jueves, 29 de mayo de 2008

LECTURAS


Sota de bastos, caballo de espadas, en su parte titulada Pulperos, caballeros, pordioseros, es una historia contada con palabras crudas, de una especie de animal poco usual pero prácticamente comestible de cabo a rabo.
La impresión que causan sus imágenes debería ser las de un prisionero que es azotado y que sobre la carne viva le arrojan un balde de salmuera.
“En el andar de regreso pensaba yo en sus cabellos, grises resplandores de oro del arenal que brillaban dándole el sol sobre los farallones que el camino dejaba a un lado; pensaba en ella, como quien había cohabitado como con una madre tierna y procaz; pensaba en la yunta de oscuros bueyes arando contra el cielo, como un dibujo; y, sobre todo, en el humo gris.” Así escribe un párrafo y son varios los iguales.
Ahora, recordemos a los personajes que dan vida a esta historia. Un jorobado petiso al que le dan como pago de una deuda a una doncella. La mujer le acicateará el deseo. Cabellos largos, pulpa tiesa. En cambio él, el giboso, no es más que el reflejo deformado de su alma. En el contraste de belleza-ruindad, descaro-recato, las piezas del relato se mueven en el espacio narrativo de manera que podemos enterarnos de todas las aristas que convergen en cuadros de poca luz, paisajes lluviosos, hombres sucios con el deseo a flor de piel, mujeres putas y mujeres puras.
¿Qué te hace pensar el libro? Por momentos la sensación de extrañamiento ocupa gran parte de los pensamientos. Porque la literatura tiene como objeto dispararte directamente a la cabeza. Y a ese cúmulo de pájaros negros que rondan el relato agrupados a los árboles, arroyos de cauce breve, pedregales y salitrales se le suman los hombres desquiciados, deformes, idiotas y palafreneros, que intentan, de alguna manera, destacarse en medio de una red de relaciones estrechas y asfixiantes.
Releo el diario de trabajo: “comienzo sin saber exactamente cuál será la estructura final de la novela.. “
Mientras leo dejo el libro a un costado, un instante, para imaginar al escritor, echado sobre un cartón con una fibra gruesa en la mano, inventando el espacio, agregándole el calor, los yuyos y las bestias de la puna.
Hay que leer esta novela.

2 comentarios:

mythos dijo...

Las novelas que relatan la parte mas oscura de la existencia, la mas terrible y dramática poseen lo mágico de rociar luz donde los demás lanzan tierra con palas.
Muy buena introducción.
Te felicito.

mariano sandokan dijo...

Mythos, tuviste la oportunidad de leer a Cormac Mccarthy? Por momentos describe paisajes parecidos, el desierto, un médano, una pampita húmeda donde tascan los caballos.
En prosa no se parecen en nada pero siempre algo concecta con una lectura.
Parece que estos paisajes hostiles ofrecen vidas duras.
nos estamos leyendo

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