sábado, 19 de julio de 2008

UNA LECTURA NOCTURNA


                                                     Hasta tarde en la cama: un lib
ro y el cuaderno de apuntes en la mesa de noche. Y todo esto bajo una luz amarilla que invita a seguir despierto mientras los números rojos del radio-despertador se suceden más rápido de lo que suponía.


Había pensado en ello antes, no iba a agarrar el libro de Roth no sé por qué razón. Sin embargo la novela de Pauls, Historia del Llanto, me erigió un muro que no pude sortear, y ella era la opción para la lectura. Manos a la obra con Pastoral americana entonces, que al principio se muestra incómoda en su formato pocket de 546 páginas amarillas, de guía de teléfono pero que, de a poco, me introdujo al mundo de los judíos de Newark ¿ hay algo tan familiar cómo este tema? No. Sin embargo seguí leyendo y una paz se apoderó de mi conciencia y la narración comenzó a correr en un travelin agradable.
A pesar de no saber si voy a acabar con esta historia, porque me sucede a menudo, de cebarme con una novela y echarla al foso cuando se ponen histéricas o melosas, disfruté pasajes realmente buenos y acá me detengo, miré al techo blanco de mi habitación la aureola ámbar de la luz del velador, debería aprender inglés, cómo sonará esto en su idioma. Regresé a las páginas iniciales para leer el nombre del traductor : Jordi Fibla que es lo mismo que nada. Entonces recordé a Begonia, una amiga de Barcelona o Madrid, memoria imposible, que me contó la historia de un conocido suyo que tenía una editorial chica y que en ocasiones traducían obras muy mal, hasta a veces como un hecho jocoso y uno no puede dejar de imaginarse a un hipotético lector leyendo las verduras del traductor.

Hay tranquilidad con Palmeras salvajes traducido por Borges aunque éste aduce que el trabajo lo realizó su madre, Leonor Acebedo. Memorias de Adriano, Cuentos Completos de Poe en dos tomos, Robinsoe Crussoe todos traducidos por el genial cronopio Cortázar, los libros de Ítalo Calvino traducidos por Aurora Bernárdez, El copartícipe secreto traducido por Aira y desvarío porque debe haber infinidad de buenos traductores.

El asunto es que la novela de Roth contaba su historia de la manera más natural que uno puede imaginar, sin figuras extrañas ni vueltas al pasado, ni tiempos paralelos, ni diálogos interiores cargados de psicoanálisis que me exigieran un esfuerzo rearmar luego y con esto no digo que este tipo de lecturas me disgusten, sino que las lecturas se van dando y repercuten en nuestra caja lectora como le venga a bien, caprichosamente.
También parece extraño que diga Roth, cometo un error, ya que es la primera novela que intento leer del autor norteamericano de gran fama mediática y al nombrarlo, Roth, a secas, parece que fuera un tío, un hermano perdido que se fue a vivir a USA en los tiempos malos
y en realidad, al igual que Saul Bellow y Thomas Pynchon y Don Delillo y varios más, desconozco sus obras y tampoco las busco pero sé sus nombres y reconozco sus rostros en las revistas y sé a qué candidato a presidente apoyan, ¿qué cosa no?
Un asunto pendiente para escribir. Me quedé con Dos Passos, Heminway, Faulkner, ¿Capote?, Salinger y se me acabaron los yankis.

Pasó parte de la noche. El color amarillo transmite tranquilidad, la puerta del placard lisa, las líneas rectas del anaquel donde apoyan mansos los libros me parecen de una singularidad que jamás había captado, que sólo se advierten en las fotografías . Cierro los ojos, apoyo el pulgar sobre la fotografía siguiendo la línea, se siente resbaladizo.

2 comentarios:

Humanoide dijo...

ay... esas noches de insomnio... ay... esos locos locos escritores...
hum... sudamericana de bolsillo...
hum...

insomnio... desvelo...

saul bellow... roth...

hum...

¿Y para cuándo Styron?

Falta Styron!

Saludos, camarada.
Intente dormir algo.

Bárbara dijo...

Me puse a investigar también sobre la señora Leonor Acevedo y encontré este post. Interesantísimo dato el de la traducción, son esos misterios de la literatura que alimentan la literatura y que, al menos yo, no quiero develar. Prefiero que quede el aura de misterio rondando los libros.
Saludos.

De un paseo por los blogs

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