jueves, 12 de junio de 2008

BARONI: UN VIAJE O QUÉ VIAJE



Ambiguo y sugerente título de la novela de Sergio Chejfec.
¿Un viaje tomado desde el punto de vista geográfico, de desplazamiento por el espacio, de itinerario señalado con línea punteada roja y negra? o ¿Un viaje al centro de la noche, al mundo interno del lector y de BARONI?

La cronista de espectáculos de TN para calificar a una película que no tiene" introducción, nudo y desenlace" utiliza el término lisérgico. ¿Es la novela de Chejfec un viaje lisérgico?

Intentaré reseñar la novela.

La historia de Baroni es una vida accidentada, primero con la muerte y luego con la resurrección, pero no una vez, sino tres, la catalepsia le repitió e hizo conocer el escenario del cementerio, el llanto y la desesperación. Pero esta mota en el cúmulo de acontecimientos es un detalle. Hay más.
Baroni también es tallista de santos populares y vírgenes con guacamayos en el hombro. Miden aproximadamente 50 centímetros y están pintados con esmalte brilloso. El narrador hace foco en este aspecto de su vida: Baroni como tallista de figuras populares. Otra de sus actividades artísticas es la presentación de lo que hoy suele llamarse como performance pero que Baroni ignora por ser un término snob. Sus presentaciones son casamientos, velorios con resurrección y cabe agregar que todos los actores son lugareños que se aprestan a jugar lo que dura el sketch ataviados para la ocasión porque las presentaciones de Baroni no son meras improvisaciones sino
elucubrados y producidos procedimientos para provocar en el espectador vaya a saber qué sentimiento.

Como un expediente x la vida de Baroni no deja de deparar sorpresas. Enumeremos: cataléptica, transformista, artista y ahora vidente. Si, Baroni adivina el futuro ayudándose con el número de cédula de identidad. ¿Pero qué cosa no podría hacer Rafaela?

Nunca antes había leído a Chejfec. Una vez tomé del estante de la biblioteca de la UNCO la novela El aire, próximamente reeditada por Alfaguara, pero que abandoné, no recuerdo el motivo.


¿Y cómo escribe Chejfec?
Hay algo de Saer en su prosa, una tenue pincelada. Pero no se queden con esa falsa apreciación.
No sé como definirlo. La mejor respuesta a este interrogante sería leerlo. Describe paseos, viajes interiores, rutas andinas, vida de bolsas de nylon, una teoría acerca de la cédula de identidad y su vinculación con la adivinatoria, un velorio, una lenta biografía, en palabras del autor, etc.

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