martes, 31 de marzo de 2009

La tristeza de la novela



Después de leer una seguidilla de libros editados en Anagrama saqué del exhibidor de la biblioteca pública el ejemplar de Pablo Ramos El origen de la tristeza, Alfaguara, 2006, y me senté a leerlo como quien no quiere la cosa, primero en la banca de plaza que tengo en el living debajo de un espejo, luego tumbado en la cama, con dos almohadas detrás de la nuca, posición incómoda por querer estar cerca de la botonera del televisor. Si, el tv que tengo en la habitación es un Noblex con caja de madera del año 85, en él vi el mundial de México, la serie Lobo del aire, películas en VHS como Expreso de medianoche, nueve semanas y media y Amadeus entre otras. No tiene control remoto así que los cambios son netamente manuales y no me molesta.
Decía, El origen de la tristeza de Pablo Ramos, una novela que leí por toda la casa, como si me hubiera casado ayer y la cocina, el pasillo, obvio que todos los cuartos y las mesas y mesadas fuesen llevadas a la experimentación del acto amoroso, así yo acabé con esa novela de Ramos. Qué estás leyendo me preguntó mi amigo Morgan Rip, una novela que trata de la niñez, contesté, o sea de la tristeza. NI bien le dije esas palabras me acordé de unos versos que tuvimos que aprender de memoria en la primaria que decían: tristeza dulce del campo/la tarde viene cayendo/ por entre ( nube)/ sale un olor a heno.




Hay baches, pero recuerdo que la maestra hacía que cada uno se parara junto al pupitre y la recitara o leyera un capítulo de Platero y yo, de ambas lecturas, la poesía y Platero, yo encontraba más significado en la segunda porque cuando andaba en el campo no había una lejanía plana que se confundía con el horizonte, tampoco había heno ni establos ni cobertizos a la manera de Faulkner,( sitios donde ocurrían cualquier tipo de aberraciones sexuales contra muchachas blancas sureñas y el desenlace triste y normal era el sacrificio de un esclavo), yo tenía por delante una hilera de álamos a 500 metros y un campo yermo, seco, al que sólo venían los teros. No coincidía lo que decía el manual del alumno bonaerense con mi paisaje. Platero era suave pero esa condición casi se le va cuando cae enfermo y la niña chica asomaba su cabeza y sombrero en el establo, después Platero se muere y la niña chica también. Como me voy al joraca.
La novela de Ramos es la narración de un pibe en edad de merecer, la barra de amigos y una chica entre ellos, robos, costa de arroyo podrido, mucha bebida hasta el hartazgo, por supuesto la escuela, el fútbol, los negros del barrio, la muerte de un amigo, la paja a cada momento y el objetivo sublime: estar con una mujer.
Si el juguete rabioso es la primera novela argentina donde se profana a la escuela al cometer un robo, en ésta de Ramos, los pibes quieren llevar a cabo su debut sexual en el edificio. Ambientada en las postrimerías de los 70, la década del 80 asoma descarnada tirando a matar a los trabajadores . Una novela entretenida. El personaje tiene algo de Holden y Silvio Astier, mucho más del segundo por ser coterráneo pero los separa Perón. Me gustó la historia.

11 comentarios:

marichuy dijo...

Mariano

A ti te gustó la historia de Pablo Ramos y a mi me encantó cómo vas entrelazando tus recuerdos; la mención a la parte de tu vida cotidiana "ligada" al televisor sin control remoto; para llegar a tu infancia en compañía de la lectura de "Platero y yo" (no sé por qué, pero esa historia siempre me provocó mucha tristeza).

Y de paso, este post me recordó lo que contaban aquí sobre las novelas de Martin Amis, sus historias contadas en sentido temporal inverso.

Bello post

Saludos

Strika dijo...

Qué curioso, yo no relaciono la niñez con la tristeza. Todo lo contrario. A veces me gustaría retornar a esos tiempos felices.

Un saludo

Ojaral dijo...

Cacho de separación. Hay toda una tradición escolar en la literatura argentina, pienso ahora, después de leerlo. Desde Juvenilia hasta Ramos, pasando por Arlt, Cortázar, o Gandolfo (seguro hay más, pero ahora no me acuerdo). Y como dice Marichuy, tus crónicas de lecturas son un placer.
Saludos!

Koalbiter dijo...

Mariano,
Parece interesante, y algo nostalgico. Me gustó como narras como lo llevas por toda la casa, justamente como recien casado.
Respecto al libro, creo que hay algunas realidades que algunas veces no se quieren tocar, mas con el tabú de la niñez, y con eso de la moda que ahora niños (desde los 12 ó 13) se toman fotos en posiciones sugestivas por celulares, vaya, es un ambiente diferente donde la sexualidad comienza; me agrada que el autor toque un tema que podria ser muy "sensible" en una sociedad conservadora y seudo moralista.

Saludos,
Hugo

mariano skan dijo...

marichuy:Pablo Ramos también publicó un libro más contravertido llamado La ley de la ferocidad, aún no tuve el gusto de toparme con él, la biblioteca pública no lo tenía.

Strika: uno de los criterios para dividir a las personas podría ser ese: niñez feliz y su contrario. No digo que mi niñez fue infeliz pero cuando la evoco no siento alegría sino extrañeza. Raro no?

Ojaral: en un reportaje a Pablo Ramos declara que soñó o le gustaría soñar con ser Arlt, y el juguete rabioso tiene algo de iniciático como este púber.

Koalbiter:si, hace muhco hincapié el narrador en los aspectos sexuales de los personajes, el crecimiento de las tetitas de su mejor amiga, el poster de la rubia desnuda que el padre tiene en el taller, materia prima para sus masturbaciones y bueno, buscar por todos los medios transar con las putas sea donde sea.



saludos a todos

Andromeda dijo...

Preciosa entrada, Mariano, tan llena de recuerdos. Anoto la referencia, me encantaría leer esta novela.
¡Un saludo!

Leox dijo...

Manriano:
Tienes la mismo energia que un amigo porteño , con el que trabaje un tiempo.Ahora estamos en distintas ciudades , pero el recuerdo y las visitas siempre estan.
A usted no lo miento señor biblioteacario.
Pd:
6-1 , no es nada con todas las alegrias prolongradas del diego.

e. r. dijo...

hola Mariano!
Es un placer leerte!
La verdad que no sé ni quién es Ramos, y debo confesar que tampoco me llama mucho la atención, pero la infancia, ese tema siempre triste en la literatura argentina, tiene antecedentes bastante interesantes. Sumando a la lista de Ojaral, el más bajón (pues los otros,menos cortázar, son un muy poco muy teatrales) me resultó siempre Conti. Quizá porque no sean niños sus personajes sino porque miran con ojos de niños, embobados, curiosos, mitificadores. un poco como son tus crónicas. Te mando un abrazo y saludos

mariano skan dijo...

Andrómeda: gracias por tus elogios, yo también tomo notas de tus reseñas completas.

Leox: antes de la hora del partido entre Bolivia y Argentina habíamos salido a caminar con un amigo por las vía, para ver como el otoño modifica el tono de los olivillos y álamos y yo lancé una suposición disparatada: y si hoy perdemos 5 a cero?

Ever: Conti se me apareció entre la lista pero como lei poco de él, El álamo Carolina y otros cuentos sensacionales con ese gusto a domingo a la tardecita. Es realmente una obra imperdible.

saludos a todos

María dijo...

Qué bien llevarse el libro a todos los rincones...como un recien enamorado!! Anoto el libro. Y Platero...que bueno, yo también lo leí en la niñez, en el colegio.
Un saludo!!

mariano skan dijo...

María: A Platero lo leímos por obligación pero con el tiempo algunos pasajes me parecen fascinantes.
saludos

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