miércoles, 3 de septiembre de 2008

IMÁGENES, FOTOS, LETRAS

Hace tiempo que dejé de lado el libro de Proust encima de la mesa de noche y cada vez que quiero conciliar el sueño me acuerdo de él pero con culpa por haberlo dejado, en esa edición de Santiago Rueda, traducido por un tal Pedro Salinas, que no es un actor mejicano. Dije, quiero conciliar el sueño y veo una veta de luz asomar debajo de la puerta, y no hago otra cosa que rememorar el primer tomo de los siete que componen esa majestuosa obra que es En busca del tiempo perdido.

Hans Castorp decide viajar a una clínica en Davos para sacudirse la modorra existencial. No va sólo, un primo lo acompaña y alli conoce, hasta donde leí, a un músico italiano. La montaña mágica yace en dos tomos en medio de un volumen de Calvino y otro de Svevo.
Ya son dos los libros abandonados en el desván.
Me pregunto qué valor tendrá esta experiencia, de leer hasta menos de la mitad y abandonar, de comprar y acovachar en los estantes.
Me recuesto sobre el edredón y miro de lado la edición de Emecé de las obras completas de Borges del año 73 y me reconforto, al menos tengo un ejemplar que calma mis deseos de bibliófilo. Entonces me incorporo y comienzo a echar un vistazo a los libros de Borges : EL libro de arena con tapa colorada, El hacerdor, Ficciones, La moneda de Hierro, La cifra, Obra poética completa. De Cortázar: me faltaría la edición de Rayuela de tapa negra, la que está en casa es un volumen tapa blanca arruinadísimo; tampoco tengo esos volúmenes para coleccionar que son Último Round y La vuelta al día en ochenta mundos, libros con imágenes y fotos, pero sí descansa en mi biblioteca una edición de Prosa del Observatorio editada por Lumen con fotografías tomadas por el autor y retocadas por un amigo,cuyo nombre sale en la hoja donde figura el editor, año de edición etc. 
Hago memoria y otro de los libros ilustrados de Cortázar es Los Autonautas de la cosmopista: fotos, un Wolfwagen llamado Dafne y un menú para cada parada en el trecho París-Marsella. Un porcentaje de las ventas del libro serán destinados a la flamante revolución sandinista reza una leyenda. Salvo el crepúsculo tiene algunas ilustraciones, poemas escritos en letra manuscrita y aquí el autor agrega textos en italiano, francés e inglés.
Sospecho que los libros me tienen amurallado pero no quiero salir, me adentro.

11 comentarios:

LEOFUMOPIO dijo...

Compartimos lo de las lecturas a medio camino, yo llegue a la pagina 130 del primer tomo de en busca del tiempo perdido y lo deje en el desván con un marcapaginas.
Hay algunos que los voy leyendo mientras termino otros , a veces leo 100 paginas lo dejo leo 3 o 4 libros y vuelvo al primero y avanzo 50 más una cosa de locos , pero de algo hay que morir.

Rayuela dijo...

Hace varios años empecé con ilusión La montaña mágica, pero tras varias decenas de páginas lo postergué para mejores ocasiones. Desde entonces, cada invierno me propongo leerlo (no podría intentarlo en verano) pero sigo sin animarme. En pocos días abre temporada el otoño y, con él, se acercará mi promesa... ¿Podré esta vez?

Al igual que Leofumopio, alterno lecturas todo el tiempo. Unas son rápidas y acaparadoras, frente a otras que necesitan calma y meses. Y soy más feliz así, siendo lectora desordenada, que antes cuando me imponía la regla del libro único.

María dijo...

Con Proust aún no he podido...antes era del pensamiento de terminar de leer el libro que tuviese entre manos y posteriormente dedicarme a leer otros. Pero...actualmente me pasa un poco como al resto...estoy con un libro, pero aparece otro y me "secuestra", quizá es que el libro que tengo entre manos, no me atrae lo suficiente. También tiene que ver con que ahora, pienso que hay libros que te permiten leer otros...son libros que sabes lo que ocurrirá, pero te gusta mantenerlos inacabados, para esas noches de insomnio (al menos, a mí me sucede). Un saludo

mariano skan dijo...

Leofumopio:que bueno, ahora no me siento solo; hubo un tiempo en que pensé que hacía trampa con eso de leer, dejar ,volver, archivar..., pero a quén?

Rayuela: la montaña mágica nos ha dejado a varios con el aliento trunco, algún día trabajaré duro para leerla.

María: coincido con vos cuando mencionás al libro como secuestrador del lector, el lector como prisionero.

Saludos

hbЯ dijo...

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Ohhhh que grato encontrar a alguien que tiene en su biblioteca En busca del tiempo perdido.
Es cierto que Proust no es "leíble" como otros autores, pero se pierden de una obra exquisita.
(no me canso de recomendarlo)

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que pena que los libros sean abandonados, yo me siento una mala madre si hago eso con ellos...
lo mimo hasta la última página, aún sabiendo que no cubrirá mis expectativas

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cuestión de energía dirán...
no sé.

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un saludo ninio
(de mis ojos acuosos)

LEOFUMOPIO dijo...

El libro es de Bellow que compre (Ravalstein) es un bodrio. Llegue hasta la pagina 70 y no pude más.
Creo que la relectura de Bellow se aplazara por un buen tiempo

mariano skan dijo...

Hace poco me pasó lo mismo con La historia del llanto de Alan Pauls, lo compré, le quité la bolsa y nunca pude meterme en la historia, lo tengo ahí, para cuando pinte.

saludos

Ojaral dijo...

Ojo con eso, Skan. Si esa muralla se cierra sobre vos, cuando quieras escapar no vas a poder. La literatura es un laberinto infinito del que no se sale así nomás.
A veces pienso que la vida que transcurre fuera de los libros no puede adquirir el espesor de lo real y que éste solo se encuentra en la literatura. Cuando me la pasaba leyendo creía que la vida se me estaba escapando por el costado, y cuando empecé a vivir fuera de los libros sentía que estaba dilapidando un tiempo precioso que podía estar dedicando a la lectura.
En fin, perdón por este fárrago. Como dice una frase célebre, "so little time, so many books".
Saludos.

LEOFUMOPIO dijo...

A mi me paso lo mismo pero con los otros de Pauls : El pasado y wasabi. Los lei y nada.
Y eso que Pauls es un tipo que hasta me resulta simpatico.

Humanoide dijo...

Creanlo o no, yo devoré la montaña mágica. No podía parar de leerla, me pareció absolutamente fascinante y creo que no demoré mucho más de dos o tres días en leerla. Es más, quiero releerla urgente. Es uno de mis libros favoritos...

Un saludo.

Angeles dijo...

De Proust recuerdo muchas cosas, incluso a una mujer que estaba presente mientras leí Por el Camino de Swann (presente y dolorosamente ausente), pero una de ellas, fue la de aprender a leer con una emoción pausada, como alargando el gusto entre hojas y hojas de largos párrafos.

Saludos.

.-)

De un paseo por los blogs

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