martes, 29 de enero de 2008

Derrumbe, Guebel y las petunias.

Hace un par de días atrás vino un amigo de visita tras varios años de ausencia.
Que alegría verlo nuevamente. Me extrañó su look:morral de lona y panamá calado hasta la sien.
Del bolsito colgado en bandolera sacó el libro de Guebel y me lo extendió, es un regalo dijo.
Por la noche lo leí de un tirón. Cuando cerré el libro pensé dos cosas, escribe muy bien, ese es el fin de un escritor. Es más, su talento narrativo es lo único que lleva a que se lea la historia, hay complementariedad. Mi amigo me hizo un comentario al pasar, al final se pone terco como en algunas novelas de Pual Auster, el personaje desganado, suicida, deseperado. Hasta creo que al momento de escribir esa historia el escritor tuvo delante de si, por un instante la obra de Auster, sino por qué nombra a Wakefield, no creo que sea por la novela del otro escritor argentino. La otra cosa que pensé es que tenía razón mi amigo del morral.
Cerré el libro y anoté otro poroto para la obra de Auster que sigue generando textos.
Manguel, en su Diario de lecturas, también lo nombra solapadamente.
Una cosa más dijo Juanjo antes de trasponer la puerta para subirse al K y emprender viaje, las petunias pueden tener cualquier color excepto el naranja. Wikipedia, en su articulo dedicado al arbusto reza lo mismo.

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