viernes, 4 de julio de 2008

Tengo en la mano la edición económica de Los detectives salvajes editado por Anagrama con fondo rojo que tiene en el centro de la tapa la imagen de tres hombres rígidos que caminan por una playa o ¿Un desierto? particularmente, por los colores intensos, caluroso.

Los tres llevan sombrero de ala, dos llevan saco, también son dos los que miran hacia la izquierda como buscando algo y el tercero, con saco, mira a la derecha. El que no lleva saco se ve muy delgado, con una corbata que le calza a la altura del ombligo ya que tiene los pantalones muy arriba. Los tres visten a la manera de los detectives de los años cuarenta o cincuenta pero bien pueden ser otra cosa, abogados que tras un juicio propicio para sus arcas decidieron dar una caminata por la playa tórrida. El asunto es que la imagen de los tres hombres caminado por ese paisaje indeciso ante mis ojos dan la impresión de que los personajes que deambularán por las páginas son sofísticados y duros, con armas en sobaquera, cachiporras en callejones iluminados por marquesinas de hoteles de mala muerte y mujeres fáciles que llevan a la perdición a los padres de familia de la santa familia americana.

Es que leo los Detectives salvajes y de lo que menos quiero escribir es sobre Belano, Lima y los real visceralistas, no porque no me haya gustado, todo lo contrario, sino porque ¿ qué no se escribió sobre esta novela?


¿Qué habrá pensado el director de Anagrama cuando el encargado de la gráfica le enseñó la tapa del libro, tanto para su edición de solapa como para la económica?
y ahora que piensan hacer un film acerca del libro. ¿De qué color van a vestir a Belano?

Amadeo Salvatierra, Lupe, los guaguis de Brígida. El arquitecto Font y su amiga que controla el tiempo que dura un orgasmo con la escala mississippi uno, mississipi 2 etc...o las disquisiciones de este mismo tipo acerca de los libros para desesperados y para los calmos de espíritu. Ni hablar de Piel Divina y su aventura con el poeta gay en una disco patibularia, como dice García Madero.

Si Belano es Bolaño entonces no hay que imaginarlo hay que verlo flaco, calmo y eterno fumador.
Pero Belano es poeta y Bolaño también sin embargo dio el libro en prosa mas popular de la década del 90 hasta hoy.

Todavía no terminé el libro. Voy por la mitad. Que bueno.

1 comentario:

Strika dijo...

Los detectives salvajes es, sin duda alguna, uno de mis libros favoritos. De hecho, lo leí hace muy poco. Apenas en enero de este año. Pero entró inmediatamente en mi "top ten", si no es que en mi "top five". Incluso me fui a intentar seguir los pasos de los realvisceralistas en la Ciudad de México, pero lo único que encontré fue el verdadero Café Quito: http://tripodologia-felina.blogspot.com/2008/02/tras-la-huella-de-los-realvisceralistas.html
Saludos :)

De un paseo por los blogs

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