sábado, 3 de mayo de 2008

ESCRIBIR EN UN CUADERNO


Cuando me siento a escribir no sé lo que va a salir, la mayoría de las veces el resultado es nada.
Eso sucede cuando escribo en la máquina, que permite volver hacia atrás el cursor y comenzar de nuevo. Sin embargo, en un cuaderno, esta maniobra no es tan fácil sino se quiere terminar con las páginas arruinadas. La escritura en un cuaderno es medida, pausada y esporádica.

Las herramientas óptimas para la escritura de historias no me faltan, lo otro, lo que viene de adentro de una
ventanita y se avizora como una luz que titila, sí. Por eso, las veces que se presenta debo aplicarme.

La otra elección a la hora de redactar en un cuadernos es con qué lapicera hacerlo. El bolígrafo es seco y raspa la hoja. El trazo del  lápiz negro con el tiempo se corre y mancha, yo elijo la Parker de pluma. La conseguí en una góndola por $17 incluidos dos cartuchos de azul lavable.

Escribir de puño y letra da un valor extra a los textos. Hasta se adivina cuál es el ritmo de la narración, el estado de ánimo por la curvatura o redondez de la caligrafía. La escritura a mano devela resquicios íntimos.

En parábola anterior, el escritor Sergio Chejfec colgó las hojas escaneadas de uno de sus cuadernos. En letra imprenta y tinta negra, me arriesgo a decir que está escrito con un bolígrafo de punta fina. Son catorce hojas de letra apretada de lo que luego sería su novela Boca de lobo.
Hace poco compré, del mismo autor, Baroni: un viaje, editado por Alfaguara, 2007. Es un libro raro. Narra la historia de una escultora de vida extraña y sus muñequitos tallados en madera. La historia de Chejfec tiene como centro a Baroni pero sus temas circulan por otro lado, hay reflexiones sobre el tiempo, el carácter introspectivo de los personajes, una descripción de la atmósfera venezolana. Sin embargo con este libro que me llevó a comprar la curiosidad me pasó algo inusual. Si no hubiera sido por la página del escritor y la descripción que hace de los escenarios y personajes que aparecen en la historia no hubiera entendido nada. Hay fotos de Baroni, el  médico santo,  especie de gauchito Gil o difunta Correa y la mujer en la cruz, además de fotografías del paisaje, los camino y otros escenarios. Elementos que me sirvieron a la hora de comenzar con la lectura del texto en si.

Pero volviendo a la escritura en cuaderno, esto es lo que dice Chejfec :
Hay antiguas operaciones manuales en la tarea de escribir que consideramos simples y existen sin llamar la atención, pero que, si no tienen incidencia en ciertas nociones literarias que solemos dar por sentadas, en todo caso representan una escena desde la que simbólicamente interrogan nuestra actividad. Creo que la labor activa del escritor, o sea la escritura, se despliega sobre un terreno inestable, más movedizo de lo que a primera vista puede parecer. Así como más allá de la historia y de los géneros siempre encontraremos en la literatura el eco de un origen oral, hay algo del pasado en la tarea de escribir que perdura, que la compone desde su aparición y la sobrevive como un sedimento, o sea la escritura manual.

Este artículo se puede leer en Verbigracia,eluniversal.com.
La caligrafía, más el texto da como resultado un cuaderno apretado de letras como aquel volumende Madame Bovary que una profesora de literatura le regaló a mi amigo Cata que escribía historias de ángeles, diosas y días nublados

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