jueves, 7 de agosto de 2008

PORTNOY ENLOQUECIDO

Todas habrán visto la comedia Locos por Mary en la que trabaja la rubia de Los ángeles de Charly.
Interpretando al galán perdedor, el archiconocido Ben Stiller. Entonces recordarán la escena en la que el novio, en su primera cita, para mitigar la ansiedad le hace la venia a una recomendación: para bajar los niveles de ansiedad nada mejor que una paja. Decidido se dirige al baño y comienza a cascársela con frenéticos movimientos hasta la eyaculación, segundos después, para borrar la evidencia busca el semen que, teóricamente debería haber seguido una linea recta a la taza del inodoro pero no; tampoco parece haber signos de la pasta a los costados ni en los azulejos ni mucho menos en el techo, detrás de las cortinas ni el picaporte, oh Dios santo¿ dónde habrá ido a parar la leche? En ese momento llaman a la puerta, es su chica y debe ir a atenderle, cuando abre ahí está ella. Después de cruzar los saludos de rigor lo mira extrañada por algo que cuelga de su oreja y le pregunta: me das de tu gel y unta entre sus dedos la pasta pegajosa para echársela al flequillo.

Hace unos día comencé a leer El lamento de Portnoy, en una edición de Bruguera muy castigada, las hojas están amarillas y huelen a picante. En la primera página está el sello de la compra-venta donde lo adquirí por $5. La tapa consiste en una fotografía de una familia judía sentada a la mesa, dos de los hombres llevan quipa y hay una mujer de cabellos blancos con risa complaciente está parada delante de una persiana americana.

Bruguera-Libro amigo 1982, traducción Adolfo Martín, el libro contiene un vocabulario en yidish por ejemplo: kosher: comida permitida a los judíos o esta palabra que se va repetir varias veces : shlong: pene.

Philip Roth publicó este libro en el año 1969, es su novela número tres.
Escribí el episodio del semen en la oreja porque imagino que esta escena fue extraída, recreada o basada en El lamento de Portnoy, no puede haber dudas.
El personaje de esta novela se proclama " yo soy el Raskolnikov de la masturbación" porque su vida se ha convertido en una eterna paja, no puede contenerse, tiene 14 años y utiliza la imaginación para sus propósitos eyaculatorios.

"(...) Tan excitante es el efecto de las bragas de algodón contra mi boca-tan excitante es la palabra bragas- que la trayectoria de mi eyaculación alcanza sorprendentes nuevas alturas...( ) . Instintivamente en el primer momento... esperando una explosión de cristales, un estallidos de llamas.., el desastre , ya ve, nunca está lejos de mi mente. Luego, lo más silenciosamente que puedo, me subo al radiador y quito las chisporroteante gelatina con un trozo de papel higiénico. Comienzo un escrupuloso registro de la cortina de la ducha, la bañera, las baldosas del suelo, los cuatro cepillos de dientes- Dios no lo quiera- , y justo cuando estoy a punto de abrir la puerta, imaginando que he borrado mis huellas , me da un vuelco el corazón al ver lo que está colgando como un moco en la punta de mi zapato. (...) La pegajosa prueba está en todas partes¡ ¿ Está también en los puños de mi camisa? ¿ En mi pelo ?..."

Se ve que el señor Portnoy ha influído en los espíritus hollywoodenses.Claro que sí

4 comentarios:

La frontera entre China y Paris dijo...

El lamento de Portnoy es una novela que ha sido influencia de muchas otras, como tu dices. No es nada parecido a lo que Roth hace ahora, pero es un gran ejemplo de novela contracultural de los 60, en las que el humor negro y, hasta cierto punto, absurdo alcanza cotas geniales.
Saludos

Strika dijo...

Es un gran libro, que me hizo reir muchísimo dado mi origen. Inclusive recuperé una frase que me encantó y que, cada vez que la vuelvo a leer, muero de la risa. La pongo en inglés pues lo leí en inglés:

I can lie about my name, I can lie about my school, but how am I going to lie about this fucking nose?

Traducción (mía): Puedo mentir acerca de mi nombre, puedo mentir acerca de mi escuela, ¿pero cómo diablos voy a mentir acerca de esta pinche nariz?

En otras palabras, por más que reniegue de la cruz de su parroquia (o de su Estrella de David), su nariz lo delatará. Ja, ja, ja :)

Angeles dijo...

Me agradó esta entrada, me recordó buenos momentos... Me reí mucho con esa película, y quiero leer el libro.

.-)

Damián González Bertolino dijo...

Hablando de casualidad, como en el post sobre "La ciudad" de Levrero y sus comentarios.
Anoche terminé de leer "El lamento de Portnoy" en una edición idéntica a la que describís de Bruguera. Y hoy me encuentro con tu blog y esta nota, donde algunos comentan pasajes que también me quedaron presentes.
Quiero dejar, si me lo permiten, una de las partes que a mí más me interesaron.
Un abrazo...

"-¡La forma en que desapruebas tu vida! ¿Por qué haces eso? No le sirve de nada a un hombre desaprobar su vida como lo haces tú. Pareces experimentar cierto placer, encontrar cierto orgullo, convirtiéndote a ti mismo en blanco de tu peculiar sentido del humor. No creo que quieras realmente mejorar tu vida. Todo lo que dices está siempre retorcido, de una manera u otra, para que resulte 'divertido'. Todo el día lo mismo. En un sentido o en otro, todo es irónico, o autodepreciador. ¿Autodepreciador?
-Autodeprecador.
-¡Exactamente! Y eres un hombre muy inteligente, eso es lo que lo hace aún más desagradable. ¡La aportación que tú podías hacer!¡Esa estúpida autodeprecación! ¡Qué desagradable!
-Oh, no sé -dije -, la autodeprecación es, después de todo, una forma clásica de humor judío.
-¡Humor judío, no! ¡Humor de ghetto!
Le aseguro que no había mucho amor en aquella observación. Para el amanecer, se me había hecho comprender que yo era el epítome de lo más vergonzoso que existía en 'la cultura de la Diáspora'. Aquellos siglos y siglos de apatridia habían producido hombres tan desagradables como yo, aterrorizados, defensivos, afeminados y corrompidos por la vida en el mundo gentil".

De un paseo por los blogs

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