viernes, 21 de noviembre de 2008

Novelas y cuaderno de notas.


Ando a medias con la lectura de una novela de Irving a la que ya le perdí el entusiasmo pero voy a continuar leyendo y por la mitad de la historia de El caballero inexistente, de Calvino, la historia de un paladín que no existe, que es sólo armadura y carácter. Un caballero que se mueve en un mundo perdido, de valores livianos y abulia. ¿Será el amor el único artífice para encontrarle sentido y volumen a las cosas? ¿y qué es el amor sino una picazón en la entrepierna y una urgente necesidad de estar juntos? Algo así era, me lo dijo una vez alguien, pero yo encontré sus palabras demasiado pueriles.

Dos historias, registros, temáticas, propuestas, enfoques, destinos, ideas y visiones de la literatura totalmente opuestas pueden convivir en la mente de un lector si éste considera que los libros son ante todo una fuente para abrevar fantasías, ideas y posiciones En pocas palabras, todo se trata de eso, palabras.
Al registro anecdótico y clásico de El hotel New Hampshire y su historia lineal con algún que otros flashback se le contrapone la ponencia alucinada y cómica de un mundo de caballeros cretinos e inescrupulosos. Salvo el caballero de la armadura nívea tiene contenido y valores que ofrecer.

Hay también un momento en el que el lector, es decir yo, decide leer otra cosa. No El hotel New Hampshire ni Nuestros antepasados: El caballero inexistente, Alianza Literatura, con traducción de Esther Benitez ( prefiero las traducciones de Aurara Bernárdez ) sino el volumen de tapa dura sin la cubierta de papel satinado con el busto del emperador Adriano, porque como todo cubre cubierta son inútiles y se arruinan si uno no los cuida y los mete entre los libros de formato grande como La vuelta al mundo en 80 mundos o la edición de Atlas de Borges o Las grandes estancias de Bonifacio del Carril. Así que Memorias de Adriano,  traducido por Julio Cortázar en la edición de Círculo de lectores de la francesa Marguerite Yourcenar, me acompañó a la cama pero sólo para releer el cuaderno de notas a las Memorias de Adriano. Y aunque nunca me gustó calificar algo, que no sea comida, con el título exquisito como vivían haciendo un par de críticos de cine sobre las películas de Buñuel, Saura y quien les viniera bien, hoy digo : ese diario es exquisito y me permito un desliz. Marguerite hace un repaso de cómo su vida se moldeó al libro, cómo los trenes de norteamérica contribuyeron a que ella, afiebrada, le diera duro a su máquina de escribir, encerrada en un camarote de puerta corrediza, con el plano del imperio romano de los tiempos de Trajano, únicamente alumbrada por una tenue bujía.
Memorias de Adriano me lo recomendó un amigo: yo lo leo con mi novia echados sobre una estera, hace tanto calor en mi habitación. Una vez, cuando lo fui a buscar a su casa para ir a jugar a la ruleta electrónica a un localcito de mala muerte se apareció de atrás de una puerta corrediza
con el libro de Yourcenar en la mano y su novia detrás. Desde allí me quedó la imagen del libro de los amantes. A todo esto, mi experiencia con la novela no pasó del cuaderno de notas de la escritora, que siempre releo y vuelvo, aunque sea para oír como suenan las palabras .

9 comentarios:

Ojaral dijo...

Qué buena definición del amor la que te dieron.
Yo no sé cómo hacés para leer dos libros al mismo tiempo, a mí se me mezclarían los personajes y tardaría veinte páginas en adaptarme al tono de cada una.
En cuanto a Yourcenar, le tengo tan poca paciencia que no debo haber superado la tercera página de cualquier libro suyo. Y nunca entendí el prestigio de que goza en Argentina. Debe ser porque Cortázar le transfirió un poco del suyo con esa traducción.
Saludos!

LEOFUMOPIO dijo...

A Irving , hay que darle un tiempo , creo que las traducciones no ayudan mucho. La escritura de Irving tiene muchos modismos y eso no ayuda mucho en la lectura.
Memorias de Adriano. Lo leía por partes cuando estudiaba en la universidad.
El caballero inexistente un libro de aquellos.
Mis preferidos de Calvino:
Si una noche de invierno un viajero.
Baron Rampante.
Caballero Inexistente.
Un prologo señalan que Calvino escribió su tesis sobre Conrad , ¿estará publicado eso?
Suena interesante.
Saludos señor bibliotecario.
¿Has leído arrancorazones de Vian?

Strika dijo...

Memorias de Adriano es uno de mis libros favoritos. Dicen que la traducción de Cortázar es extraordinaria. No la conozco porque leí el original en francés. Pero creo que algún día compraré la versión traducida ya que, como apasionada en el tema de la traducción literaria, quiero echarle un ojo.
Al igual que tú, el cuaderno de notas de Yourcenar que viene al final me parece exquisito.
Saludos

R. dijo...

"No es indispensable que el bebedor abdique de su razón, pero el amante que conserva la suya no obedece del todo a su dios."

"Memorias de Adriano" también es una de mis novelas favoritas. Recuerdo con cariño otro libro de Yourcenar: "Cuentos orientales" (tal vez porque me lo regalaron, tal vez tan solo por uno o dos o tres de sus cuentos). Lo que no sé es por qué no seguí leyéndola.

A propósito de las lecturas dobles, actualmente leo el último libro de Vargas Llosa: "El viaje a la ficción, El mundo de Juan Carlos Onetti" y releo "La literatura nazi en América" de Bolaño, libro recientemente adquirido y leído en su momento en e-book.

Saludos,
R.

Cristian dijo...

Un lector disciplinado.

Libros dejados a medias; me pasaba mucho en la universidad.

Pasar de Irving a Calvino es como pasar del té al vodka.

Muy buena entrada.

Abrazo

María dijo...

Memorias de Adriano, lo dejé porque en aquel momento me aburría. No leí el caballero inexistente, pero el título me intriga...Investigaré...

Me gusta mucho la entrada...Y la foto...¿de quiéne es?
Saludines!!

mariano skan dijo...

Ojaral: para mi Cortázar tiene dos traducciones famosas, la que nombro y la edición de cuentos completos de Edgar a. Poe y creo que también está la de Robinson Crusoe.

Leo: de Vian no leí nada, es hora que me ponga las pilas con él y de Calvino, lo que me falta leer es Si una noche de invierno un viajero.

Strika: las traducciones nos presentan quë porcentaje de la obra real? se lo pregunto a Ud. que lee los originales. Vivimos engañados?
En cuanto al cuaderno de la autora me sorprendió la cantidad de tiempo libre para viajar por el mundo, en barco, en tren etc.

R: yo también tengo intenciones de leer ese libro de Vargas Llosa sobre Onetti, creo que el uruguayo es un grosso.

Cristian: soy poco tolerante con los libros que no me atrapan, en el caso de Irving, es una imposición y no sé si podré cumplirla.

María: la dama de la foto es la mismísima Marguerite Yourcenar. A mi me resulta más interesante su cuaderno de notas que la novela.

saludos a todos

Andrómeda dijo...

Entre tantas exquisiteces, no sé por dónde empezar a degustar...
Por lo pronto quedé atrapada en la sugerente prosa del Quaderno Ribadabia.

Saludos.

Strika dijo...

Perdona por no contestar antes, pero no sabes lo ocupada que estuve esta semana.

En cuanto a la traducción, no es que vivamos engañados, pero creo que sí se pierde mucho del original. Lo que diré me compromete como traductora, pero si entiendo la lengua intento leer el original. No es que crea que mi oficio no tenga sentido, claro que lo tiene, pero no hay como degustar las palabras originales de un escritor.

El problema que además tengo con las traducciones al español es que, por lo general, se hacen en España y son demasiado castellanas. Tengo entendido que en Argentina se hace más traducción literaria, pero en México es muy poco.

Ahora, como en todo, depende mucho. Creo que actualmente hay muy buenos traductores y el concepto de la traducción ha cambiado para bien. Antes las traducciones eran muy etnocentristas (querían adaptar la traducción a la lengua y la cultura meta), hoy hay más conciencia de que se trata de dar a conocer otra cultura y otra lengua. Además hay casos de traducciones famosas, como ésta que hizo Cortazar de las Memorias de Adriano. U otras que pertenecen a traductores con mucha reputación (como Gregory Rabassa, el traductor al inglés de las grandes obras latinoamericanas como Rayuela, Cien años de soledad, algunas de Vargas Llosa, etc.). En algunas ocasiones he oído a escritores decir que equis traducción a otra lengua que ellos conocen es muy buena y que incluso "superó" su obra. No creo que sea para tanto, pero sí creo que cuando eso sucede (que el autor alaba la tradaucción) es porque el traductor logró traducir la obra a la lengua X como el autor la habría escrito en la lengua X en caso de que fuera su lengua materna. (De hecho, para mí ese es mi ideal de traducción y como me gustaría traducir).

En fin, es todo un tema. Quizás algún día le dedique una entrada en el blog.
Un saludo

De un paseo por los blogs

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