jueves, 25 de septiembre de 2008

LECTURAS: FRESÁN Y MÁS LECTURAS

El año pasado leí Los jardines de Kensington de Rodrigo Fresán, lo conseguí en la edición Debolsillo, una novela interesante. Fresán es el tipo de escritor que no se lee con respeto sino con distancia. Bueno, el asunto es que Fresán publicó un libro demasiado precipitado llamado Trabajos manuales allá por el año 1994, Sudamericana.  No me gustó, me pareció un ejercicio de breves relatos en el que se destacan algunos episodios, uno referido a Waco, lo recuerdo perfectamente,¿pero qué sucedía realmente con Fresán? Nunca pareció argentino, bebía de otra fuente. Nombraba mucho a Martín Amis, Vonnegut y una serie de personajes y marcas norteamericanas que a nosotros, los lectores argentinos, sin capacidad de traducción, nos parecían lejanos.

No abandoné la lectura de Fresán, seguí husmeando en bibliotecas e indagando a profesores de literatura. Una profe me contó que ella daba Fresán con el libro Historia argentina. Hacia allí fui. Cuentos que, ¿de argentinos? un palmo, tal vez otros argentinos, eso, sin duda.

 Fresán siempre estuvo familiarizado con la literatura en inglés, por lo tanto su temática y forma de escribir era totalmente diferente a lo que yo estaba acostumbrado a leer, en síntesis, me resultaba raro, extraño, sofisticado en grado negativo.

Cuando publicó Los jardines de Kensington, compré, quería leer una novela completa. Para mi sorpresa me atrapó, me gustó su prólogo dedicado a la Mac y a los virus informáticos, su extraña coincidencia con el libro de un español ,Xavier Fernández, que leí desde el Microsoft Riders llamada Kensington Gardens y que ambos declaran desconocer ¡ ay de las coincidencias¡¡¡¡

En fin, el señor Fresán no sólo me terminó convenciendo de su libro, no me compraría otro anterior a ese, hablo de Los jardines...., sino que me atrevería a leer el que viene , no sé cuándo.
Uds. se preguntarán y dónde están los argumentos de peso que influyeron a que esa novela te gustara?, y la primera es la novedad, la digresión, el trabajo de investigación sobre la vida de Barrie y, a decir verdad, tengo debilidad por los prólogos, diarios de trabajo o cualquier texto que se refiera al proceso de creación y Los jardines.....lo tiene.

También rescato al otro Fresán, el lector empedernido de Dick, Stephenson, Delillo, D..F Wallace,
Richard Ford y 500 más.

Y pensar que este post iba a tratar sobre Wallace y las lecturas recientes que hice de sus libros, pero no podía hacerlo sin antes escribir sobre Fresán.

10 comentarios:

LEOFUMOPIO dijo...

Yo de Fresan leí, la velocidad de las cosas y quede con la misma sensación que quedaste tú con Trabajos Manuales. A Fresan y a Juan Forn , los encuentro unos excelentes Gourmet Literarios. Estaba revisando hace un par de días mis anillado de artículos de literatura publicados en diferentes medios y me sorprendí gratamente leyendo los artículos de Fresan , sobre Roth o sobre la Narrativa Americana.
Jardines es un libro que no he leido , pero al cual le tengo mucha fe.

¿Cosa mía o Radar libro y Radar ya no están muy interesante?

Curioso tema ese de los suplementos literarios. Yo antes era un fans de la revista de libros del mercurio y ahora rara vez las leo.

Saludos Señor Bibliotecario. ¿ Como va la primavera por Cipolletti?

Ojaral dijo...

siempre me resultó incómodo leer a Fresán, por dos razones: porque tiene una capacidad técnica asombrosa en el armado de la frase, y porque esa capacidad está al servicio de la nada misma. Leí todos sus libros, hasta Mantra (el anterior a Los jardines) y esas quinientas páginas de banalidades me agotaron. Además su visión de la literatura me da un poco de asco, digamos. Toda esa camarilla de Radar y Biblioteca del Sur me parece horrible (Forn, Birmajer, Saccomano). No comparto sus gustos, su devoción por la literatura anglosajona (salvo Wallace y algún otro, pero Fresán no distingue mucho, le da lo mismo Amis que Updike, digamos), y esa vocación obscena por salir en la tapa del New Yorker, o que Anagrama le edite algo. En fin, que Fresán me esgunfia. Bueno, eso. Saludos, don Mariano. Un gusto leerlo.

Rayuela dijo...

Mi primer acercamiento fue con La velocidad de las cosas que dejé a medio camino; encontré partes geniales y otras soporíferas que hacían de mi lectura un acto mecánico y nada placentero. Después leí, con muchas ganas, Jardines de Kensington, éste sí concluido y mucho más disfrutado. No obstante, Fresán y yo no terminamos de congeniar; es una relación distante en la que continúo teniendo intérés en leerlo pero sabiendo que sus libros me dan menos de lo que desearía.

¡Saludos!

Bárbara dijo...

A mi me gustó mucho Jardines de Kensington, no sé si tanto por el libro en sí que no creo que volvería a leer pero el tema de Peter Pan, el no crecerás como regla primera, es uno de los temas de la literatura que más me interesan. Y le debo a Fresán haber conocido a Bolaño, por una entrevista que leí hace unos años ( de hecho en 2666 Bolaño menciona que hay una pareja en los jardines y la mujer señala a un tal Rodrigo la estatua de Peter Pan)

Ya por llegar a Bolaño, Fresán me cae de maravillas.
Saludos!

mariano skan dijo...

Leo:creo que Fresán comenzó escribiendo en una revista de cocina. También ha reseñado a casi todos los escritores yankis contemporáneos, infaltables sus necrológicas en pag12, recuerdo una de Saul Bellow, el año pasado?

Ojaral: leí algo de Saccomano, no me pareció malo, de Forn nada, si leí a Figueras, en una onda parecida a Fresán, muchas palabras hiladas, demasiada verba.
Tengo el diario de Cheever prologado y anotado por Fresán, se deja leer y sus notas al pie no son dislates.

Rayuela: mi punto de vista es que Fresán va de menor a mayor y que por nada del mundo leería algo anterior a Jardines, por ahora.
Leíste sus conversaciones con Bolaño? Leían, por lo menos el chileno, hasta los codos.

Bárbara: el Fresán que más rescato es el divulgador, Wallace es un ejemplo al igual que Cheever y algún otro.

saludos a todos

Strika dijo...

No he leído ninguna de las novelas de Fresán. Sólo he leído sus artículos y reseñas en la revista mexicana Letras Libres y, como dices, es un buen divulgador.

Un saludo, Mariano.

María dijo...

Otro libro que he de añadir a los NO leidos...Lo buscaré lo antes posible, para disfrutar de su lectura...el título de "la velocidad de las cosas" me atrae...quizá comience por ese. Un saludo

Humanoide dijo...

fresan: intelectual burgués cómplice de los grandes capitales españoles, cuyos bolsillos están hinchados de euros y su pedantería resulta, como mínimo, indignante.

Si pudiera irme a tomar unas copas con un escritor, jamás elegiría a fresán, pero no soy tan necio como para negar su literatura de plano, incluso cuando su persona me desagrade notablemente.

mariano skan dijo...

Strika, María and Gran HUmanoide, gracias por comentar Y TAL VEZ el señor FResán nos sorprenda con algo bueno, o no, como dice un amigo.

Matías dijo...

Me arriesgo a ser taxativo: el único libro bueno de Fresán es "Historia Argentina". Después se recicla a sí mismo, cansa con sus alusiones metaliterarias; cansa con sus narradores en primera persona que no se distinguen uno del otro; cansa con sus chistes de cómico stand-up al estilo Seinfeld (el famoso "se dieron cuenta que cuando uno..."). En fin, Fresán agotó su capacidad en su primer libro que tiene cuentos muy rescatables, otros buenos y unos pocos, malos.

"La velocidad de las cosas" es insoportable. Prefiero, incluso, "Vidas de santos".

De un paseo por los blogs

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