lunes, 15 de diciembre de 2008

Tren a Kuwait por momentos...


En 1991 EEUU había invadido Irak y nosotros recibíamos la noticia en un tren varado en la meseta. Era un convoy repleto de mochileros, algunos con bandana y mucha marihuana encima. El tren estaba repleto por lo que debíamos dormir en el pasillo del baño, sobre los lavamanos. La luz mortecina del tren hacía que la noche pareciera más calurosa. EL tren paró en un arenal, los pasajeros salieron a estirar las piernas, algunos guitarreros comenzaron a entonar canciones de Pescado rabioso hasta que la voz atronadora de una mujer hippie, el pelo suelto rubio, pulseras tintineando por doquier dijo: se pueden dejar de estropear mis oídos con esas canciones obscenas; los guitarreros cantaban a pecho explayado "me gusta ese tajo que ayer conocí ella me calienta la quiero invitar a dormir..."

El tren llegó a Jacobacci, un pueblo de la precordillera en la que la mayoría de los mochileros bajaban a tomar la trochita angosta, un tren como de juguete que pita entre las montañas copadas de los Andes. De esta manera el tren quedó con espacio suficiente como albergar a un contingente de señoritas ansiosas de escalar las montañas más empinadas. Nos repatingamos en las bancas de madera con la mochila por almohada en busca del sueño que tanto se nos había negado con el traqueteo de las ruedas metálicas sobre los durmientes de la época de la conquista hasta llegar a la estación de Bariloche.

A pesar de haberme imaginado con gabardina de cuello alto, algo empotrado hacia abajo, con un libro entre las manos siguiendo acontecimientos licurgos, en todo el viaje no tomé la iniciativa de sacar de mi mochila el ajado libro de "? " y las razones eran puramente técnicas.

En lo que concierne a EEUU, invasor de Kuwait, con el objetivo de repeler a las fuerzas infieles de Sadann, habían suscitado gran odio entre los mochileros que no sólo eran demostrativos con sus pensamientos sino que aquello había inoculado un fervor oral sin precedentes hasta ese momento pues se veía predicar sobre el techo de un vagón detenido en el desierto a un muchacho con ropa de combate diciendo más o menos estas palabras: que vayan los yankys que los iraquíes los van a estar esperando metidos entre la arena y cuando menos lo piensen se levantaran como Chuc Norris en Desaparecido en acción ( no sé que number) y les van a meter el caño de la Ak en el tuje.
Todos sabemos el desenlace de esta historia, la vimos mil veces por teve y yo la recuerdo ahora.

12 comentarios:

Strika dijo...

¿El tuje? ¿Usan esa palabra en Argentina? Si significa lo que pienso (y yo creo que sí por el contexto), ¡esa palabra viene del yiddish! Bueno, en yiddish decimos tujes. ¿Será un préstamo?

María dijo...

Me ha gustado mucho la narración de esta historia y la foto del tren. Y aunque todos conocemos el desenlace, me gusta la forma de escribir,...viéndolo desde un tren, distante, y al mismo tiempo en "otra guerra" muy distinta. Saludos mochileros!!

mariano skan dijo...

Strika: yes, la usamos pero sin la s o con la s según tengamos ganas de hacerlo y significa culo, orto y afines.

María: mas o menos asi ocurriò de verdad, alla por el 91, pero como salì dos años consecutivos de mochilero se me confunden las aventurillas y los libros y los trenes.

Pasó de verdad, cuando nos enteramos que comenzaba el combate en Kuwait los mochileros comenzaron a aullar como locos cantando ole, ole, ole, ole Sadann, Sadann y víteres afines como si fuese un cuadro de fútbol, algo muy loco propio de los muchachos mochileros.

saludos

e. r. dijo...

hola mariano, buenísimo el relato. veo que se están sumando las imágenes al libro de martini, de hecho, estoy seguro, el libro resulta más interesante ahora. ¡hasta dan ganas de leerlo! claro que tendría que tener tus historias como prólogo. Saludos

Cordelia dijo...

Seguimos con los recuerdos Mariano, aquellos que no son imposibles, estamos como nostálgicos.
Lindo relato. Un beso.

Cristian dijo...

Hola Mariano,

buen relato de viajero. Cuando se está fuera, de viaje, (no de turismo que es otra cosa) los sentidos, ante la extrañeza del paisaje, suelen registrar con más nitidez todo lo que sucede alrededor. Solemos estar realmente presentes.

Abrazo

R. dijo...

Bolaño, otro mochilero, dijo en una entrevista: "Me conmueven los jóvenes que se duermen con un libro debajo de la cabeza. Un libro es la mejor almohada que existe."

Quisiera creer que al joven mochilero que fue, es y será, le bastará colocarse un libro, cualquier libro, como almohada, para convocar recuerdos que permanecen en constante ebullición hasta verse escritos.

Buen relato.
Saludos,
R.

mariano skan dijo...

e.r: luego de varios años me salieron los recuerdos, será porque es verano?

Cordelia: tiendo a ser nostálgico más de lo que me gustaría.

Cristian: en este caso creo que ayudó lo inhóspito del paisaje.

R: al llegar el sueño si tengo un espacio para abrir un libro lo hago hasta el otro día casi siempre me duermo a los pocos minutos.


gracias por pasar

Strika dijo...

Sí, en yiddish significa lo mismo y va con "s" al final. Debe de ser un préstamo. Qué curioso.

Por cierto, el relato me gustó mucho, a mí que todavía me gusta viajar como mochilera a pesar de ya no estar para esos trotes. :)

Un saludo

Andrómeda dijo...

Estupendo relato, Mariano, ojalá que pronto sigas recordando (me quedé con la curiosidad el libro "?").

Abrazo. :)

Ojaral dijo...

Veo q está muy viajado ud. Siga desgranando recuerdos para el placer de sus lectores.
Saludos!

Bruja dijo...

buen relato y lindisima foto
saludos!

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