viernes, 12 de diciembre de 2008

Fragmentos de un libro de viaje.

Hay un libro de Juan Carlos Martini del que sólo recuerdo unas pocas imágenes. Mientras tanto, para avivar mi memoria me puse a buscar en google y salvé algunas incertidumbres, si es que estas se salvan. El asunto es que el libro en cuestión pueden ser dos títulos: La vida entera, que parece un título onettiano "completo" , y Composición de lugar. Las dos novelas pueden cuadrar en la cronología. Estoy hablando del año 91, de una excursión de mochileros que comenzó con una travesía en tren desde Viedma hasta Bariloche ( ¿ o Zapala hasta Junín de los Andes? En cualquier caso, los trayectos se hicieron igual, en años separados por 365 días, atravesando un paisaje mechado de coirones y arenales como dunas.) Recuerdo que mi mochila era azul oscura y que las tiras para calzarla a la espalda tenían un leve acolchonamiento. Llevamos dos libros, La isla del DR. Moreau de Wells y el olvidado libro de Martini.

Por ese tiempo era un acérrimo lector de Cortázar; era el tiempo de Los premios, EL libro de Manuel, 62 modelos para armar y su caracol Osvaldo y Tell que decía a cada rato ompi-ompi y el castillo sangriento y el que te jedi y el sinnúmeros de personajes con su muletilla verbal y hay más. Pero este Cortázar es el experimental, el que está a medio camino de Bestiario y Final del juego y su gran obra Rayuela.. En ese estado de cosas me encontraba con Martini que mi amigo Pablo había rescatado de no sé que lugar y había colocado sabiamente en su mochila verde oliva de la cual le colgaban ollitas y utensillos varios para el campamento.

No me pregunten por qué comenzamos a leer a Martini en vez de a Wells. SI recuerdo que era un libro pocket de Bruguera y que la historia que se narraba sucedía en un pueblito. Allí había un almacenero o algo parecido, al que le iban a ofrecer una muchacha joven por equis circunstancia; el tipo le hacía quitar su vestido tenso y le ordenaba que se subiera encima de la mesa y tirara la grupa para atrás para mirarle el agujero del ano y las ancas. Después le revisaba los dientes.
En otra parte del libro, alguien recorre un baúl viejo, de esos que se abandonan en una pieza húmeda con los vidrios de las ventana rotos o parchados con cartón y papel de diario amarillento. Adentro del trasto hallaban, y esto me pareció increíblemente Borgeano, una brújula, una reloj de bolsillo, un astrolabio y tal vez un libro de álgebra en pasta colorada. Yo creo que añadí algo a mis recuerdos pero no importa.

Me preguntaba ahora, mientras oía pasar al tren, si un libro pudiera reducirse a dos imágenes.

9 comentarios:

e. r. dijo...

Decía Faulkner que El ruido y la furia le había nacido de la visión de las bombachas de una nenita. Así que, imagino, si nacen de imágenes los libros, incluso a veces una sola, como cita Faulkner, pueden bien reducirse a imágenes también. Sería como leer su escencia, diría alguien más avesado. En todo caso, las dos imágenes que describís, bien valen un libro. Saludos

María dijo...

Suscribo el comentario anterior de e.r.
Yo también tengo una mochila azul oscura, que me acompaña a muchos de mis viajes. Interesante recorrer los Andes...Sería maravilloso.

Espero más de ese libro tuyo. Y las imágenes que te susciten. Saludos

Ojaral dijo...

Mire qué cosa, yo también leí ese libro más o menos por la misma época. Recuerdo la primera imagen, pero no la segunda. Se la cambio por el final: la muchacha, que ya no lo es tanto, sale al campo en medio de una noche de tormenta para que la parta un rayo.
Saludos!

Leox dijo...

Amigo bibliotecario:
Usted tiene el gran placer , propio de los aventureros de mezclar los recuerdos de los viajes con el de las lecturas. Para los más cobardes o menos aventureros, solo queda el placer de leer las aventuras de los otros.

Saludos

Cordelia dijo...

Coincido con e.r. a dos imágenes, a una, por qué no?
Nada más importante que las imágenes que me suscite un relato, ya lo dije por ahí, en mí funcionan como disparadores de arte, para la actuación, para la danza.
No leí el libro, ni nada de ese autor, me lo anoto. Un beso.

mariano skan dijo...

e.r. Faulkner fue un de esos autores que al leerlos me rompió la cabeza.

María: por dos años anduve mochileando ( en vacaciones) por esos lares, es una experiencia genial.

Ojaral: me gustaría leerlo de nuevo y conciente.No recuerdo la pare del rayo tal vez nunca llegamos a ella.

Leox: anduve por su tierra que es inigualable en paisaje, dormí bajo un puente entre Pucon y Villa Rica.

Cordelia: como dijo Borges que no daría yo por la memoria de haberte ... y me olvide, pero recuerdo que el verso es feliz.



saludos a todos.

Cordelia dijo...

"Elegía de un recuerdo imposible"?
Vamos a tratar si no de recordarla al menos de releerla.
Un beso.

Cristian dijo...

Hola Mariano,

Un libro puede nacer de un detalle y puede resumirse en una sensación.

Abrazo

mariano skan dijo...

Cordelia: Borges tuvo la manera particular de escribir poemas de amor sin caer en el ridículo, ademàs aiempre estuvo enamorado y la mayor parte de sus amores eran no correspondidos, al menos eso cuenta en sus entrevistas aunque Borges siempre fue un gran cómico y no sé hasta qué punto hay que creerle.

Cristián: los libros leídos en la infancia siempre me dejaron sensaciones asociadas a otras circunstancias, un día de lluvia o una tarde con fiebre, después todo se vuelve más racional.

saludos

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