jueves, 30 de abril de 2009

Historia con tríptico en el 77


En el año 1977, a la salida de un supermarket, un grupo de testigos de Jehova nos entregó a mi mamá y mis hermanos un folleto acerca de la visión del mundo que sostenían con predicciones........En realidad era un folleto colorido donde prevalecían los colores cálidos . En el folleto se podía observar un paisaje llamativamente armónico, animales feroces convivían con humanos, es más, recuerdo a la figura de un niño acariciando a un león. De esa experiencia con el tríptico, mi hermana inventó una serie de relatos que contó a lo largo de mi infancia.


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Cuando mi hermana estaba de buen humor solía contarnos historias inventadas en el momento. Recuerdo una en particular que tituló el oso que comía demasiado, ahora que soy grande pienso que toda esa imaginería de animales se la debemos a la televisión y a los libros infantiles. Dice :en un bosque alejado de todo pueblo vivían muchas clases de animales. Había halcones, lobos, leones y osos. Se trataba de un bosque peligroso y muy frío. Durante la noche nevaba, los arboles se cubrían de una manta blanca pero durante el día el sol potente derretía la nieve que alimentaba un arroyo cristalino y particularmente ruidoso porque corría entre guijarros y cada una de esas piezas le daba una sonoridad diferente. El oso vivía en una cueva
debajo de un cerro, cada mañana, al salir corría un ramaje que la ocultaba. Adentro no había gran cosa. Todos sabemos que los osos son indiferentes a los lujos de los hombres, así que en un rincón, como supremo confort tenía un lecho de paja y algunos frutos secos que recogía del suelo en sus caminatas en busca de salmones, su alimento preferido. Si tuviéramos que compararlo para entender la dimensión de cuánto le gustaba ese alimento podríamos decir que se trataba de bombones de chocolate. Nunca se había topado con nadie en su rutinaria caminata al arroyo salvo con un par de animalitos inofensivos y graciosos, una laucha gris, un conejo con una oreja negra y otra parda y varios petirrojos. La vida del león, no muy diferente a la del oso. Pero podemos decir que le encantaba estar al sol, tumbado en una roca desnuda, Justo debajo de ella cruzaba el arroyo. Se preguntarán qué hace un león en un sitio que no es una sabana ni una selva. Amiguitos, no sabría que decirles, salvo que era una fiera melenuda de color dorado con un pompón hirsuto en la punta de la cola. Del halcón puedo agregar que no era excesivamente terrible con las ratas y lauchas que merodeaban cerca de los arbustos. Los lobos eran una jauría compuesta por cinco animales que jugueteaban todo el día en un claro que había entre el arroyo y el cerro.
¿Qué hubiera pasado si todos se hubieran percatado de la presencia de los otros a la misma vez? Sabemos que los animales feroces prefieren a los herbívoros para sus manjares. Pero como este es un cuento inventado nunca se encontraron, jamás tuvieron hambre ni tampoco necesidad de matar, era como una especie de cielo de los animales que obraron bien en sus vidas terrenales. Ya sé, dirán que este cuento es aburrido porque no pasa nada interesante. Ni siquiera hay intrigas, conflicto, tramas, jugarretas al estilo de las fábulas. Lo único que puede decirles es que esos animales vivían eternamente aburridos.
Las historias de mi hermana no tenían vuelo de aventuras, se quedaba en las descripciones de lugares o de personajes. Cuando, años más tarde intenté inventar una historia al vuelo caí en la cuenta de que no era nada fácil. Se mezclan los personajes, los lugares mutan sin advertirlo y el tiempo, quién le da pie al tiempo?. Digo esto para recordar a mi hermana, que todavía está viva, pero tan lejos que hace años que no sé nada de ella. En memoria de Josefa Y, que tanto nos narró de adolescente y que ahora, hace diez años no tengo noticias de ella. Y cada vez que intento comenzar un relato me acuerdo de
l oso y su mundo de inadvertidos.

10 comentarios:

Ojaral dijo...

Siempre sospeché la verdadera identidad de Mhario. Lo felicito ahora, acá, omo anteslo hice allá.
Saludos!

marichuy dijo...

"Ni siquiera hay intrigas, conflicto, tramas, jugarretas al estilo de las fábulas. Lo único que puede decirles es que esos animales vivían eternamente aburridos."

Mariano

Yo no veo tan simple al cuento de tu hermana. En este párrafo, encuentro una justificación para nuestras desgracias humanas. A cambio de una vida libre de aburrimientos, nosotros si tenemos todo eso... y algunas otras miserias más. Y no nos aburrimos, aunque no siempre consigamos ser felices.

Saludos

PS qué bonita imagen ilustra esta entrada

Paula Dananfer dijo...

Me gustó mucho este post y encuentro interesante lo que dice Marichuy porque yo lo interpreté de la misma forma. Saludos.

taparoja dijo...

linda manera de recordar!

saludos.

mariano skan dijo...

Gracias mister Ojaral, esta es una versión reformada al que está en Apuntes.

Marichuy:muy bueno tu punto de vista.
También te cuento que siempre me parecieron sobre-actuados las ilustraciones en los folletos de los testigos de ..., con esos colores amarillos y anaranjados, niños rubios metiendo la cabeza adentro de las fauces de un león, gente linda y si pecado y muy fatalistas.

Paula: gracias por pasar siempre leo tu blog, lo tengo en marcadores.

taparoja: carver es un capo, por qué cuento va?


gracias a todos

María dijo...

Mariano, me ha gustado muchísimo el cuento de su hermana. Los libros que me llaman la atención en este momento, son libros en los que parece que no sucede nada, pero están llenos de muchos "mensajes" ocultos que a simple vista no se ven.
Espero que el encuentro con su hermana sea pronto...
Un abrazo.

Strika dijo...

¡Hola, Mariano!

Pues más bien yo creo que los únicos que nos aburrimos en este mundo somos los seres humanos. Y eso sucede porque nada nos satisface. Quizá sólo hombres dedicados a la contemplación no se aburren. El resto de los mortales sí. Así que creo que esosw animales vivían eternamente aburridos desde nuestra concepción, no la suya. ;)

Por cierto, a mí también me ha llamado siempre la atención los colores de los folletos que reparten los testigos de Jehová. Quizás esa sea la razón por la que tienen tanto éxito en algunos lugares. Ja, ja, ja. :D

Un abrazo

Andromeda dijo...

Yo tuve una discusión con una Testigo de Jehova a partir de esas imágenes. Le dije que si todos iban a vivir con tanta armonía en la tierra (de acuerdo a lo que pregonan), los animales carnívoros tendrían que volverse, por fuerza, herbívoros...
Claro que a ella no se le ocurrió, por suerte, inventar algo como esta parte de tu cuento:
"jamás tuvieron hambre ni tampoco necesidad de matar, era como una especie de cielo de los animales que obraron bien en sus vidas terrenales." :)

¡Un saludo!

mariano skan dijo...

Por mi parte estoy leyendo un libro donde pasa todo en una línea y media.
Bueno y también sigo llevándome a la cama los diarios de escritores donde aparentemente no sucede nada.


Strika: si, los animales salvajes y feroces que pintan los testigos son como medio disneyzados, y la gente que anda a su alrededor tiene los dientes tan blancos que impresiona.

Andrómeda:aparte es un fiasco cada folleto que lanzan a la calle porque son pocos los testigos que se van a salvar no llegan a 200mil y después te quieren convencer con animales buenitos y armonía total.

saludos a todos

e. r. dijo...

Hola MAriano!
Me encanta la historia de tu hermana. Hace unos días ví Un hombre sin pasado, la película de kaurismaki (que está en cinegratis.com) y me admiraba justamente cómo puede uno armarse una trama sin llegar a la tragedia o los clichés de conflictos usuales, sino simplemente dejando transcurrir una historia dulce por todas partes. Quizá a tu hermana le faltó un poco de experiencia narrativa, de ganas de riesgo, para darle más tinte a sus historias, pero eso sí, un talento particular y ganas de contar sí que tenía, además de una admirable originalidad en la visión del mundo animal. Lo mejor de todo esto es tu crónica, claro. Un placer leerte. Saludos

De un paseo por los blogs

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