
Son curiosas estas serendipias, casualidades o azares, como se les quiera llamar. Ayer pasaba junto al "remozado" parque en el que jugaba de niño, y pensaba dónde habrían ido a parar esos eucaliptos que me fascinaban, altos... como secoyas, como dices.
Algún funcionario los debió considerar prescindibles, seguro.
Hoy me los evocas más literariamente, y casi percibo el olor que desprendían...
Un saludo!

mariano skan dijo...

Carolina:me gustaría encauzarme un poco pero siempre me voy para el lado de los tomates.

Andrómeda:cierto, los árboles se ven más inmensos desde la niñez, ciertos olores y texturas son imborrables.

Lluís:hace poco se declaró árbol histórico a un eucalipto altísimo que se eleva en una esquina alejada del centro urbano de mi ciudad, supongo que se salvó de la tala municipal por no interferir ningún negocio.

saludos a los tres.

Ojaral dijo...

Qué lindos los árboles. El eucalipto no es lo que se dice uno de los más nobles, pero tienen su encanto. Sobre todo cuando uno piensa en esos bosquecitos que abundaban en las estaciones de ferrocarril antes del desguace. Proliferó en Argentina, por su crecimiento rápido y porque se lo usa para secar zonas pantanosas. Pero también se desgaja fácil y es un peligro los días de tormenta. Del abedul no digo más que era uno de los árboles preferidos de Nabókov, porque le recordaba la patria perdida. Lo saludo desde acá, don Mariano, con la admiración de siempre.

e. r. dijo...

Hola, mariano
hay un encanto en los árboles que probablemente fue el causante de que te desvíes. cómo no dejarte arrastrar por barbudo de 25 metros, verdad? son las escaleras al cielo que están en todas partes.
me gusta mucho ese desvío que hacés, ese dejarte atrapar por un árbol, por ejemplo. pocos se dejan atrapar por un árbol, por eso hay pocos bloggers buenos.
un gusto leerte.
saludos

emmaysushermanas dijo...

y desvíese nomás, Mariano! Se le ramificó el post y la verdad le quedó muy bien. Si hasta me dieron ganas de salir de esta ciudad por un ratito y ver un árbol en serio.
Saludos!

mariano skan dijo...

Ojaral: es verdad que están en las estaciones inglesas con la infaltable casita de techo colorado de tejas. No conocía las virtudes del eucalipto. cha gracias.

El asunto e.r es que los árboles y los pájaros siempre rondan mi patio, en la calle no se los ve mucho porque les tiran piedras.El fallaje suena como las olas cuando las mueve el viento, eso siempre me resulto raro.

emmaysushermanas:tienen razón, los árboles copados están en las afueras de la ciudad, en medio de la chacra, del baldío o cerca del canal.

saludos a los tres

taparoja dijo...

el otro día alguién también nombró a la ¨payana¨. nostalgias marianoskan!

marichuy dijo...

Mariano

Nada como romper la rigidez y qué mejor que hablando de árboles ensoñadores. Me gustan los eucaliptos. Un eucalipto de 25 metros? Wow Jamás he visto uno así.

Saludos

mariano skan dijo...

taparoja: como un tango todo el tiempo estoy, recordando.

Marichuy: la verdad que no sé cuánto mide un eucalipto pero se parece a un edificio de 10 pisos, mas o menos, y sobresale de todo.

saludos a las dos

María dijo...

Los árboles en general me parecen una maravilla. Cuando hice el Camino de Santiago, me la vista y el olfato de Eucaliptos. Dicen que luego la tierra se vuelve dura para plantar otras cosas...¿será cierto o me engañaron? Tenía diecisiete años cuando hice mi primera incursión mochilera andando por aquellas sendas ancestrales.
A mí me habría encantado presenciar la conferencia de árboles del Señor de los Anillos.
Una entrada fabulosa, como es habitual.
Saludos!!

mariano skan dijo...

Qué bueno María, recordar el camino de Santiago asociado al aroma del eucalipto. Tengo entendido que el eucalipto tiene varias propiedades, en gral todos los árboles y arbustos. Recuerdo al herbolario de El nombre de la rosa.

saludos

De un paseo por los blogs

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