miércoles, 13 de febrero de 2008

Walden, Auster y Manguel.

No es un episodio de dibujos animados. Tampoco un verso. El título lo saqué de la conjunción que existe entre estos tres nombres propios. Walden es el nombre del libro de Thoreau. Lo escribió en una mesa de madera en medio del bosque, imaginemoslo solo.
Auster es Paul, el escritor postmoderno? y Manguel es el escritor, antólogo y periodista.
En la entrada anterior, de este mismo blog, trazo una relación que hallé entre Auster y Manguel a propósito del libro de Chateaubriand, bien. Ahora encontré otra razón para pensar que Manguel se olvidó de nombrar a Auster y tiene que ver con el epígrafe que escribe para su libro Diario de lecturas extraído del Walden.
Lo que escribo aca es todo fruto de la casualidad.
la casualidad es tirar los dados al aire y aguardar el número que sale.
Parte del epígrafe; "...debemos buscar laboriosamente el sentido de cada palabra y cada línea, adivinando un significado más amplio de que la costumbre permite gracias a la sabiduría..."
En la novela Fantasmas( escrita por Auster) hay dos hombres, uno persigue al otro. El perseguido lee el Walden, el perseguidor lo imita. Pero la lectura se le torna difícil, árida. No entiende. Hace una segunda lectura y reconoce que lo que aprende del Walden es esto: hay que ir lentamente para comprender, buscar los significados de cada palabra.
No es esta otra casualidad? Yo digo que si y tal vez esté diciendo que Manguel no quiere citar un probable lectura de Auster, después de todo, tiene la obligación?

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